Archivo mensual: mayo 2011

El fin del fin del mundo

Como conté en un post anterior, ya llevo varios fines del mundo en mi haber. Este cuento lo escribí cuando decían que el mundo se iba acabar antes del año dos mil… Apenas era estudiante de licenciatura, ustedes perdonen mis fallas literarias.

Por Víctor López Jaramillo

10 de agosto de 1999

Dicen que mañana es el fin del mundo. Yo no sé de esas cosas. En realidad el día no parece el preludio de un fin (¿?). Lo único premonitorio es que estoy triste. Mi radiograbadora escupe un viejo blues y no pienso que el mundo se vaya a acabar. Fechas tan importantes se avisan por televisión y la TV no ha hecho un aviso oficial. Pero todo mundo anda histérico y recita fragmentos de una Biblia que nunca antes leyeron. O si no, dicen que Nostradamus predijo que mañana era el fin porque coincidía con el eclipse. ¡Ah sí! Es por el eclipse. Lo mismo dijeron en el eclipse del 92 y no pasó nada.

El que se vaya acabar el mundo no me pone triste. En realidad no sé porque estoy triste. ¿Y si sí se acaba el mundo? ¿En dónde viviría? ¡Qué pregunta más idiota! Si el mundo se acaba, lo más lógico es que yo me acabé con él. Lo bueno es que esas son jaladas. Es más fácil que se acabe mi tristeza que el mundo. Que tristeza que vaya a acabarse el mundo.

En la radio pasan las noticias del siempre, que si la alianza, que si Fox, que si Cárdenas que hay que darle un Madrazo al PRI. Lo único bueno fue una entrevista con una astrónoma que dijo que el mundo no se iba a acabar por el eclipse y que iba a haber una lluvia de estrellas. Eso me reconfortó mucho y por fin pude levantarme de la cama.

Fuera de la cama el mundo no se porta muy bien conmigo. Mi vecino me reclama una llave que ya no tengo y no encuentro un motivo para poder soportar un día como hoy. Tengo que pagar renta y no tengo el dinero completo. ¿Qué más me falta?

En la calle las cosas no pintan mejor. Un mundo en colisión social me saluda agresivamente en cada esquina. La escuela no pinta bien y me aburro más ¿Y si se acabara el mundo cómo estallaría todo en mil pedazos? Me gustaría verlo aunque yo me desintegre al mismo tiempo. Quien dará el primer bombazo: ¿Los Estados Unidos o la URSS? Perdón, la Unión Soviética ya no existe. Vivimos en un mundo en que ya hasta los malos se murieron. Vaya fin de milenio.

Ya es de noche. El frío es tolerable. Yo ya no. La duda me asalta a cada rato. Nunca he sido religioso, pero que tal si ya se acerca el juicio final y yo igual de pagano que siempre. ¿Me castigará Dios? Por si las dudas mañana me confieso. Debo dormir. Hasta mañana.

11 de agosto de 1999

Me despierto a las seis A.M. Un sudor frío recorre mi cuerpo. Que ansiedad tan rara si siempre he sido bien ateo. Prendo las noticias en la radio. Se escucha una canción que no alcanzo a identificar. Después anuncian nuestro glorioso himno nacional. Quien sabe que tengo hoy que me siento muy patriota, hasta me dan ganas de cantarlo y gritarlo aunque mis vecinos se enojen. Deb Sigue leyendo

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Los fines del mundo y yo #elfindelmundo

¿Ahora sí se acabará el mundo?

Víctor López Jaramillo

Dicen que este 21 de mayo del 2011 es el fin del mundo. Yo no lo sé de cierto ni lo supongo pero ya se ha desatado una mezcla de histeria colectiva y cotilleo mundial que ha hecho que este sábado no sea como cualquier otro sábado.

Así, tenemos profetas de la red que anuncian que el final de los tiempos se avecina y que ora si el payaso apocalíptico nos va a cargar a todos.

Ahora es un loco religioso (me lo imagino estilo Flanders de Los Simpsons) llamado Harold Camping, quien basándose en una peculiar forma de interpretar la Biblia, llegó a la conclusión de que este sábado se cumplen 7 mil años del inicio del diluvio que hizo famoso a Noé y su arca-zoológico y por tanto, al ser el séptimo día (para Dios, según el religioso, un día es igual a mil años) se repetirá el evento.

“Preparaos, el fin se acerca”, dicen.

Sin embargo, para este menda, eso del fin del mundo es algo tan choteado que le ha dado por escribir su lista de veces que ha presenciado el fin del mundo y ha sobrevivido.

Verán, mi primer fin de mundo fue allá por 1986, cuando el cometa Halley pasó cerca de este planeta azul.

Si mi memoria no me es infiel, debo contarle que ese año se dijeron toda clase de predicciones. Que si la última vez que había pasado el cometa había coincido con la guerra mundial, con la revolución mexicana y no sé qué otras cosas. El chiste era que nos preparáramos, que ya era una señal del fin del mundo.

¿Y qué pasó? Pues nada. Lo más cercano al fin del mundo fue que la selección mexicana de fútbol fue eliminada en el Mundial donde éramos locales. Lástima, porque ese equipo tricolor tenía mucho corazón y en la cancha lo demostraba (léase al ritmo de esa pegajosa canción)

Seis años después, otra vez vino la histeria. Ahora fue por el eclipse total de sol que se vio en esta parte del hemisferio.  Quien sabe de donde empezaron a salir mafufas predicciones que era otra señal del fin de los tiempos. Y por televisión a cada rato aconsejaban no mirar directamente el eclipse porque quedaríamos ciegos, que mejor lo viéramos por Televisa, y así nos atosigaban de comerciales.

¿Y qué pasó? Al final ni fin del mundo ni ceguera masiva como en novela de Saramago. Acaso yo quedé un poco miope, pero eso es genético, no por el eclipse.

Después de eso, los noventas transcurrieron en santa paz. Murió Kurt Cobain y llegó el brit-pop.  Y en el 99 llegó otra vez la histeria del fin del mundo. Que en el año 2 mil ora sí se iba a acabar el mundo. A rezar, a portarse bien. El fin de los tiempos.

En el 2 mil decían que el mundo se iba a acabar

Y por si dudaban de la religión, también las computadoras pronosticaban el fin: al cambiar de milenio, las computadoras fallarían en masa produciendo catástrofes. Era el famoso 2YK.

¿Y qué pasó? Abrimos el champaña, brindamos por el año dos mil y lo más cercano al fin del mundo fue la cruda del primero de enero.

A eso sumémosle la histeria de la gripe H1N1 y que mi generación ha sobrevivido a cuatro de los peores presidentes de México (Salinas, Zedillo, Fox y Calderón) y al peor gringo (Bush hijo), pues eso de un nuevo fin de mundo no asusta, más bien, es uno más para la colección.

¿Fin del mundo? Sí, uno más por favor.

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Y seguimos sin encontrar lo que andamos buscando. U2 en México en tiempos de violencia

En un Estadio Azteca lleno de 93 mil personas, el grupo irlandés U2 recorrió su historia en dos horas y media; como escenario una “máquina del tiempo” que sí funcionó

Víctor López Jaramillo

Cuando Bono dijo que el pueblo de México era inquebrantable y acto seguido la banda interpretó su clásica I still haven´t found what I´m lookin for, en realidad estaban haciendo una metáfora de lo que nos sucede tras 11 años de alternancia política: Este país sigue sin encontrar lo que busca. ¿Democracia? ¿Seguridad? ¿Crecimiento económico? ¿Todo junto?

Pasamos de la euforia electoral del 2000 a la duda del conteo del voto en el 2006, hasta llegar a un desastre de guerra –que no es guerra– contra el crimen organizado, que ha dejado ya 40 mil muertos; detalle que para U2 no pasó desapercibido y al final del concierto dedicó la última canción de la noche a todos aquellos que hubieran perdido un ser querido en esa fallida guerra, perdón, lucha.

Concierto de U2 sin política no es concierto y por ello…, pero antes de seguir hablando de esa simbiosis entre el Bono Rockstar y el Bono Mesías, empecemos por donde deben empezar todas las historias: por el principio.

En el principio era una multitud informe, arremolinada afuera del Estadio Azteca. Varios puestos ofrecían el souvenir de U2: la playera, la pulsera de novedad, los discos con las canci…. Alto, no, no había gente vendiendo los clásicos discos con la discografía en mp3 ni los videos de la banda, en edición apócrifa.

Sólo puestos de playeras y posters, tazas, caballitos para el tequila, Bonomuñequitos, y hasta dólares con la imagen de Bono. Muy revolucionario el ya multicitado Bono de U2 pero eso sí, no permite que se le vaya ni un quinto por re Sigue leyendo

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