Como conté en un post anterior, ya llevo varios fines del mundo en mi haber. Este cuento lo escribí cuando decían que el mundo se iba acabar antes del año dos mil… Apenas era estudiante de licenciatura, ustedes perdonen mis fallas literarias.
10 de agosto de 1999
Dicen que mañana es el fin del mundo. Yo no sé de esas cosas. En realidad el día no parece el preludio de un fin (¿?). Lo único premonitorio es que estoy triste. Mi radiograbadora escupe un viejo blues y no pienso que el mundo se vaya a acabar. Fechas tan importantes se avisan por televisión y la TV no ha hecho un aviso oficial. Pero todo mundo anda histérico y recita fragmentos de una Biblia que nunca antes leyeron. O si no, dicen que Nostradamus predijo que mañana era el fin porque coincidía con el eclipse. ¡Ah sí! Es por el eclipse. Lo mismo dijeron en el eclipse del 92 y no pasó nada.
El que se vaya acabar el mundo no me pone triste. En realidad no sé porque estoy triste. ¿Y si sí se acaba el mundo? ¿En dónde viviría? ¡Qué pregunta más idiota! Si el mundo se acaba, lo más lógico es que yo me acabé con él. Lo bueno es que esas son jaladas. Es más fácil que se acabe mi tristeza que el mundo. Que tristeza que vaya a acabarse el mundo.
En la radio pasan las noticias del siempre, que si la alianza, que si Fox, que si Cárdenas que hay que darle un Madrazo al PRI. Lo único bueno fue una entrevista con una astrónoma que dijo que el mundo no se iba a acabar por el eclipse y que iba a haber una lluvia de estrellas. Eso me reconfortó mucho y por fin pude levantarme de la cama.
Fuera de la cama el mundo no se porta muy bien conmigo. Mi vecino me reclama una llave que ya no tengo y no encuentro un motivo para poder soportar un día como hoy. Tengo que pagar renta y no tengo el dinero completo. ¿Qué más me falta?
En la calle las cosas no pintan mejor. Un mundo en colisión social me saluda agresivamente en cada esquina. La escuela no pinta bien y me aburro más ¿Y si se acabara el mundo cómo estallaría todo en mil pedazos? Me gustaría verlo aunque yo me desintegre al mismo tiempo. Quien dará el primer bombazo: ¿Los Estados Unidos o la URSS? Perdón, la Unión Soviética ya no existe. Vivimos en un mundo en que ya hasta los malos se murieron. Vaya fin de milenio.
Ya es de noche. El frío es tolerable. Yo ya no. La duda me asalta a cada rato. Nunca he sido religioso, pero que tal si ya se acerca el juicio final y yo igual de pagano que siempre. ¿Me castigará Dios? Por si las dudas mañana me confieso. Debo dormir. Hasta mañana.
11 de agosto de 1999
Me despierto a las seis A.M. Un sudor frío recorre mi cuerpo. Que ansiedad tan rara si siempre he sido bien ateo. Prendo las noticias en la radio. Se escucha una canción que no alcanzo a identificar. Después anuncian nuestro glorioso himno nacional. Quien sabe que tengo hoy que me siento muy patriota, hasta me dan ganas de cantarlo y gritarlo aunque mis vecinos se enojen. Deb Sigue leyendo



