Archivo de la categoría: Periodismo

Balones y sandías legislativas

Víctor López Jaramillo
Ya que estamos con la fiebre mundialista, quizá recuerde usted ese autogol de antología que hizo el histórico portero del Cruz Azul, Miguel Marín. La jugada fue más o menos así: en el juego contra Atlante, en mayo de 1976, el Gato Marín ataja fácilmente un balón, quiere despejar con las manos, pero en un extraño movimiento, metió el balón en su propio arco. Un autogol de antología.
Pues autogoles de ese tipo han hecho los diputados en los últimos años. Improvisaciones, errores en procedimientos, falta de tacto político, entre otros, pudieran explicar el porqué de tantos goles en propia meta.
En este mes mundialista de junio, se tiene que cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que ordenó repetir la final de Derechos Humanos. ¿Por qué anularon el triunfo de Nava? Básicamente porque la anterior legislatura violó los derechos humanos del aspirante César Pérez Guzmán al discriminarlo por su edad. Vaya autogol de la Legislatura.
Y ahora, en esta reposición de proceso, el ombudsman que había sido electo acusa que sus derechos humanos son violentados. La Legislatura está en tiempo de compensación y un gol de último minuto puede marcar un nuevo fracaso.
Otro autogol es la fallida convocatoria para la medalla al mérito periodístico Ezequiel Martínez Ángeles, la cual fue declarada desierta por errores en la integración de expedientes.
El fallo del jurado no gustó al diputado priista Diego Foyo, quien evidentemente enojado aceptó el veredicto, aunque dijo no compartir el resultado. El autogol legislativo no para ahí porque en declaraciones periodísticas, Foyo ha dicho que de todos modos dará un reconocimiento a los candidatos.
Esto implica, en términos estrictos, desconocer el fallo del jurado integrado por académicos y anteriores galardonados para imponerse y salir del ridículo político que cometió. Sin embargo Sigue leyendo

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Derechos Humanos, cruel ironía

Víctor López Jaramillo

En febrero de 2012 Miguel Nava Alvarado llegó a la entonces Comisión Estatal de Derechos Humanos bajo signos ominosos que presagiaban un camino tortuoso.

Primero, su antecesor  Adolfo Ortega Osorio se había amparado porque no pudo participar en el proceso de selección del ombudsman para el periodo 2012-2017. El trabajo de Ortega Osorio fue de regular a malo.

Dejó una CEDH en el desprestigio; incapaz de cuestionar al gobierno del panista Francisco Garrido, el defensor de los derechos humanos, se distinguió más por su estilo de vida tipo mirrey, prueba es que su proyecto de mayor impacto fue el “Antro Consentido”, cuyo nombre lo dice todo.

El proceso de renovación de la CEDH fue una oportunidad histórica que la LVI legislatura del estado desperdició. Incapaz de sacar adelante un proceso limpio de selección de nuevo defensor del pueblo, el proceso estuvo lleno de errores de principio a fin.

Recordemos que en ese proceso de selección participaron, entre otros,  Rodolfo Vega Hernández, María Pérez Zepeda y Miguel Servín del Bosque, todos exintegrantes de la Comisión Estatal de Acceso a la Información Gubernamental (CEIG), además de las postulaciones de Nadia Sierra y César Pérez Guzmán, destacados miembros de la sociedad civil.

El primer tropezón fue la descalificación de Cesar Pérez Guzmán, porque según los diputados, rebasaba el límite de edad permitido, con lo que se cometía el primer atropello: los legisladores violaban los derechos humanos de un aspirante a defender los derechos humanos. Cruel ironía.

Después, en otra cruel ironía, los diputados decidieron que el nuevo ombudsman fuera un expolicía. Cuando uno de los principales elementos que violan los derechos humanos son los policías, para los legisladores fue fácil escoger al exdelegado de la Procuraduría General de la República en Aguascalientes como nuevo titular de la CEDH.

Y como parte del ritual protocolario, tanto Hiram Rubio del PRI y Gerardo Cuanalo del PAN declararon que Nava Alvarado era el mejor perfil para el cargo. De policía a ombudsman, sería un excelente título de película picaresca mexicana.

La polémica no terminó allí. En defensa de sus derechos, Pérez Guzmán se amparó y el Tribunal Superior de Justicia del estado le dio la razón. Sus derechos habían sido vulnerados. Había sido discriminado por edad. Por ello, se ordenaba reponer el proceso de selección de ombudsman.

Durante el periodo que lleva al frente Nava Alvarado, la CEDH cambió de nombre y ahora se llama Defensoría de los Derechos Humanos. Su gestión se ha caracterizado por enfrentamientos con el Ejecutivo y el Legislativo por el tema de independencia presupuestaria y dar segu Sigue leyendo

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La medalla Ezequiel Martínez, un galimatías

Víctor López Jaramillo

¡Qué país!, con esa exclamación, el periodista Ezequiel Martínez Ángeles remataba una información que evidenciaba las contradicciones de la vida política.

¡Qué diputados!, lamentamos hoy al ver el desorden que predomina en la organización de la medalla en honor al propio Ezequiel Martínez, quien murió el 28 de junio de 2009.

Desde su creación hasta la presente edición, el reconocimiento ha estado lleno de detalles que evidencian su desorganización, sobre todo en esta edición reciente.

En septiembre de 2009, la Legislatura 55 instituyó la medalla que lleva el nombre del periodista fallecido. En el artículo primero del decreto simplemente dice que se crea para “reconocer a los ciudadanos queretanos que, en uso de la libertad de expresión, se distingan en su ejercicio profesional como periodistas”. No menciona requisitos básicos ni lineamientos generales, simplemente que los postulados se distingan.

En cambio, el artículo segundo, es abundante en detalles del reconocimiento: “estará conformada por un diploma alusivo, autorizado con las firmas de los integrantes de la Mesa Directiva y por una medalla de oro pendiente de una cinta de seda color vino, de 650 milímetros de largo y 20 milímetros de ancho, para fijarse al cuello. La medalla será de oro de 14 quilates, midiendo 50 milímetros de diámetro y 04 milímetros de grosor…”

Los diputados dieron énfasis a la forma sobre el fondo.

Otro detalle: pese a haber sido creada en 2009, la primera medalla es entregada dos años después.

En la entrega de esa primera edición, la polémica se hizo presente. A pesar de ser una medalla en reconocimiento a la Libertad de Expresión, los diputados no dejaban que la primer galardonada, Mariana Chávez Castañeda, dirigiera unas palabras desde la tribuna parlamentaria. Finalmente, ante la evidencia de su contradicción, cedieron y Chávez Castañeda pronunció su discurso.

La ganadora de la segunda edición fue Malena Hernández. En abril de 2013, Los diputados de la Comisión de Participación Ciudadana reformaron el decreto para integrar como jurado a las periodistas galardonadas hasta entonces y a cinco académicos de escuelas de Comunicación o Periodismo, pero no lo publicaron de inmediato en el periódico oficial.

Aunque en el primer artículo transitorio indicaba que entraría en vigor de manera inmediata, en el segundo transitorio ordena su publicación en el periódico oficial, y no sucede.

Ese jurado es integrado por Carlos Alberto Rode Villa (UAQ), Paris Gómez Vázquez (ITESM-Qro), Dhin Vela Berisbain (UVM), Lluvia Beltrán Vega (Liceo) y Nayely Fernández Ruiz (quien no se presentó); así como por las periodistas galardonadas, Magdalena Hernández Jiménez y Mariana Chávez Castañeda.

Cuando el jurado deliberó, se percató que el decreto reformado no estaba publicado en el periódico oficial, con lo que se interpreta que no había entrado en vigor porque no se cumplen con las formalidades del proceso legislativo y que el jurado podría no t Sigue leyendo

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La agonía del poder

Víctor López Jaramillo

Si el poder se vive desde la soledad del despacho, dejar de ejercer el poder se vive como una larga y lenta agonía. La tentación de seguir siendo el factor principal del poder está latente para los expresidentes pero hay una regla de oro que siempre olvidan: el poder no se comparte.

Este proceso lo han vivido varios expresidentes de la República y ahora lo vive Calderón tras la derrota de su delfín en la elección interna del Partido Acción Nacional.

La diferencia con Calderón es que ahora ve frenado sus deseos no por una purga en la élite, sino por un proceso de elección de su partido, en efecto, acotada, pero al fin de cuentas, un ejercicio democrático.

Cada proceso del duelo de poder los expresidentes ha sido diferente. En el siglo XX, dominado por el presidencialismo priista que Daniel Cosío Villegas denominó una monarquía absoluta, sexenal y hereditaria por línea transversal, el sucesor se veía obligado a frenar cualquier intento del presidente saliente por intentar ser un poder detrás del trono.

Miguel Alemán vio frenado todo impulso cuando desde el discurso de toma de posesión, su sucesor Adolfo Ruiz Cortines cuestionó acremente las políticas del anterior sexenio y ofreció que su gobierno sería totalmente diferente.

En 1969, cuando Gustavo Díaz Ordaz admitió ser el responsable de los acontecimientos de octubre de 1968, lo cual le abrió las puertas a Luis Echeverría, no necesariamente significó que Díaz Ordaz se mantuviera como figura predominante el siguiente sexenio; por el contrario, Echeverría se deslindó inmediatamente de él durante la campaña, lo cual valió para que Díaz Ordaz se lamentara cada mañana al rasurarse por haber escogido a Echeverría como sucesor, según nos cuenta José Agustín en su trilogía Tragicomedia Mexicana.

El mismo Luis Echeverría se vio tentado a ejercer el poder a través de su amigo de la infancia y sucesor José López Portillo. La respuesta de Jolopo fue hacerle una oferta a Echeverría que no podía rechazar: ser embajador en las islas Fidji. El mensaje era claro, el poder no se comparte.

El caso Salinas contra Ernesto Zedillo deja clara constancia de ello. Ante los primeros embates de Salinas de culpar al equipo zedillista de la debacle económica, la respuesta fue encarcelar al hermano incómodo del expresidente. Y cuando Salinas quiso volver a intervenir, unas grabaciones echaron por tierra cualquier intento de regreso del egresado de Harvard.

Ya durante el periodo del PAN en el poder, tras dejar la presidencia, Fox siguió como dicharachero pero no pudo ejercer mayor influencia, porque fue bien acotado por Felipe Calderón.

Y si el propio Calderón tenía intención alguna de seguir teniendo influencia política, esta le fue negada, no por una limpia entre la pequeña élite sino por sus propios correligionarios. ¿Qué tanto pesó a Ernesto Cordero ser alguien cercano al exmandatario? ¿Los panistas consideraron que sería el instrumento de mantener a calderonismo después del 2012?

El mensaje de  la militancia panista fue claro: quieren dejar atrás cualquier signo de calderonismo y le dieron el triunfo a Madero, ya el tiempo dirá si era la mejor opción para un alicaído panismo que aún no supera el duelo por dejar el poder presidencial.

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Migrar

Ilustración de Aurora Vizcaíno

Ilustración de Aurora Vizcaíno

Víctor López Jaramillo

La migración no es un fenómeno nuevo. Sin migración, el ser humano no se hubiera expandido y multiplicado por el mundo. Aunque desde hace miles de años, el ser humano es sedentario, cuando las circunstancias son adversas, recuerda su pasado nómada y busca mejores tierras. Migrar es sobrevivir.

Aunque en el medio propagandístico gubernamental, se presume una edad de oro económica de Querétaro y hasta presumen que el presidente estadunidense Barack Obama destacó al estado como ejemplo, hay una realidad lacerante a la que no se pueden cerrar los ojos.

En efecto, me refiero a la migración. Ya sea por los queretanos que se ven obligados a emigrar a los Estados Unidos a buscar esa oportunidad que se queda atrapada en el discurso, o los migrantes centroamericanos que tienen en Querétaro un punto de paso y que simplemente necesitan agua o un poco de alimento para seguir su camino.

Quizá suene a lugar común, pero imagina por un momento que en el lugar donde has vivido y cultivado tus sueños de juventud y, pese a que has sido buen ciudadano, simplemente no hay oportunidad alguna.

Que la empresa que el gobernante fue a inaugurar con bombo y platillo, para no perder capital, simplemente cierra y deja personas sin empleo; que la violencia se ha vuelto el cáncer del pueblo donde naciste; que la única oportunidad de sobrevivir, es emigrar, buscar otra oportunidad en un nuevo lugar, que hay que empezar de nuevo, que hay que guardar el dolor y kunderianamente descubrir que la vida está en otra parte.

Y sólo queda mirar al norte como única esperanza. Sin mirar atrás, buscas cobijo bajo el cielo septentrional. Simplemente, la tierra donde has nacido te expulsa. Te has convertido en migrante.

México es un país de migrantes. Cada año, miles de mexicanos tienen que buscar en Estados Unidos, principalmente, una oportunidad laboral, por nimia que sea, que no consigue en estos lares. Muchos no llegan, el destino los alcanza antes.

México es un país de paso de migrantes. Miles de centroamericanos tienen que cruzar por nuestro país para llegar a EUA para intentar recomenzar su vida. Muchos no llegan, el destino los esperaba en nuestro país.

Peor aún, Querétaro no es precisamente un paraíso, como lo pinta la propaganda gubernamental, para los migrantes que están de paso pues en el Bajío sufren “persecución, desapariciones, secuestro y complicidad de la Policía con el crimen organizado”, como denunció el sacerdote jesuita Pedro Pantoja Arreola, durante las Primeras Jornadas de Migración realizadas en la Universidad Autónoma de Querétaro.

La situación se torna más grave cuando, cual espada de Damocles, el desalojo pende sobre la Estancia del Migrante González y Martínez en Tequisquiapan. Los pocos espacios de apoyo para quienes viajan a Estados Unidos y por accidente geográfico pasan por Querétaro, se cierran ante la indiferencia ¿o complicidad? de las autoridades.

Indiferencia en el caso de los migrantes queretanos de la Sierra Gorda desaparecidos. Cuatro años ya y no hay noticias de ellos. El polvo del silencio cubre su caso.

Historias de terror, tanto para los migrantes centroamericanos como para los migrantes mexicanos. Imagina que tuvieras que migrar en esas condiciones. Migrar es jugarse la vida. No cerremos los ojos ante esa realidad.

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