Futbol y odio #TodosSomosSimios

Exxfuncionario llamó simio a Ronaldinho. Foto, tomada de Wikipedia.

Exxfuncionario llamó simio a Ronaldinho. Foto, tomada de Wikipedia.

Víctor López Jaramillo

Campeón

Como un semidiós en el ocaso, Ronaldo de Assis Moreira llega a convulsionar a un Querétaro que en las últimas semanas ha sufrido “lluvias atípicas” que han provocado inundaciones, aunque las autoridades se han empeñado en denominarlas como “encharcamientos”, e incrementos de la criminalidad, incluido un asesinato en un restaurante.

Y si hace un año se hizo una algarabía política porque el presidente estadounidense Barack Obama mencionó a Querétaro en su discurso durante su visita a México, ahora el gobernador Calzada no podía desaprovechar la oportunidad de magnificar la llegada del astro brasileño a la grama del Estadio Corregidora.

En declaraciones a la prensa, José Calzada explicó a su modo el porqué de la llegada de Ronaldinho a los Gallos Blancos: “Seguramente para él, adicionalmente al tema económico, yo creo que también se le hace atractivo vivir en el mejor estado del país y en una de las ciudades más competitivas, una de las ciudades más seguras, una de las ciudades más limpias, de las ciudades más bonitas”.

Ronaldinho, así con el diminutivo, para distinguirlo del otro Ronaldo Luis Nazário de Lima, llega a Gallos Blancos precedido de su fama: Balón de Oro en 2005, Campeón del Mundo en 2002, campeón de Copa América, Campeón de Champions League. No sería exagerado decir que Ronaldinho y campeón son sinónimos.

Prácticamente lo ha ganado todo. ¿Se habrá aburrido de ganar o de verdad quiere nuevos retos en México? ¿Será un revulsivo en la historia de Gallos Blancos? ¿Veremos las grandes jugadas que llegó a hacer en Barcelona? ¿Futbolísticamente habrá de sacar lo mejor a sus compañeros?

Cuando el balón ruede sobre el césped del mítico Corregidora y Ronaldinho toque el balón mirando a la portería contraria, nuestras dudas se empezarán a disipar.

Síntoma de la intolerancia

Así como la llegada de Ronaldinho a los sufridos Gallos Blancos ha volcado a la ciudad en un torrente de euforia y optimismo, en esa vorágine también hace que salga a flote el lado oscuro de Querétaro.

Este fin de semana, las redes sociales y los medios de comunicación dieron cuenta de un comentario en el muro de Facebook del panista Carlos Manuel Treviño Núñez, quien se desempeñó como secretario de Desarrollo Social en la administración 2006-2009, en donde, molesto por el tráfico generado en las cercanías al Estadio Corregidora, llamó simio a Ronaldinho.

El comentario amplificado por las redes sociales, de inmediato generó respuesta por parte del Club Querétaro en donde exigió que se castigue de acuerdo a la ley.

Independientemente de la disculpa pública que ya hizo el panista, basta revisar su cuenta de twitter para ver que el odio y la discriminación dominan su timeline: Está en contra de los aficionados de futbol, al cual considera un deporte poco inteligente en comparación con el futbol americano; dice que no es casualidad que el día del síndrome de Down sea el mismo que el del natalicio de Benito Juárez, destila odio contra los comentaristas argentinos de futbol y en contra de lo que él llama cine “chilango”, entre otras cosas. Evidentemente, su comentario contra Ronaldinho no fue una casualidad, sino una consecuencia de todos sus odios.

Y lo mismo sucede a nivel general, su comentario racista no es un hecho aislado en Querétaro, es una consecuencia de la intolerancia de la sociedad queretana que ha ido generándose en años recientes.

Intolerancia que hasta el mismo departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos de América detectó en su cable  08MEXICO3282_a, el cual fue filtrado por la agencia WikiLeaks, en donde afirma que Querétaro es próspero pero intolerante, y para muestra pone el caso de los jóvenes emos golpeados por una turba colérica en Plaza de Armas en el primer trimestre de 2008.

Pero el linchamiento a los jóvenes emos no ha sido el único caso, recordemos los desmanes en un festival de Rock en 2012 donde hubo varios jóvenes golpeados y una mujer violada, lo que era una fiesta de música se convirtió en una fiesta del odio.

A eso, sumémosle la latente xenofobia en la sociedad queretana como respuesta a la migración masiva a la capital queretana. Cuando hay un accidente, más de uno dice: “de seguro son de fuera” o “han de ser chilangos”.

El rechazo al otro se manifiesta desde las más simples expresiones. Y lo peor aún: son alentadas por el mismo gobierno estatal o municipal cuando en su discurso manejan que quienes cometen los delitos “son de fuera”, es decir, no son queretanos.

Y como olvidar al inspector de policía que se burló en twitter de las mujeres indígenas que venden su mercancía en el Centro Histórico. Evidentemente el exabrupto de Treviño contra Ronaldinho por su color de piel, es un síntoma de un problema latente en la sociedad queretana que se va incubando lentamente y crece poco a poco: el clasismo, la discriminación y, finalmente, el odio.

Como sociedad debemos decir no a la discriminación, a la xenofobia y al racismo, todos síntomas de discurso del odio. Estamos a tiempo para frenarlo.

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70 años de José Agustín

José Agustín, 70 años.

José Agustín, 70 años.

Víctor López Jaramillo

Bajo la luna de agosto, esa madre y señora del vino -según canta Radio Futura- el escritor José Agustín cumplió 70 años de edad. Con la misma vitalidad de un Rolling Stone, su literatura es como la piedra que rueda y que no hace moho, siempre a la caza de nuevos lectores.

Para muchos lectores, José Agustín fue el Virgilio que nos llevó de viaje por los mundos de la literatura. Él fue quien sumergió y animó a escribir a muchos. Su primera novela, escrita cuando tenía 16 años y publicada a sus 20, nos mostró que la literatura no era un territorio sólo para gente que tiene ya canas y arrugas, sino que era el lugar donde el lenguaje puede construir verdaderos nuevos mundos.

Inicialmente catalogado dentro del movimiento de la mal llamada Literatura de la Onda, término acuñado por Margo Glantz en los tempranos años 70 para aglutinar a un puñado de escritores jóvenes, José Agustín ha mantenido su presencia literaria hasta nuestros días. No fue un fulgurante estallido punk, sino una estela que aún se puede ver en el firmamento literario.

Para cuando Agustín irrumpe en el escenario de las letras nacionales, la literatura mexicana tenía como eje la Revolución Mexicana y la vida emanada de ella. La Sacrosanta Revolufia, patrona de esta nación y su guardia eterno llamado Partido Revolucionario Institucional guiaba los destinos de este país.

Sin embargo, algo sucedía en las entrañas de México. La nueva generación, la que veía las glorias de la Revolución Mexicana como algo ajeno, algo oxidado y que, en cambio, buscaba crear su propia revolución, empezó a buscar su propio camino.

Un movimiento global en la década de los 60 tuvo su expresión en la contracultura. El rock como desafío a la momiza revolucionaria que se había vuelto conservadora. Desde Estados Unidos hasta Francia, México y Checoslovaquia, un viento de cambio soplaba y en cada país tendría consecuencias distintas.

En Estados Unidos, además del movimiento musical de rock and roll, en las letras también se manifestaba este cambio. Un escenario era el periodismo. Una nueva generación de periodistas encabezada por Tom Wolfe, decidió romper con las formas y buscó renovar el estilo periodístico. Le decían adiós al reportero acartonado y le daban la bienvenida a un nuevo estilo de periodista que buscaba la excelencia literaria y contar el mundo a través de las historias.

Nombres como Gay Talase y Hunter S. Thompson, a través de sus reportajes renovaban el lenguaje y el periodismo.

En México, con una intención similar, José Agustín se presentó en el mundo de la literatura. Los protagonistas de sus historias no eran las momias institucionales emanadas del partidazo, sino jóvenes que en su búsqueda de identidad, nos revelaban un nuevo territorio.

La Tumba, De Perfil, Inventando que sueño, Se está haciendo tarde (final en la laguna), son novelas que retratan una nueva época, un nuevo México, una nueva cultura que nace. Su ruptura con el pasado y el saberse parte de un movimiento global que tenía como estandarte el rock and roll, José Agustín fue el rocanrolero de los años sesenta que no tuvimos en la música pero sí en la literatura.

En los tempranos 90, José Agustín se revelaría como un gran cronista de este nuevo México con su trilogía Tragicomedia Mexicana, nos llevaría de la mano a través de la historia contemporánea de México. Contada sin acartonamientos, la vida dividida en sexenios y movimientos culturales, transas políticas y tragedias nacionales que dan risa, esta obra se convirtió en un libro referente para entender la transformación cultural de México en el siglo XX.

Quizá atrapado en esa concepción de la Literatura de la Onda como un movimiento efímero, a veces se pretende olvidar a José Agustín del universo de la literatura mexicana, sin embargo, él, como buen rockero, ha sabido resistir y sus obras siguen atrapando a generaciones de lectores jóvenes.

En homenaje por sus setenta años, habrá que releer su clásico Se está haciendo Tarde (final en la laguna) y empezar a escribir la Tragicomedia Queretana. Todo sea por la literatura y el rocanrol.

Felices 70 José Agustín.

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En remolinos #Cerati #Gracias Totales

Imagen tomada de Cerati.com

Imagen tomada de Cerati.com

Víctor López Jaramillo

Avenida Alcorta cicatriz, hoy volví cansado de hablar de mí…

Tras haber escuchado la noche anterior el disco Tommy de The Who -porque había querido ver mi futuro a través de una vela encendida, según cuenta la mitología rockera- tomé mi iPod, pasé a la inversa el largo abecedario musical a partir de la W y al llegar a la S, me detuve en Soda Stereo… Y entonces vi el pasado.

Aunque soy un convencido, como dice Ernesto Sábato en su novela El Túnel, de que “todo tiempo pasado fue peor”, no pude evitar una curiosidad nostálgica de explorar el álbum Signos y recordar con cierta ternura cómo a mis 15 años pretendía identificarme con las letras de ese disco: “El silencio no es tiempo perdido… Desafiando al rito, destruyendo mitos”, cantaba Cerati, mientras Charly Alberti y Zeta Bosio llevaban el ritmo que estaba atrapado en esa cajita de nostalgia en que se había convertido el posmoderno iPod Classic.

Esa mañana nublada del 4 de septiembre se había convertido en una colección de frases que en Soda Stereo sonaban a profecías: “Es inútil tomarte en serio, imagino que siempre hay un reino para destronar y luego olvidar…”,  “No tenemos dónde ir, somos como un área devastada, carreteras sin sentido, religiones sin motivo”.

Para concluir la mañana nostálgica, busqué el álbum solista de Gustavo Cerati titulado Amor Amarillo, ese que en su momento me había impresionado por su portada minimalista. Un cuadrado con dos tonos de amarillo y un círculo al centro. El disco compacto, pintado de amarillo. El objeto antes llamado disco, como dice Café Tacvba, es poco usual en estos tiempos, y la música se reproduce en códigos binarios en archivos digitales que terminan con la extensión .mp3.

Y un Cerati en coma cantaba en el reproductor Mp3: “Avenida Alcorta, cicatriz. Hoy volví cansado de hablar de mí… Providencia puede ser azar…”. Terminó la canción y apagué la música.

Quizá no es amor…

Horas después, a través de las redes sociales, un amigo me dijo: Murió Cerati. Pero como a Gustavo lo han matado tantas veces desde que cayó en coma el 15 de mayo de 2010, dudé. Una de tantas noticias sin confirmar que circulan en la red, pensé. Minutos después, llegaría la fatal confirmación: Cerati, en efecto, había muerto esa mañana de fin de verano.

Ya por la tarde, retomé el iPod y continúe con el viaje a la nostalgia. Imposible negar que Gustavo Cerati fue parte fundamental de la educación sentimental de toda una generación. De la generación de los que alcanzamos a grabar en casetes nuestras canciones favoritas de la radio para luego regalarlas como muestras de afecto. ¿Cuántas veces regalé casetes con canciones de Soda Stéreo? Quizá la que más grabé fue la de Trátame suavemente, que viene en el primer disco, esa canción en la que comparte créditos con Daniel Melero, de Los Encargados, y de la que cada banda hizo su propia versión. Sí, no es la mejor canción de amor del mundo, pero me gustaba… y descubro que me sigue gustando: “Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras de tus ojos”, etc, etc.

En la ciudad de la furia

Soda Stereo llegó a México dentro de un movimiento que llamaron Rock en tu idioma, aunque los argentinos no pertenecían a la casa disquera que acuñó dicha frase. Desde el Festival de Avándaro, el rock mexicano había sido proscrito.

Las buenas conciencias priistas y las almas conservadoras negaban cualquier expresión juvenil y ni pensar que en Televisa pasaran algo que no fueran las convencionales y aburridas baladas que tanto fascinaban a Raúl Velasco. En México, no había lugar para el rock en español.

Sin embargo, había tercos que se empeñaban en hacer rock en español. El Tri, Jaime López, Cecilia Toussaint, Botellita de Jerez, Chac Mool, Real de Catorce. No había lugar para ellos en la radio. A la par, un fuerte movimiento rockero crecía en España y Argentina. Y así como los directivos actuales del futbol, los empresarios culturales optaron por importar a dichos músicos y relegar a los nacionales.

Mucho se ha hablado de que la ola argentina y española vinieron a revitalizar la escena rockera en español, pero lo que sucedió en realidad es que el apoyo que Televisa y la radio comercial dio al movimiento Rock en tu idioma sirvió para inhibir el movimiento rockero nacional que surgía y criticaba con fuerza al régimen.

Pero bueno, de eso no tiene la culpa Soda Stereo, ni Miguel Mateos, ni Radio Futura, ni Hombres G.

Té para tres

Soda Stereo es heredero de una tradición rockera argentina que Charly García, el Flaco Spinetta y el grupo Virus impulsaron fuertemente a inicios de los 80. La guerra de las Malvinas y la prohibición del rock en inglés estimularon la aparición de nuevos talentos en el dicho país del sur del continente.

Para quien guste conocer de dónde vienen las raíces de Soda Stereo, además de The Police y The Cure, tiene que escuchar al Flaco Spinetta, desde que tenía su banda Pescado Rabioso. Incluso, en la cima de su éxito, Soda Stereo recuperó el solo de la canción Cementerio Club, en su versión plugged de Té para tres.

También es imposible ignorar a la banda Virus, que con su disco Locura marcó el rumbo que en la segunda mitad de los 80 seguiría Soda Stereo.

Si algo habría que destacar de Soda Stereo, además de las inteligentes letras de Cerati, era su audacia musical. Cada disco es una exploración hacia nuevos estilos musicales. Cada disco rompía con el anterior y marcaba nuevas pautas. De Nada Personal a Signos hay una enorme evolución. Doble Vida es un disco en donde hasta un rap incluyen. Canción Animal marca una nueva década y rumbo a seguir. Luego, Dynamo muestra las tendencias por la electrónica que estaba tomando Cerati: “es como ser ameba, sin anverso ni reverso”, se resume en una canción la experimentación en cada disco.

Después del auge, viene un disco completamente influenciado por el espíritu beatle que pareció revivir a mediados de los 90, con la aparición del Brit Pop: Sueño Stereo. Ese disco, que quizá tenga una de las mejores portadas del rock en español (Unas bocinas como óvulos que esperan ser fecundadas por unos audífonos-espermatozoides) marca el fin de una era. Después vendría el disco Plugged para MTV y luego, la gira del adiós.

La carrera solista de Gustavo había empezado desde que Soda Stereo estaba en su mejor momento. El disco Colores Santos, compuesto a dúo con Daniel Melero fue su primera incursión. Después vendrían Amor Amarillo, Bocanada, Siempre es hoy, Ahí vamos y Fuerza Natural.

Después de tanto andar, estás en el mismo lugar

Finalmente, tras cuatro años en coma, Cerati murió. Más de una generación derramó una lágrima o recordó una canción de Soda que lo llevó a los territorios de su adolescencia, cuando para escuchar la música había que quitarle el celofán al casete o al disco y, mientras éste giraba, escuchar esas letras con las que Gustavo parecía traducir los más profundos anhelos de una generación.

Hoy, démosle una oportunidad a la nostalgia y escuchemos sus discos. Y digamos: Gracias… Totales.

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Y después, el diluvio

meme-qro-agua3Víctor López Jaramillo

“Después de mí, el diluvio”, es una frase atribuida Luis XV, Rey de Francia, bisnieto y sucesor del emblemático Luis XIV, el rey Sol, quien con la frase “el Estado soy yo”, justificó el absolutismo de los gobernantes.

Ambas frases ilustran lo que el absolutismo y el desapego en la política pueden llegar a generar. Pero volvamos a Luis XV, la frase ejemplifica el desinterés del gobernante por lo que sucederá tras abandonar el poder. No les importa que el mundo ruede, todo será culpa de su sucesor.

Aunque algunas fuentes atribuyen la frase a la amante en turno del Rey Luis XV, madame Pompadour, dicha sentencia resultó profética. Durante su reinado, se gestó el descontento y una vez terminado, su sucesor, Luis XVI se enfrentó a la Revolución Francesa y fue decapitado, poniendo fin temporalmente a la monarquía de la casa de Borbón.

En Querétaro, hemos tenido alcaldes igual que Luis XV, que, al estilo del rey francés, piensan: “después de mí, las inundaciones”. E intentan seguir con su carrera política aduciendo que ellos no tienen nada que ver con las inundaciones posteriores a su mandato.

El pasado lunes 18 de agosto, la ciudad se colapsó por la tromba vespertina. Horas y horas de lluvias, mostraron la fragilidad del sistema pluvial de la ciudad. Ya el sábado anterior había recibido una señal de advertencia del diluvio que vendría.

Las principales vialidades de la ciudad convertidas en canales, casas inundadas, automóviles varados, personas que fueron abandonadas por RedQ y estaban en las paradas de los camiones esperando inútilmente, estudiantes atrapados en sus escuelas sin poder regresar, ciudadanos que tuvieron que emprender el largo camino de regreso a casa sorteando las diversa calles desbordadas de agua. Casas dañadas, patrimonios perdidos, sueños ahogados. El agua lodosa dejó su marca por toda la ciudad.

¿Fue una sorpresa? La lluvia torrencial no es un castigo divino. En cambio, la ciudad inundada, es una consecuencia de la negligencia de las autoridades.

Siguiendo con las sentencias célebres, Cantinflas dijo que en México no pasa nada, y cuando sucede, todo mundo dice: ¡pues claro, tenía que pasar! Lo mismo aplica en el tema de las lluvias. La ciudad siempre se ha inundado, pero una vez que el sol convierte al lodo en polvo, se olvida rápidamente. No pasa nada dicen, y cuando viene el diluvio, se dice, pues claro, ¡la ciudad se iba a inundar!

Estos días, a través de redes sociales, simpatizantes panistas y priistas se acusan mutuamente.

Los rojos dicen que el PAN estuvo 15 años en el poder y que no hizo una gran obra para evitar las inundaciones. Los azules replican diciendo que el PRI no ha dado mantenimiento a las obras pluviales que ellos hicieron. Por extraño que parezca, ambos tienen razón: el desastre es una culpa compartida de ambos gobernantes emanados de los dos partidos políticos.

La ciudad se inundó durante los gobierno panistas. Hicieron obras paliativas, nunca definitivas. El gigantismo de la ciudad en años recientes hizo que esas obras fueran insuficientes. Por su parte, Roberto Loyola Vera –como ya lo hemos señalado con anterioridad en este espacio- dedicó más entusiasmo a las obras ornamentales que a las fundamentales. Resultado: el colapso del lunes.

Lo que llama la atención es el desdén de algunos funcionarios públicos tras las inundaciones. Amadeo Lugo Pérez, titular de Protección Civil Municipal, declaró que “tener agua en la cochera o tener agua en su patio trasero no es una emergencia”. No creo que algún queretano se queje por algo tan simple, porque sabemos que todos los patios se mojan por igual, como dice una popular canción infantil, si se quejan es porque realmente el agua superó cualquier limite.

La declaración del titular de Protección Civil simplemente evidencia el desdén de las autoridades por el desastre de la ciudad ahogada. Han de pensar que aunque con ellos sea el diluvio, nada pasa, sólo es una lluvia atípica más, de esas lluvias atípicamente queretanas.

La intención del gobierno municipal de querer pasarle la factura a los ciudadanos por arrojar basura en los drenes es otra evidencia de que la autoridad no quiere hacerse responsable de nada. Si se sabe que los ciudadanos tiran basura, ¿Por qué no implementan programas para limpiar periódicamente los drenes y más en temporada de lluvias, tal como lo hacen con el servicio de limpia de las calles.

Finalmente, aunque no fue un acto de desdén sino más bien falta de tacto, queda para la memoria el infortunado homenaje del diputado Braulio Guerra Urbiola a Rihanna. Como usted recordará, dicha cantante de Barbados interpreta una canción que se titula Umbrella, paraguas en español; pues el diputado Braulio, repartió sombrillas rojas, como el color emblemático del PRI, a determinados habitantes de Querétaro. Como si una sombrilla salvará de una inundación, eso fue como querer curar el cáncer con unas aspirinas. Bonito detalle pero infortunado en esta circunstancia.

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Quisiera creerles, pero…

Víctor López Jaramillo

De verdad, quisiera creerles a los políticos cuando afirman que ahora sí estamos ante las puertas del paraíso de paz y progreso. De verdad, quisiera creerles cuando dicen que con la reforma energética se abre un horizonte de progreso y estabilidad económica.

Que con la reforma finalmente “Vamos a mover a México”. ¿Y si ya estamos al borde del abismo y sus reformas son un paso al frente?

De verdad, quisiera creerle, señor presidente Enrique Peña Nieto, sin embargo, la terca memoria me dice que estamos ante otra vuelta de tuerca de una promesa inacabada.

Escarbando en los recuerdos, viene a mi mente cuando José López Portillo anunció que gracias a las enormes reservas petroleras entonces recién descubiertas, los mexicanos tendríamos que prepararnos para administrar la abundancia.

¿Y dónde quedó doña Abundancia? Pues resulta que esta señora tan oronda simplemente no llegó a los hogares de todos los mexicanos, sólo pasó al domicilio de unos cuantos funcionarios de Pemex, que luego en la Renovación Moral de Miguel de la Madrid tendrían una estancia, con gastos pagados, en la cárcel.

No, nunca administramos la abundancia. López Portillo heredó una economía con una inflación altísima y una banca nacionalizada, como último recurso ante la devaluación y los sacadólares.

De verdad, quisiera creerles que somos un país en paz y de progreso. Ya en los sesenta del siglo XX, el lema de los Juegos Olímpicos de México 68 decía que “Todo es posible en la paz”. Y lo que se co Sigue leyendo

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