Quadri descuadrado

Víctor López Jaramillo

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Quadri llegó, habló y se descuadró. Así de simple.

A Quadri no le cuadraron las cuentas en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Y lejos de mostrarse como el candidato cool, alternativo y propositivo, se mostró como un político cuadrado mas. Un político cuadrado que a la primer crítica se descuadró.

La tarde del domingo había sido tranquila e incluso se había dado el lujo de comentar vía redes sociales sus gustos musicales (Radiohead, The Strokes), y la cálida mañana queretana pintaba tranquila. Un inicio de semana redondo para el candidato Quadri.

Sin su poderosa Quadricombi llegó a la UAQ. Su agenda marcaba que daría una cátedra sobre Desarrollo Sustentable a alumnos de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública. Pero algo empezó a salirse de cuadro, porque el candidato de Elba Esther, perdón, el candidato de Nueva Alianza, llegó 40 minutos tarde. De milagro los alumnos no le aplicaron la famosa ley del cuarto (esa que dice que si el maestro no llega al cuarto de hora, ya no hay clase).

Hasta ese momento el día no pintaba mal. Sin embargo, al salir de su cátedra, una ligera nube de tormenta se posó sobre su cuadrada campaña. Estudiantes que estaban cerca le empezaron a increpar qué donde había dejado la Quadricombi y que era títere de Elba Esther Gordillo. Ese era sólo el preludio del día descuadrado.

Y cuadrado le quedó el ojo a Quadri cuando al llegar al auditorio Fernando Díaz Ramírez lo vio lleno de estudiantes, pero ¡oh cruel destino!, no iban a echarle porras sino a cuestionarlo.

Cartulinas en su contra, unas con un dibujo de una Elba Esther manipulándolo cual títere, fue la escena que resumió la mañana. "títere, títere" le gritaron. Entre abucheos a su campaña y porras a López Obrador, Quadri se salió de control.

La inmaculada sala blanca que servia de escenografía para el evento, pronto se manchó con el sarcasmo rabioso de Quadri. Ante los gritos a favor de López Obrador, el candidato de Elba Est… perdón, de Nueva Alianza, respondía: "sí, sí, ustedes están con Obrador, ¿y?" o cuando hizo puchero y se burló de las consignas de los estudiantes queriendo contestar.

Lo peor de la mañana de Quadri fue en el intercambio de preguntas y respuestas. Sus argumentos fueron cuestionados por los estudiantes. Su modelo de

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El primer debate, los primeros rounds

Víctor López Jaramillo

ImagenEl dilema de futbol contra debate quedó conjurado cuando la noche de este domingo finalmente saltaron al foro del WTC los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República y, como en juego de ida de una final de campeonato, salieron a estudiarse primero y después a practicar disparos de media cancha, llevando al arquero rival a esforzarse al máximo.

El puntero priista Enrique Peña Nieto, con una clara tendencia al catenaccio, de encerrarse en un juego defensivo, no dejar pasar nada y en un contragolpe aprovechar las debilidades de sus oponentes.

Por su parte, la panista Josefina Vázquez Mota, con la intención de anotar rápido y tratar de emparejar el marcador (encuestas) salió completamente ofensiva pero descuidó la zaga y dejó preguntas sin respuesta que fueron bien aprovechadas por el tricolor.

Por su parte, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, tampoco salió a especular y de inmediato se fue al frente, sin embargo, como muchos equipos de futbol, dominó la media cancha, tocó el balón, pero le faltó concretar ante la meta peñanietista.

La revelación fue Gabriel Quadri del Panal, que ante los ataques entre los otros tres candidatos, se dedicó a hacer su juego y a hablar como si no fuera político y presentarse como una opción verdadera, olvidando mencionar que es candidato del partido de la maestra Elba Esther Gordillo.

ImagenPero quienes verdaderamente lucieron en el debate fueron la moderadora Guadalupe Juárez Hernández –con su eterna sonrisa– y la edecán Julia Orayen, ex playmate de la famosa revista Playboy, quien con su escote le robó el rating al copete de Peña Nieto.

 

Primer tiempo, guerra de cifras

Tras los nervios iniciales y el robo de cámara de Julia Orayen, abren fuego los candidatos. Sin teleprompter ni cartulinas y sólo respaldados de gráficas y fotografías, los candidatos empiezan a mover la bola discursiva en la cancha del debate.

Señalado por la presunta debilidad al improvisar, Peña Nieto intenta responder cada ataque y se da el lujo de contraatacar. Primero aguanta a Josefina y después a AMLO. Lo acusan de incumplir en el Estado de México y de que él es parte de la oligarquía que le ha hecho daño al país, que por ello la televisión lo quiere imponer como Presidente.

Peña Nieto revira tímidamente y dice que las cifras de Josefina están equivocadas y pone énfasis en responder a AMLO al decirle que el propio ex Jefe de Gobierno gastó más que el Gobierno del Edomex en campañas publicitarias. De inmediato AMLO responde al mostrar documentos en donde dice que tan sólo en un año, Peña Nieto gastó más de 600 millones de pesos. EPN desestima las cifras.

En tanto, Quadri, sólo y sin marca, se dedica a hablar de sus propuestas. Y la moderadora a sonreír.

 

Segundo tiempo. Fotografías y el mundo al revés

Ya encanchados, los candidatos deciden sacar todo su arsenal. Que si EPN no cumplió sus compromisos, que si es producto de la televisión, que si es manejado por Salinas, que si es producto de la corrupción priista, a estas alturas el priista ya no siente lo duro sino lo tupido e intenta tímidamente contraatacar, primero a Josefina diciéndole que fue una faltista en la Cámara, que si AMLO tenia por aliados a corruptos como Bejarano y Ponce.

Josefina evade responder. AMLO le revira diciendo que mientras Ponce sigue en la cárcel, el propio Peña Nieto, que fue funcionario con Montiel, ahora es candidato. Y Quadri solito y sin marca en el debate. Y la moderadora sonriendo.

Después viene el momento de la fotografía al revés. Usando la misma táctica que usó contra Diego Fernández en un debate televisivo con López Dóriga en el 2000, AMLO muestra las fotografías de Peña Nieto con Carlos Salinas de Gortari. El detalle es que la muestra al revés, hasta que Quadri se lo dice y el izquierdista ironiza: es el mundo del revés.

Es en esta parte donde el izquierdista saca la frase célebre de la noche, después de mencionar la figura histórica de Santa Anna: no nos dejemos llevar al despeñadero.

 

Tiempo de compensación

Josefina insiste en meterse a la pelea y recuerda el caso de la niña Paulette (asesinada y que apareció debajo de un colchón). Insiste en los compromisos incumplidos de EPN. Éste le revira diciendo que Josefina era una faltista.

Quadri sigue solo y sin marca, hablando de la educación y del Internet como derecho humano. Y la moderadora sonriendo.

Para finalizar, AMLO dice que es necesario un cambio y anuncia que Ebrard, de la Fuente y Cuauhtémoc Cárdenas serían parte de su gabinete.

Un primer debate jugado como un partido de ida de final de campeonato. El puntero a defenderse y los principales perseguidores intentando anotar rápido. Falta un segundo debate, el juego de vuelta, en donde todo puede suceder.

Paul McCartney en el Omnilife

ImagenVíctor López Jaramillo

I

El Omnilife es una rubia plástica. Bella pero sin emoción. Son unos ojos tapatíos con mirada ausente. Es una súper modelo predicando en la pasarela del desierto. Es un gran estadio de fútbol con alfombra en vez de césped. El Omnilife es el sueño de grandeza de Vergara que se derrite ante el sol de Guadalajara.

Pero nada de eso le importa a Paul McCartney, cuya carrera musical abarca casi medio siglo y este 5 de mayo se presentó por primera vez en Guadalajara.

II

Paul McCartney cree en el amor. Por ello, en los setenta John Lennon se mofó de él diciendo que sólo sabía escribir canciones de amor. A Paul no le importó y escribió una de sus mejores canciones: Silly Love Songs, tontas canciones de amor. Ante la acusación, Paul simplemente sonreía sabiendo que la canción Beatle más popular es suya y no de Lennon y es la de Yesterday, una tonta canción de amor dedicada a su madre fallecida.

Y el primer concierto en suelo mexicano de su gira On the Run Tour abundaron las canciones de amor que bajo una luna grandotota pusieron a cantar a más de 34 mil asistentes.

III

Nueve de la noche. Las luces del Omnilife se apagan. Un collage se proyecta en las pantallas del escenario. Corazones, botones, fotografías de los sesenta. Los Beatles, los Rolling Stones, Jim Morrison, Janis Joplin, los conciertos, los fans de los sesenta. Todo es nostalgia.

Media hora después, un caballero inglés elegantemente vestido se aparece en el escenario. Es Sir Paul McCartney El viaje musical abrió con Magical Mistery Tour y sigue con Junior´s Farm y All my loving.

Todo un showman, empieza a hablar en un español más que aceptable. ¡Hola Guadalajara! Dice y arranca miles de alaridos.

Jet y Drive my Car resuenan en el estadio y el espectáculo que Chivas no ha podido dar en toda la temporada, lo da el ex beatle.

Un Paul McCartney en gran forma deja su clásico bajo y toma la guitarra (misma que usa desde la época beatle, dice) para rockear. Primero con Let me Roll it y luego con un cover de Jimmy Hendrix: Foxy lady, para seguir con Paperback Writer.

IV

Enseguida deja la guitarra para tomar el piano y empieza el primer momento emotivo con Nineteen Hundred and Eighty-Five, luego con su nuevo sencillo My Valentine (dedicado a su actual amor, Nancy) para luego dedicar Maybe I’m Amazed a su gran amor Linda. Lo dicho, Paul es todo un caballero de esos formados a la antigua que suele enviar flores.

Del piano a la guitarra de nuevo y la luna regrandota es testigo de la interpretación de Blackbird y de un cover de Something tocado con ukulele. Las dedicatorias a John y George se hacen presentes.

 

V

La sorpresa es que cuando interpreta Obladi Oblada, un mariachi sube para acompañar a la banda. Es el mariachi Revolución anuncia.

Y de John Lennon toca la de Give Peace a Chance (denle un chance a la paz) que para este país desangrado suena como un bálsamo.

Siguen los clásicos Let it Be, Hey Jude y su nana na naaa que hace vibrar el estadio. Live and Let Die y sus juegos pirotécnicos impactan.

Cabe destacar que junto con Paul, su baterista Abe Laboriel se destacó. Bailando, tocando con enjundia cada rola, arrancaba los aplausos del respetable público.

Tras dos encores, donde destacó Yesterday y la parte final del Abbey Road, Paul se despidió de Guadalajara, en un concierto que reunió a más de tres generaciones, abuelos, hijos y nietos. Y algunos bisnietos que ya coreaban las rolas Beatles.