Paul McCartney en el Omnilife


ImagenVíctor López Jaramillo

I

El Omnilife es una rubia plástica. Bella pero sin emoción. Son unos ojos tapatíos con mirada ausente. Es una súper modelo predicando en la pasarela del desierto. Es un gran estadio de fútbol con alfombra en vez de césped. El Omnilife es el sueño de grandeza de Vergara que se derrite ante el sol de Guadalajara.

Pero nada de eso le importa a Paul McCartney, cuya carrera musical abarca casi medio siglo y este 5 de mayo se presentó por primera vez en Guadalajara.

II

Paul McCartney cree en el amor. Por ello, en los setenta John Lennon se mofó de él diciendo que sólo sabía escribir canciones de amor. A Paul no le importó y escribió una de sus mejores canciones: Silly Love Songs, tontas canciones de amor. Ante la acusación, Paul simplemente sonreía sabiendo que la canción Beatle más popular es suya y no de Lennon y es la de Yesterday, una tonta canción de amor dedicada a su madre fallecida.

Y el primer concierto en suelo mexicano de su gira On the Run Tour abundaron las canciones de amor que bajo una luna grandotota pusieron a cantar a más de 34 mil asistentes.

III

Nueve de la noche. Las luces del Omnilife se apagan. Un collage se proyecta en las pantallas del escenario. Corazones, botones, fotografías de los sesenta. Los Beatles, los Rolling Stones, Jim Morrison, Janis Joplin, los conciertos, los fans de los sesenta. Todo es nostalgia.

Media hora después, un caballero inglés elegantemente vestido se aparece en el escenario. Es Sir Paul McCartney El viaje musical abrió con Magical Mistery Tour y sigue con Junior´s Farm y All my loving.

Todo un showman, empieza a hablar en un español más que aceptable. ¡Hola Guadalajara! Dice y arranca miles de alaridos.

Jet y Drive my Car resuenan en el estadio y el espectáculo que Chivas no ha podido dar en toda la temporada, lo da el ex beatle.

Un Paul McCartney en gran forma deja su clásico bajo y toma la guitarra (misma que usa desde la época beatle, dice) para rockear. Primero con Let me Roll it y luego con un cover de Jimmy Hendrix: Foxy lady, para seguir con Paperback Writer.

IV

Enseguida deja la guitarra para tomar el piano y empieza el primer momento emotivo con Nineteen Hundred and Eighty-Five, luego con su nuevo sencillo My Valentine (dedicado a su actual amor, Nancy) para luego dedicar Maybe I’m Amazed a su gran amor Linda. Lo dicho, Paul es todo un caballero de esos formados a la antigua que suele enviar flores.

Del piano a la guitarra de nuevo y la luna regrandota es testigo de la interpretación de Blackbird y de un cover de Something tocado con ukulele. Las dedicatorias a John y George se hacen presentes.

 

V

La sorpresa es que cuando interpreta Obladi Oblada, un mariachi sube para acompañar a la banda. Es el mariachi Revolución anuncia.

Y de John Lennon toca la de Give Peace a Chance (denle un chance a la paz) que para este país desangrado suena como un bálsamo.

Siguen los clásicos Let it Be, Hey Jude y su nana na naaa que hace vibrar el estadio. Live and Let Die y sus juegos pirotécnicos impactan.

Cabe destacar que junto con Paul, su baterista Abe Laboriel se destacó. Bailando, tocando con enjundia cada rola, arrancaba los aplausos del respetable público.

Tras dos encores, donde destacó Yesterday y la parte final del Abbey Road, Paul se despidió de Guadalajara, en un concierto que reunió a más de tres generaciones, abuelos, hijos y nietos. Y algunos bisnietos que ya coreaban las rolas Beatles.



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