Y seguimos sin encontrar lo que andamos buscando. U2 en México en tiempos de violencia


En un Estadio Azteca lleno de 93 mil personas, el grupo irlandés U2 recorrió su historia en dos horas y media; como escenario una “máquina del tiempo” que sí funcionó

Víctor López Jaramillo

Cuando Bono dijo que el pueblo de México era inquebrantable y acto seguido la banda interpretó su clásica I still haven´t found what I´m lookin for, en realidad estaban haciendo una metáfora de lo que nos sucede tras 11 años de alternancia política: Este país sigue sin encontrar lo que busca. ¿Democracia? ¿Seguridad? ¿Crecimiento económico? ¿Todo junto?

Pasamos de la euforia electoral del 2000 a la duda del conteo del voto en el 2006, hasta llegar a un desastre de guerra –que no es guerra– contra el crimen organizado, que ha dejado ya 40 mil muertos; detalle que para U2 no pasó desapercibido y al final del concierto dedicó la última canción de la noche a todos aquellos que hubieran perdido un ser querido en esa fallida guerra, perdón, lucha.

Concierto de U2 sin política no es concierto y por ello…, pero antes de seguir hablando de esa simbiosis entre el Bono Rockstar y el Bono Mesías, empecemos por donde deben empezar todas las historias: por el principio.

En el principio era una multitud informe, arremolinada afuera del Estadio Azteca. Varios puestos ofrecían el souvenir de U2: la playera, la pulsera de novedad, los discos con las canci…. Alto, no, no había gente vendiendo los clásicos discos con la discografía en mp3 ni los videos de la banda, en edición apócrifa.

Sólo puestos de playeras y posters, tazas, caballitos para el tequila, Bonomuñequitos, y hasta dólares con la imagen de Bono. Muy revolucionario el ya multicitado Bono de U2 pero eso sí, no permite que se le vaya ni un quinto por regalías de su música, todo un revolucionario con American Express, para citar a Fito Páez.

Las puertas del Azteca abrieron a las cinco de la tarde y los fans desesperados que llevaban horas haciendo filas, finalmente entran. A buscar el lugar y esperar tres horas más para que suenen los primeros acordes.

Tras varios amagos de una lluvia primaveral que nunca terminó por desplomarse, a las ocho de la tarde noche, los teloneros de Snow Patrol salen para calentar al público, lo cual logran y los 40 minutos se van.

Canciones por goles

Para entonces, el Estadio Azteca luce un lleno impresionante que haría palidecer al equipo de fútbol sede. 93 mil personas es la cifra oficial de asistentes al primer concierto de U2.

En el centro de la cancha, la famosa garra mecánica que simula ser una nave espacial, en cuyo interior esta noche en vez de goles nacerían canciones.

Tras más de una hora de espera, las luces se apagan y la garra se comienza a iluminar. Primero son los acordes de Cielito Lindo que más de uno empieza a cantar para no llorar porque cantando se alegran sus corazones, para dar paso seguido a la clásica canción de David Bowie Space Oddity. Canción que por cierto, habla de un astronauta perdido en la inmensidad espacial…

De la zona Sur del estadio salen Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mulen y la euforia se desata. Apenas entran a la garra, empieza a sonar Even better tan the Real Thing, y es la tónica del concierto, cada canción supera a la anterior en intensidad.

Le siguieron I Will Follow, Get On Your Boots, Magnificent, Mysterious Ways, Elevation y Until the End of the World. Y, claro, no podía fallar y menos en el Azteca, vino la primera pausa para la rehidratación.

Bono dice que la garra no es una nave espacial, sino una máquina del tiempo y esa noche no era 11 de mayo sino 10 de mayo, casualmente día de su cumpleaños, por lo que le empiezan a cantar el happy birthday. Ya después vino su primer discurso de la noche y dice que el espíritu de los mexicanos es inquebrantable y a cantar eso de que seguimos sin encontrar lo que andamos buscando.

Canciones dadoras de vida

Tras la pausa política siguió Pride, Stuck In a Moment. Y de nuevo pausa rehidratante. Del público, Bono pide a una chava ayuda para leer un poema de Netzahualcóyotl dedicado a Téotl, la fuerza vital del universo: “Con flores tú pintas, ¡Oh, dador de vida! Con canciones Tú das color, con canciones das vida sobre la tierra”.

Apenas acaba de recitar en español el poema, siguen con Beautiful Day, Miss Sarajevo (que incluyó una gran interpretación vocal de Bono y un video de las misses que al final sacan una manta que decía, ya traduciendo su mensaje al español: “no dejen que se maten”) y Zooropa.

City of Blinding Lights, Vertigo, I’ll Go Crazy (remix), Discotheque-Please, Sunday Bloody Sunday, Scarlet, Walk On, One, Where the Streets Have No Name, Hold Me Thrill Me Kiss Me Kill Me, With or Without You y para terminar Moment of Surrender donde dijo que México no estaba solo ante la escalada de violencia que vive el país.

Canciones en apoyo a Amnistía Internacional, disidentes políticos y el grito contra la violencia en México permearon cada instante del concierto.

Concierto de U2 sin política no es concierto.

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