Castillos de naipes

RedQVíctor López Jaramillo

La política es como un castillo de naipes. Hay que tener mucho tacto para construirlo, pero el más ligero soplo puede derribarlo. La política necesita de muchos equilibrios y respeto. Lo que se construye con arduo esfuerzo por años, puede quedar deshecho en cuestión de segundos.

Eso sin duda, ya lo aprendió el expresidente del PRI estatal Alonso Landeros. Años en la construcción de su castillo de naipes político para que, cuando menos se lo esperaba, se derrumbara espectacularmente ante sus ojos.

Priista de vieja escuela, Landeros creyó que lo más importante en su carrera era seguir las buenas o malas artes políticas; sin embargo, olvidó que en un país de instituciones (palabra que tanto le gusta usar a los priistas) el respeto a la legalidad es uno de los pilares.

Y he allí el error de Landeros, respetó las normas políticas pero hizo caso omiso a la ley. Hoy, va al ostracismo político y su partido se sume en una crisis de cara al próximo proceso electoral.

Y el PRI también ve en peligro su nuevo castillo de naipes al tener que enfrentarse a una crisis política que pareció surgir de la nada. Con una alcaldesa removida, el PRI besa la lona electoral momentáneamente.

Democracia y PRI son dos palabras que no se llevan. Son como agua y aceite. Prueba de ello, es que la sustitución de Landeros como dirigente del partido agitó la aguas y luego, como por arte de magia, volvieron a la normalidad al son de ‘no se hagan bolas’.

Y así, un nuevo candidato de unidad será ungido como líder del tricolor y que los lleve al triunfo o fracaso al 2015.

Lo malo para Tonatiuh Salinas, el nuevo dirigente tricolor, es que electoralmente tiene un fuerte hán

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“Timing” político

Víctor López Jaramillo

La historia la cuenta Enrique Krauze en su libro La Presidencia Imperial y se la atribuye al ex presidente Adolfo López Mateos: “Durante el primer año la gente te trata como Dios y la rechazas con desprecio; en el segundo año te trata como Dios y no le haces caso; en el tercero te trata como Dios y lo toleras con incredulidad; en el cuarto te trata como Dios y comienzas a tomarlo en serio; en el quinto te trata como un Dios y no sólo lo crees: lo eres.”

En México, los tiempos políticos se miden en sexenios. El sistema sexenal define los momentos de las acciones políticas. Eso lo tienen claro los presidentes y gobernadores cuando asumen el cargo.

Por ejemplo, en 1976, cuando José López Portillo rindió protesta como presidente, estableció un plan para ejecutarse en sus seis años de gobierno. Los dos primeros años serían de recuperación, los siguientes dos de consolidación y los dos finales serían de acelerado crecimiento. Claro, su plan fracasó estrepitosamente y en 1982 el país está igual o peor que como lo había recibido seis años antes.

¿Cuál es el mejor momento para hacer grandes acciones? ¿Los primeros 100 días, los primeros dos años, cuando aún se tiene la confianza del electorado por el triunfo en las urnas? ¿Los años intermedios? ¿Los últimos dos años, para cerrar a tambor batiente?

La respuesta depende del plan y de las coyunturas políticas. Recordemos a Lázaro Cárdenas, tan de moda por el tema de la reforma energética y el pretender usar sus palabras para justificar la privatización.

La expropiación del petróleo se dio en la segunda mitad de su administración. Quizá hubiera quer Seguir leyendo “Timing” político

Juventud, tres reflexiones


Víctor López Jaramillo

I

Escribo estas líneas en pleno Día Internacional de la Juventud. Muchos discursos políticos se pronunciarán. Casi todos habrán caído en el lugar común de decir que la juventud es el futuro de nuestro país, que en ellos depositamos nuestras esperanzas.

Muchos errores se justifican por la juventud y muchas cosas se idealizan en dicha época. Desde mediados del siglo pasado que la juventud irrumpió como actor político al cuestionar el estado de cosas de la sociedad. Del movimiento juvenil vino una revolución cultural el siglo pasado que cimbró los cimientos del sistema.

Hemos convertido a nuestra época de juventud en un rito, un mito y un rito. Frases como juventud, divino tesoro o la de la juventud es el futuro de este país. A la juventud se le diviniza o se le sataniza. Rara vez se le pone en su justa dimensión. A la juventud se le pide rebeldía, se le pide obediencia. A la juventud se le piden soluciones a los problemas que han heredado. A los jóvenes se les promete el paraíso amenazándolos con el apocalipsis.

Actualmente, se define como joven a los hombres y mujeres entre 15 y 29 años de edad. Una tercera parte de la población en Querétaro es menor a los 30 años, es decir, son considerados jóvenes. Una vez llegado a los 30, se considera que la primavera de su vida ha quedado atrás e ingresan a otro segmento poblacional

Querétaro es un estado joven y la mayor parte de esta población se concentra en Querétaro y San Juan del Río. Por ello, en las campañas políticas se usa a los jóvenes como carne de cañón electoral. Para demostrar músculo electoral, se usa a los jóvenes para promover candidaturas.

En la pasada campaña electoral, los jóvenes fueron un actor fundamental. En compensación, se elevó a secretaría lo que era el Instituto de la Juventud. Pero, ¿Ha servido de algo? ¿Han desarrollado verdaderas políticas para atender la problemática juvenil en Querétaro? ¿O sólo se piensa de manera vacua que a los jóvenes sólo deben entretenerse? Me parece que la Secretaría de la Juventud no ha estado a la altura del reto de atender a la problemática juvenil. El tiempo lo dirá.

II

Siempre que se acerca el día de la juventud, recuerdo un poema del francés Charles Baudelaire. Casi al comenzar lo que él consideraba el otoño de su vida, el poeta miró hacía atrás y en vez de convertirse en estatua de sal, escribió un poema titulado El Enemigo, que es como consideraba a su juventud. Les transcribo a continuación unas líneas:

“Mi juventud fue tan sólo una negra tormenta // cruzada aquí y allá por soles luminosos// tal estrago han hecho en mi los rayos y la lluvia// qu Seguir leyendo Juventud, tres reflexiones

El caballo que fue cónsul

El caballo que fue cónsul
El caballo que fue cónsul

Víctor López Jaramillo

Este año apareció el candigato Morris como aspirante a una alcaldía en Veracruz. Igualmente, en el norte de nuestra república, promovieron la candidatura del burro Chon para edil. Más de uno puso su nombre en la boleta como protesta contra la clase política nacional.

Sin embargo, lo que no lograron ni Morris ni Chon, un gato y un burro; sí lo logró un caballo: Incitatus. En efecto, hace casi dos mil años, un equino fue designado como cónsul en el antiguo Imperio Romano.

Fue durante el gobierno del emperador Botitas, es decir, Cayo Calígula. La caliga era una bota militar romana y siendo un niño, el futuro emperador se calzó las botas de su padre, que le quedaron enormes, lo cual causó gracia a la legión y desde entonces lo apodaron Botitas.

El gobierno de Calígula comenzó con buenos augurios, se portó como un gobernante sensato y capaz. Sin embargo, conforme se dio cuenta del inmenso poder que significaba ser cabeza del imperio más poderoso del mundo, enloqueció. Se especula que el emperador pudo perder la cordura por beber vino en vasijas que desprendían plomo, lo cual afectó sus capacidades mentales.

Para demostrar su inmenso poder, mandó decapitar las estatuas del principal dios pagano Júpiter, sólo para poner replicas en mármol de su rostro.

Entre las múltiples pasiones de Calígula, además de las carnales, estaba un hermoso caballo blanco proveniente de la provincia Hispania (hoy España) que entonces exportaba hasta 10 mil caballos anualmente al corazón del imperio. Su nombre: Incitatus, que en español significa “impetuoso”

Era tan impetuosa su locura y su devoción por este caballo de carreras, que nos cuenta el historiador Suetonio, que antes de que Incitatus participara en una carrera en el circo romano, Calígula mandaba a sus guardias a imponer silencio en todo el vecindario para que nadie interrumpiera el sueño de su equino.

No conforme con eso, mandó construirle una caballeriza de mármol, mantas púrpura, color reservado sólo para el mismo emperador,  collares de perlas. Además, lo dotó con una casa completa con esclavos y muebles, para que Incitatus pudiera recibir visitas y que éstas fueran atendidas debidamente. Se dice que sólo perdió una carrera en su vida.

Calígula, enfrentado con el Senado, representante de los patricios romanos que no veían con agrado las locuras del emperador, decidió humillarlos. Para ello, decidió que su amado caballo Incitatus era más inteligente que todos los políticos en Roma y decidió nombrarlo Cónsul, un antiguo puesto que en la época de la República, era el cargo de elección popular más alto al que podía aspirar un ciudadano.

Así, Incitatus se convertiría en el primer caballo en ejercer un cargo público. Sobre si llegó a tomar posesión y de su forma de gobierno no nos han quedado noticias. Algunos historiadores consideran que la historia del Cónsul Incitatus es disparatada y sólo fue creada en tiempos posteriores para añadirle más locuras a las ya cometidas por Calígula.

Lo que sí fue cierto, es que su propia guardia personal y los más importantes romanos, ya estaban hartos de los excesos del emperador Botitas, por lo que decidieron armar un complot.

Así, en una trampa que ni su más fiel Incitatus lo hubiera podido ayudar para escapar, Calígula fue asesinado a la una de la tarde del 24 de enero del año 41.