Primeros trazos

Víctor López Jaramillo

Prácticamente hemos llegado al final del primer mes de este 2015 y la incógnita que era el nuevo año comienza a despejarse. Del animoso inicio cargado de buenos deseos, el frío enero ha comenzado a dibujar el rostro de este año.

¿Qué destacar en estas semanas? En el plano local, son varias cosas: el recorte de 380 plazas en la empresa Bombardier, el largo y sinuoso camino de las candidaturas independientes y los caminos enfrentados del PRI y PAN. En el plano nacional, en cambio, este año parece un epílogo del 2014, una simple prolongación de la agonía: Ayotzinapa aún es herida latente y el gobierno de EPN sigue a la sombra del escándalo de la casa blanca.

En el sexenio del gobernador panista Francisco Garrido, se apostó por desarrollar un clúster aeroespacial. Fue tal la apuesta que no pasó desapercibida para la embajada norteamericana, que el  5 de noviembre de 2008, el embajador Tony Garza envió a la secretaría de Estado de su país un cable en donde detallaba que Querétaro cuenta con prosperidad y combate la intolerancia.

En el documento  08MEXICO3282_, filtrado por la organización Wikileaks, se puede leer que el gobernador Garrido está orgulloso de que el estado crece varios puntos por encima de la media nacional, esto gracias a las inversiones hechas en el sector aeronáutico. Destaca la creación de una universidad especializada en Aeronáutica y de un nuevo aeropuerto que atraerá aún más inversiones.

Esta política de apoyo al sector de construcción de partes de aviones fue continuada por el gobierno del priista José Calzada Rovirosa, quien destacaba los logros en la materia en sus informes de gobierno.

Sin embargo, 7 años después, una variación en el mercado global ha venido a afectar el éxito local. La baja demanda global del avión modelo Learjet 85 ha obligado a la empresa a hacer recortes en sus plantas en Estados Unidos y en Querétaro.

Sin duda, es un golpe a la expectativa de crecimiento económico en el estado, puesto que aunque se reubicará a algunos de esos trabajadores en otras empresas, pone en duda la apuesta por el sector aeroespacial. Los reacomodos en el mercado global dirán si fue buena elección o un error.

Por otra parte, en el terreno político, es marcado el tono con que han iniciado los dos partidos políticos con más alta votación en el estado. Mientras en el PRI le han apostado a su tradicional disciplina; en el PAN, las diferencias entre los grupos empiezan a aflorar.

En el PRI podríamos hablar de que se vive una inestabilidad ante tanto cambio en la dirigencia, lo cual conlleva a que no se cristalicen los proyectos políticos. Frente al adiós de Tonatiuh Salinas y su proyecto político –si es que alguna vez tuvo alguno propio, dada la cantidad de cargos que ha ocupado durante el sexenio de Jo Sigue leyendo

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Motor de Querétaro

Víctor López Jaramillo

La semana pasada en sesión extraordinaria de Consejo Universitario, el rector Gilberto Herrera Ruiz tomó protesta para un segundo periodo al frente de los destinos de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Como parte de la vida democrática de la Máxima Casa de Estudios del estado, en los últimos meses del año pasado, la UAQ vivió el proceso de elección interna en donde se decidiría si se reelegía a Gilberto Herrera como rector o se optaba por un nuevo rumbo.

Con una amplia convocatoria, Herrera fue reelecto. Su segundo periodo estará repleto de retos y superar obstáculos para responder a la confianza que la mayoría de los universitarios han depositado en él.

En una entrevista que este reportero sostuvo con el Rector, Gilberto Herrera reconoció que faltan obstáculos por superar. Que uno de los pendientes que quedan es el de la simplificación administrativa, toda vez que hay procesos en los que la Universidad pide hasta 4 ó 5 firmas. Por ello, planteó la necesidad de convertirse en una administración digna de toda confianza y erradicar esa cultura de la desconfianza que sólo ayuda a crecer los trámites burocráticos.

El reto en la parte académica es lograr que todas las Facultades de la Universidad oferten doctorado. Aun faltan tres unidades académicas en hacerlo, pero vislumbra que para 2016 todas lo oferten.

Uno de los puntos centrales a destacar del discurso del rector Gilberto Herrera Ruiz es el pensar a la Universidad como el motor del progreso de Querétaro, no como un simple engrane más.

¿Por qué me parece importante esta idea? Porque muchos actores políticos y sociales quisieran ver una Universidad inmóvil, que no opine, que se mantenga aislada. La universidad no debe de ser un ente que sólo vea para si misma, sino que debe de influir y transformar el entorno.

Retomo esta postura desde el punto de vista social, más allá del tecnológico. El año 2014 fue un año axial, un año en donde se nos puso a prueba como sociedad. El año en donde se desinfló el discurso triunfador del gobierno federal.

La desaparición de estudiantes normalistas en Guerrero movió conciencias en todo el país y la de los estudiantes universitarios no fueron la excepción. Estudiantes de nuestra Universidad Autónoma de Querétaro empezaron a movilizarse como nunca se había visto en años.

Claro, surgieron las criticas y la mas recurrente era el típico: “que se pongan a estudiar” y otros comentarios que circularon en redes sociales. Sin embargo, hay coincidencia con el planteamiento central del rector Herrera, la UAQ debe ser el motor del progreso y del cambio en el estado. Se debe de ser conciencia crítica y generador de cambios, no un ente inmóvil y aislado.

Inicia el segundo periodo de Gilberto Herrera, restan tres años en donde se pondrá a prueba esta idea de Universidad, en donde además de la eficiencia administrativa, la calidad académica, los universitarios debemos vernos como esos agentes del cambio y desde cada trinchera, presentar las opciones para tener un México y un Querétaro mejor. Que así sea.

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Julio Scherer, periodista rebelde

aportación tribuna2 enero 2014

Víctor López Jaramillo

No fue el frío lo que esa mañana me paralizó. No. Lo que me dejó pasmado fue la noticia de la muerte de Julio Scherer García. El teléfono reclamaba atención insistentemente. Primero con el sonido de la alarma, la cual ignoré. A los cinco minutos, pertinazmente el dong que avisa de los mensajes se repetía continuamente. Un par de amigos me informaba, casi al mismo tiempo, que había muerto el más grande periodista de la segunda mitad del siglo XX.

Cauto, exigí como prueba que Proceso, el semanario fundado por Scherer, informara. Y el portal de la revista lo resumió con un titular directo de cuatro palabras: Fallece Julio Scherer García.

La nota firmada por Alejandro Caballero decía que “el fundador de Proceso, murió de un choque séptico. Llevaba poco más de dos años enfermo, principalmente de problemas gastrointestinales. En abril, cumpliría 89 años”.

Corroborado, procedí a informar a amigos. Seguramente, la noticia les amargó esa fría mañana, como a mí. En una mañana sin sol le dijimos adiós al maestro.

En apenas en un mes han muerto dos pilares del periodismo. En diciembre, Vicente Leñero, y ahora, en enero, Don Julio Scherer.

Ambos representan el punto más alto de una generación que decidió rebelarse contra su destino, y al contrario de Prometeo, escaparon del castigo del sistema y abrieron puertas para que otros pudiéramos pasar por ellas.

Magistral mancuerna periodística. No eran ni ying ni yang, pero sus plumas nos enseñaron dos formas de hacer periodismo. Datos certeros, observaciones precisas, siempre buscando la noticia, “desentrañando el lado amargo de la vida”, como definió Leñero al periodismo.

Del ostracismo de Excélsior, que encabezado por Scherer se volvió un referente periodístico mundial, al difícil nacimiento de Proceso y su consolidación como conciencia crítica de la sociedad mexicana.

En el peregrinar de la democracia mexicana —peregrinar que estas alturas está sin rumbo y sin fe, parafraseando a José Alfredo Jiménez— el Proceso de Scherer fue un faro que iluminaba las negras noches del autoritarismo priista. Un faro que sigue alumbrándonos en el invierno del desencanto de la democracia.

La tenacidad de saber mantenerse a flote pese a tener todos los elementos en contra es una de las cualidades que debemos de aprender de don Julio.

También debemos aprender el saber aquilatar el genuino valor de la amistad, porque como escribió, en la derrota tras la salida de Excélsior, a punto de rendirse, los amigos estuvieron para cobijarlo en las horas más bajas y seguir la lucha por una prensa diferente, por un periodismo que no se sometiera al poder político, sino un espacio que diera voz a la ciudadanía, que le sirviera de contrapeso.

Dentro de la historia del periodismo mexicano, el 8 de julio de 1976 será recordado como el Big Bang que provocó el nacimiento de una prensa democrática que se apareció en el escenario para contraponerse a la vieja prensa oficialista y su sostén político.

Proceso, Unomasuno, La Jornada y de ahí una genealogía que hizo que las nuevas  generaciones crecieran con la idea que se puede hacer un verdadero periodismo, que no sea comparsa del poder. Que se puede rebelarse contra el destino trágico y no renunciar a los ideales.

Paradojas del periodismo, mientras en los 70 la prensa norteamericana alcanzaba un punto máximo al evidenciar los excesos del presidente Nixon que terminaron provocando su renuncia, en México, el excesivo poder presidencial de Echeverría daba un manotazo para callar a las voces disidentes en la prensa. Por fortuna, fracasó en su intentona.

Políticos y periodistas, esa simbiosis sobre la que Scherer siempre escribió. Es imposible el matrimonio entre políticos y periodistas, pero inevitable el amasiato.

Escribió Scherer: “La sangre del político no es igual a la sangre del periodista. Corren por venas distintas y alimentan organismos distintos. No hay manera de unir sus torrentes sin envenenarlos. … el periodismo no es blando, como no es tersa la política”.

De Scherer nos queda su ejemplo y sus entrevistas, sus reportajes y sus libros. Sus perlas de sabiduría periodística. Tomemos el tiempo justo de luto y sigamos haciendo periodismo.

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Cabañuelas

Víctor López Jaramillo

Hace no mucho tiempo, cuando aún era un niño, el chiste recurrente el 31 de diciembre era decir que al día siguiente empezaba el año de José Luis Cuevas, porque los 12 meses siguientes pintaban muy mal.
A decir verdad, como no soy crítico de arte, no podría calificar al artista antes mencionado, pero como mexicano, sí puedo afirmar que, alejados del lugar común, este 2015 no pinta muy bien.
El 2014 que terminó fue un año paradigmático como lo fue 1994. El 2014 que empezó con signos alentadores y promesas de todo tipo, terminó abruptamente con un México protestando por la desaparición de jóvenes normalistas.
El signo del desencanto también alcanzo a Querétaro y la solidaridad con los guerrerenses no se hizo esperar. Eso sumado a problemas locales como las frecuentes inundaciones y el mal servicio de transporte público, además de los audioescándalos donde el secretario de Gobierno, Jorge López Portillo, ordenó callar a quienes critican la inseguridad del estado, hacen que el panorama de este año electoral pinte complicado.
Entre los campesinos, es tradición que los primeros días del año se tomen como termómetro y son clave para saber cómo será el clima durante el año por venir. Aprovechando este conocimiento tradicional, bien pudiéramos aplicarlo metafóricamente para saber cómo será el año políticamente hablando.
Aunque lentamente, los cambios se están dando. El primero, aunque data de los últimos días del 2014, nos sirve como referencia para entender el 2015.
La renuncia de Tonatiuh Salinas al PRI y su relevo por Mauricio Ortiz Proal, nos habla del reajuste de piezas con miras a las elecciones estatales. Del gabinete del gobierno de Roberto Loyola Vera pasa a dirigir la maquinaria electoral para ir por un posible triunfo en los comicios.
Es relevante destacar que se trata de un acomodo entre dinastías políticas estatales. Si Roberto Loyola Vera aspira a ocupar el mismo cargo que detentó su hermano Ignacio de 1997 a 2003, para ello, pacta con la nueva generación encabezada por Mauricio Ortiz Proal, hijo de Fernando Ortiz Arana, caudillo político priista local, quien intentó llegar a la gubernatura pero no pudo porque precisamente un Loyola Vera se lo impidió, electoralmente hablando.
Y para redondear el juego de dinastías locales, precisamente Fernando Ortiz Arana, junto con su hermano José, eran parte de la nueva generación política impulsada por Antonio Calzada Urquiza, gobernador de 1973 a 1979, padre del actual gobernador. Tres dinastías políticas, tres historias de gubernaturas que se cruzan rumbo al 2015.
Para el PRI, esos son los primeros signos con que arranca el año, los signos de la vieja elite que intenta heredar el poder.
En tanto, en el PAN, los reacomodos internos siguen y los señalamientos de corrupción en la prensa nacional siguen. Inician el año bajo el signo del escándalo y tienen que superar ese hándicap si no quieren ser señalados durante todo el proceso electoral. Inician con tormenta y solo las previsiones internas que tomen, evitarán que el barco les haga agua en las elecciones por venir.
De la izquierda local, hablaremos en una siguiente ocasión, porque aún sus signos no son claros.
Por lo pronto, ya hemos dado vuelta a la hoja del calendario y así iniciamos el 2015, que pinta tormentoso.

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Los números de mi blog en 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 13.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 5 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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