Aguirre y su espejo negro

Víctor López Jaramillo @viloja

De la esperanza, sólo queda una portería hecha una red de agujeros. (Foto tomada de internet)

Una red de agujeros

Aguirre, como Moctezuma se vio en el espejo negro de Tezcatlipoca y ahí se perdió el partido ante Argentina.

Pero a diferencia de Moctezuma, nadie apedreó a Aguirre ni Cuauhtémoc tomó su lugar como comandante en jefe para encabezar la nación tenochca.

La selección mexicana de futbol fue reflejo de su técnico: ambivalente, bipolar, de lo sublime a lo ridículo en segundos. Producto de un líder que va del discurso pesimista-realista al optimista-ilusionista en segundos. De una selección de un país de jodidos, a un equipo que iba a hacer historia. De un discurso que México está jodido al de “vamos a cambiar la historia”. Del México derrotista al México de las gestas heroicas.

Y todo se quedó en discurso hueco, vacío, dejando desolados a los aficionados tenochcas que golpeaban los muros de concreto y no tenían más herencia que un conejo en una portería hecha una red de agujeros. Y pese a tener a Rafa Márquez como resguardo, ni con ese escudo pudo ser sostenida la soledad de su derrota. (Sí, es el poema azteca “Después de la derrota” en versión remix futbole Seguir leyendo Aguirre y su espejo negro

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De Comala a Rustenburgo

Víctor López Jaramillo (Con perdón de Juan Rulfo y Mario Benedetti)

Previo al Partido

Vine de Comala a Rustenburgo a ver si encontraba a mi padre, un tal Gol Páramo.  Mi madre Federación me lo dijo y yo prometí que en cuanto los patrocinadores pagaran, vendría. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba en plan de pagarlo todo y yo de prometerlo todo. “No dejes de llegar al quinto partido –me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.” Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos llenas de billetes.

Inicia el partido.

Muy, muy temprano como para chelear, no queda más que ver el partido acompañado por un buen atole de arroz y unos tamales verdes.

Primero quitarse la modorra matutina. Soportar el previo con los malos chistes de Televisa que casi provocan que caiga nuevamente en un profundo sueño.

Y arranca el partido. De inicio Cuauhtémoc y Guardado. Y claro, sigue el inamovible Guille Franco encabezando la delantera mexicana. Y lo que antes era una rápida delantera, ahora se convierte en la danza de los viejitos con la lentitud de Blanco y la inoperancia del argentino-naturalizado-mexicano, que es pillado más de una vez en fuera de lugar o nomás no logra acomodarse el balón.

Foto tomada de Internet

¿Guille, que no oyes silbar a los árbitros? Seguir leyendo De Comala a Rustenburgo

La guerra de los sándwiches

 

Víctor López Jaramillo

Y cuando despertamos, el país se nos seguía deshaciendo entre las manos, Diego Fernández de Cevallos continuaba desaparecido, el pasaje en Querétaro costaba 6.50 pesos y José Saramago y Carlos Monsiváis habían muerto. Pero le ganamos 2 a 0 a Francia.

Tendremos un Estado fallido, una guerra contra el crimen organizado que “se va ganando” aunque no lo parezca, un Querétaro donde nunca pasa nada y si pasa, son simples “hechos aislados”, hermanos incómodos de ex alcaldes panistas capitalinos, la inseguridad en aumento… pero no importa, le ganamos a Francia.

105 minutos (si incluimos los 15 de reglamentario descanso entre tiempos) en los que, como si fuera efecto de Matrix, el país entero se detiene y contiene la respiración.

México contra Francia, no es la Guerra de los Pasteles, ésta es más banal pero emociona: es la Guerra de los Sándwiches 2010.

No importa Calderón, ni siquiera importan el gobernador Calzada  -quien al más estilo populista priista, se da baños de pueblo y ve los partidos enfundado en su playera verde en Plaza de Armas- ni el alcalde capitalino Francisco Domínguez; la patria –o lo que queda de ella- está en peligro balompédico ante una nueva Intervención Francesa y Rafa Márquez es más efectivo comandando la defensa nacional que el general Guillermo Galván.

México domina pero claro, no todo es miel sobre hojuelas, Carlos Vela está más desaparecido que Diego Fernández y sale lesionado (Vela, no Diego, no se me vaya a iniciar una línea de investigación producto de una mala redacción) y un Guille Franco atrabancado como Francisco Domínguez e igual de ineficaz al ataque.

Termina el primer tiempo y nada peor que la incertidumbre del cero a cero. A reabastecerse de cerveza, botana y empezar a planear l Seguir leyendo La guerra de los sándwiches

Monsiváis y la selección de futbol que nunca dirigió

Amanecí triste el día de tu muerte, tío Monsi, pero esa tarde prendí la tele y vi el fútbol… (parafraseando a Jaime Sabines )

Ha muerto Carlos Monsiváis.

Muchos gatos se han quedado sin dueño y un país sin rumbo se ha quedado sin una mente lúcida. Ora sí, los mexicanos nos quedamos como peregrinos sin rumbo y sin fe y sin Monsiváis.

Monsi nunca fue aficionado al fútbol, pero no se atrevió a desafiar su popularidad, como Borges que dio una conferencia sobre la inmortalidad el mismo día que Argentina debutaba en su mundial en casa.

Hace dos años, cuando la selección no daba una, Monsiváis acudió a un programa televisivo a hablar de fútbol, del que admitió no saber nada. Aunque dejó esa gran frase: Lázaro, levántate y golea.

Entonces, en mi viejo blog, escribí 11 razones porque Monsi debería ser el técnico nacional. Publicado originalmente en abril de 2008, hoy, lo vuelvo a postear en un pequeño homenaje al maestro.

Monsiváis a la selección

Después de ver a Monsi en el programa de Denisse Maerker en donde compartió mesa con José Ramón Fernández y Javier Alarcón me quedó claro que el próximo director técnico de la selección nacional d Seguir leyendo Monsiváis y la selección de futbol que nunca dirigió

Leteo

Víctor López Jaramillo

Tendré que sembrar sal
Sobre mi patria hecha de tu recuerdo
Para que nada vuelva a crecer.

Que tu tierra se vuelva estéril
Que ya nada vuelva a florecer.
Que cuando llueva furia y melancolía
Al mezclarse con la sal de tu tierra
El barro sea fruto del Leteo.

Tendré que sembrar sal
Y quemar hasta los cimientos
Cada templo que construiste.

De tu perfume
Sólo humo y ollín quedarán
Debajo de la sal
Que los brazos del Río Leteo
Borrarán

Simplemente
Esperando a la lluvia
Que caiga sobre la tierra
Que será lodo, furia y melancolía

En el ostracismo sin pasión
Sin sangre y ya sin odio
Simplemente esperando a la lluvia.