Por Carlos Silva (@lalenguadedante)
Contrapunteando, ahí te van mis reflexiones sobre la película:
1) Ciertamente el tiempo que dura una película no da para mucho, algo enseña acerca de la historia de un lugar; pero, ciertamente, debe observar un riguroso apego a la realidad histórica, en lo posible, pues la historia misma reviste mucho matices.
2) Aunque ciertamente las películas históricas cumplen una suerte de función propagandística, su parte más rescatable es justamente la de tratar de convencernos de lo heroico del pasado y convertir precisamente un hecho, en historia de bronce. Nos urge contar con historias de bronce que nos acerquen a sentir algo de orgullo por nuestro pasado.
3) El cine en México es ciertamente muy pobre, es mayor su producción telenovelera, pero de eso a nada, prefiero lo poco que pueda existir. No se produce más cine histórico porque a pocos parece importarles el pasado de nuestro país. De ahí que el formato telenovelero sea el más fecundo, una realidad de la triste aportación cultural a la formación de los ciudadanos por parte de Televisa, ciudadanos telenoveleros.
4) Comparto la idea de que películas o telenovelas, deben de desacralizar, es bueno contar con una historia de bronce, pero construida luego de conocer que nuestros héroes fueron personas de carne y hueso como cualquier otra, en efecto, un buen ejemplo lo es la película de Hidalgo, protagonizada por Demian Bichir y por la bella Ana de la Reguera, que retrata con mayor certeza, los gustos y las debilidades de Hidalgo por el juego, un buen vino y las mujeres desde luego.
5) Películas como la de 5 de mayo, pueden no ser una gran película, no fue reforzada por una historia que hiciera más digerible el hecho principal, pero retrata un hecho y aunque Televisa es ampliamente criticada (y también me cae gorda), debe reconocerse que nadie más se anima a invertir en éste tipo de proyectos.
6) No alcanzo a percibir que tipo de acciones de hoy día pueda justificar la película 5 de mayo, como no sea que los poblanos hoy festejen la fecha cuando en la realidad se salvaron de ser quemados por Zaragoza justo por su falta de lealtad a México y por su marcado antipatriotismo en aquellos tiempos.
Por otra parte, celebro que se haya eliminado todo rasgo juarista en la película, siempre he pensado que todos, incluyendo Andrés Manuel López Obrador, han sobredimensionado la figura de Juárez, no fue ni todo lo honesto, ni todo lo demócrata, ni todo lo medianamente austero y republicano que se le suele atribuir, es más, por momentos, fue su propio empecinamiento lo que estuvo a punto de llevar a México al borde como país. (Ahora no faltarán quienes digan “¡De seguro éste solo leyó a Francisco Bulnes!”)
7) Si algo omitió la película, fue hacer énfasis, en el espíritu patriota de militares como el conservador Miguel Negrete, que prefirió tener patria antes que partido, los esfuerzos de Antonio Álvarez, de Felipe Berriozábal, de los tres Juanes y que faltó atribuirle más mérito al propio Porfirio Díaz y muchos nombres más que figuran como los héroes “anónimos”.
8) Coincido, Kuno Becker no fue la mejor elección para interpretar a Zaragoza, en efecto, le faltó “conectar” y sí, le hizo falta hacer brillar más a uno de los protagonistas del hecho, Ignacio Zaragoza.
Lo único que salva al romance de la película, es que no se trató de un par de indios “bonitos”, la bonita apenas si apareció unos segundos al interpretar la hermosa Ximena González Rubio a la moribunda (pero bonita) esposa de Zaragoza. Hay que, que efectivamente, el pueblo nunca se volcó a apoyar al “patriota” Juárez en la lucha contra la Intervención y que por ello ciertamente tuvo que recurrir a las levas forzosas, reflejo de la época, también hay que señalarlo.
9) El discurso sí fue una mala adaptación de un momento en el que no generó, ni entre los actores, la chispa que se requería para la escena por lo menos, como en otro par de momentos. Zaragoza en el caballo me recordó más a William Wallace antes del di Sigue leyendo

