Discurso agotado

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Víctor López Jaramillo
El discurso se agota y la terca realidad se impone. La propaganda ya no alcanza a cubrir las fallas. Los promocionales ya no alcanzan a ocultar la realidad. En su última fase, la administración de José Calzada Rovirosa muestra un acelerado desgaste. Estamos ante el fin de ciclo.
Hagamos un poco de memoria para ver cómo hemos llegado a este punto sin retorno. En 2009, cuando José Calzada Rovirosa gana la elección para gobernador, en el contexto internacional la economía estadounidense se desmoronaba tras los excesos bélicos de George W. Bush y empezaban los primeros esfuerzos de Obama por reconstruir al gigante.
En tanto, a nivel nacional, el tema era la guerra contra crimen organizado. En su cruzada legitimadora, el presidente Calderón impuso la seguridad como agenda de su partido, Acción Nacional.
Así, las agendas temáticas en la elección chocaron: Seguridad versus Economía.
Uno de los grandes logros del gobierno del panista Francisco Garrido Patrón fue la atracción de inversiones que se vio reflejada en una prosperidad momentánea. El crecimiento del sector aeronáutico se sembró en el sexenio pasado y Calzada hoy recoge los frutos.
Sin embargo, la prosperidad económica estaba acompañada con fuertes dosis de intolerancia, según reconocía el departamento de Estado del gobierno de Bush en su cable 08MEXICO3282_a, consignado por la organización Wikileaks. Uno de los casos emblemáticos fue el de las indígenas Jacinta, Teresa y Alberta, que estuvieron presas acusadas de delitos inverosímiles, como el de someter y secuestrar a seis agentes de la hoy extinta Agencia Federal de Investigaciones.
El logro de la prosperidad económica no se vio reflejado en la campaña del candidato panista Manuel González Valle y, a cambio, se impuso el tema de la seguridad como estratégico. Esto, aderezado de fuertes dosis de intolerancia a los críticos durante la campaña.
En cambio, Calzada tomó la bandera de la economía y esto, sumado a los señalamientos de corrupción de la élite azul, lo hizo triunfar en ese verano de 2009.
A cinco años, el discurso de José Calzada y sus cercanos no ha variado. Le apuestan a un Querétaro próspero, festejan ruidosamente que Obama pronuncie el nombre de nuestro estado sin tartamudear, y hasta sacan spots en inglés que dicen: Believe in Querétaro, en donde se muestra el músculo industrial de nuestra entidad.
Pero… el éxito económico es para unos cuantos: sólo para la élite. El resto padecemos el desarrollismo y el crecimiento acelerado y sin planeación de la ciudad. El gran proyecto sexenal de reforma del transporte público, RedQ, fue un fracaso.
Las arterias viales de la ciudad están al borde del infarto, la contaminación empieza a tocar la puerta de la capital y no hay respuestas viables. El sueño del primer mundo terminó produciendo monstruos del tercero.
Y entre esos monstruos que no se quería invocar está el de la seguridad pública, el viejo tema de la agenda panista. Los robos a casa habitación se han disparado. Cada día es más frecuente escuchar que un conocido fue asaltado o que su vehículo fue víctima de un cristalazo en el Centro Histórico de la ciudad.
Y el monstruo empieza a crecer. Ya con claros indicios de que el crimen organizado asienta sus reales en el estado. La muerte a tiros de Enrique Plancarte, uno de los cabecillas de Los Caballeros Templarios, ocurrida en el municipio de Colón, es una llamada de alerta.
Por eso, causan desconcierto las declaraciones del gobernador Calzada cuando dice que ese hecho es un tema ajeno al estado. La declaración refleja la negación a reconocer una realidad, a negar que se le descomponga el discurso del Querétaro de ensueño.
El discurso ya está desgastado, el ciudadano de a pie que padece RedQ o que ha sufrido un asalto está lejos de creerlo; sólo la élite repite como mantra que aquí no pasa nada, que la violencia es un asunto ajeno.
Es hora de redefinir el rumbo, y el primer punto es reorientar el discurso, antes que Acción Nacional se lo arrebate rumbo a las elecciones de 2015.

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Octavio Paz, crítico del poder

Ilustración de Aurora Vizcaíno Ruiz.

Ilustración de Aurora Vizcaíno Ruiz.

Víctor López Jaramillo

La semana pasada comentamos sobre la obra poética de Octavio Paz, de quien celebramos el centenario de su natalicio. Y no hay mejor celebración que recordar al Octavio paz ensayista, al crítico lúcido del poder.

En los años 70, en una entrevista con el periodista Julio Scherer García, Octavio Paz hace un diagnóstico sobre el estado de la derecha y la izquierda en México.

En la página 379, en el tomo titulado El Peregrino en su Patria, el número 8 de las Obras Completas de Paz, se puede leer: “La derecha mexicana ha dejado de pensar en términos políticos desde la derrota de Miramón. Es una clase acomodaticia y oportunista. Su táctica, lo mismo que en la época de Díaz que hora, consiste en infiltrarse en el gobierno. Es una clase que hace negocios pero que no tiene un proyecto nacional. El país, para ellos, no es el teatro de su acción histórica sino un campo de operaciones lucrativas”.

La crítica no es de palabras dulces y sonoras: “La izquierda sufre de una parálisis intelectual. Es una izquierda murmuradora y retobona, que piensa poco y discute mucho. Una izquierda sin imaginación”, dijo el premio nobel de literatura.

Claro, también hizo la crítica al régimen surgido de la Revolución Mexicana y al PRI, que denominó “el brazo político del poder”. En el ensayo El Ogro Filantrópico, publicado en la revista Vuelta en 1978, señaló que el Estado mexicano había sido el agente cardinal de la modernización, sin embargo, él mismo no ha podido modernizarse.

Escribió Paz en ese célebre ensayo: “En un régimen de ese tipo, el jefe de gobierno –el príncipe o el presidente- considera al Estado como su patrimonio personal o personal. Por tal razón, el cuerpo de los funcionarios y empleados gubernamentales, de los ministros a los ujieres y de los magistrados y senadores a los porteros. Lejos de constituir una burocracia impersonal, forman una gran familia política ligada por vínculos de parentesco, amistad, compadrazgo, paisanaje y otros factores de orden personal. El patrimonialismo es la vida privada incrustada en la vida pública. Los ministros son los familiares y los criados del rey. (…) los vínculos entre los cortesanos no sean ideológicos sino personales”.

También acusó Octavio Paz una contradicción en el Estado mexicano: la tecnocracia tiene que compartir los privilegios y riesgos de  la administración pública con los amigos, familiares y favoritos del gobernante en turno. Es un choque entre la sociedad cortesana y la burocracia tecnócrata.

Por ello, Paz manifestó que en el Estado Mexicano convivían tres órdenes o formaciones distintas: La burocracia gubernamental, el conglomerado heterogéneo de amigos, favoritos y familiares y la burocracia partidista, formada por políticos profesionales a los que une no la ideología, sino los intereses.

A casi cuatro décadas de haber sido escritas por primera vez estas palabras, y a la luz del centenario del natalicio del autor, ¿Cuáles siguen vigentes?

Las críticas a la derecha y la izquierda no han envejecido. Y me parece que tampoco los señalamientos al régimen priista. Podemos apreciar esa contradicción en el gobierno de José Calzada, prevalece esa dualidad entre la tecnocracia contra los favoritos del calzadismo por tener los privilegios del  poder en Querétaro, mientras que en la sombra, la clase priista teje sus acuerdos más por interés que por ideología.

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Octavio Paz, Centenario

Mi vida con la ola de Octavio Paz. Ilustración de Aurora Vizcaíno

Mi vida con la ola de Octavio Paz. Ilustración de Aurora Vizcaíno

Víctor López Jaramillo

Todo lo que fue, volverá a ser. En el año 14 del siglo XXI, celebramos el centenario del natalicio del poeta, ensayista y polemista Octavio Paz, figura intelectual cuya luz nos ilumina para comprender el siglo XX mexicano, el siglo hijo de la Revolución vuelta institución.

Amante de las palabras, a las que hizo chillar y las azotó, por su condición de poeta, encontró metáforas perfectas para explicar a México donde en su ensayística destaca el ya clásico Laberinto de la Soledad. Y para explicar al sistema político mexicano, como poeta, recurrió a una metáfora: El ogro filantrópico.

Octavio Paz  fue un impulsor del diálogo a través de los proyectos editoriales de las revistas Plural y Vuelta.

No soy el primero en señalar esto, otros lo han hecho a propósito del centenario paciano, pero me quiero sumar a las voces, como la de David Huerta,  que dicen que dentro del enorme bosque literario que es Paz, a veces se pasa por alto su enorme obra poética.

Por ello, para esta entrega, he seleccionado un puñado de poemas o fragmentos de poemas de Octavio Paz que se ajustan al espacio de esta columna. Son poemas que en su momento han dejado huella en mi formación.

Aquí:

Mis pasos en esta calle
Resuenan
en otra calle
donde
oigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla.

 

Epitafio para un poeta

Quiso cantar, cantar
para olvidar
su vida verdadera de mentiras
y recordar
su mentirosa vida de verdades.

Piedra de Sol (fragmento)

(…)

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño en esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños (…)

Las palabras

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

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La Industria Política (VIDEO)

Pareciera que la verdadera industria es la política. Muchos le apuestan a tener un cargo político para que “les haga justicia la revolución” y así salir de la pobreza.

Ve mi participación en Meganoticias en el siguiente link:

Meganoticias – La Opinión de Víctor López Jaramillo: La industria Política.

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Justicia kafkiana (VIDEO)

Meganoticias – La Opinión de Víctor López Jaramillo.

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