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Sin Bob Dylan, el rock hubiera sido mediocridad #Nobel

Víctor López Jaramillo

Para Julio Figueroa, auténtica Piedra Rodante… o palabrero rodante.

Si el año pasado la Academia Sueca había roto cánones al premiar a una periodista, Svetlana Aleksiévich, este año nuevamente lo hizo al premiar a un rapsoda, a un outsider, a un emblema de la llamada contracultura, a Robert Allen Zimmerman, alias Bob Dylan.

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Ilustración: Aurora Vizcaíno Ruiz

Churchill y el ‘Gabo’

La designación de los Nobel de Literatura nunca está exenta de polémicas.

Una de ellas fue el de Winston Churchill en 1953. Sí, leyó usted bien, Churchill, quien fuera primer ministro británico y cuya tenacidad permitió salir a flote a Gran Bretaña en su lucha contra el nazismo.

¿Churchill era escritor o poeta? No. En todo caso, era historiador. La mayoría de sus obras publicadas son en esa disciplina. La Academia lo explicó así: “Por su maestría en la descripción histórica y biográfica, tanto como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos”. Es decir, fue un premio por su papel en una coyuntura histórica importante de la historia de Occidente.

¿Los premios definen a los mejores o los peores? En la cultura del exitismo neoliberal, . Pero en la lógica de la Academia, los premios de Literatura también reconocen movimientos y destacan a uno de sus miembros. Así lo entendió Carlos Fuentes cuando dijo: “cuando se lo dieron a García Márquez (1982) me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado”.

En esa lógica hay que entender muchas de las designaciones del Nobel literario. Claro, entre designación y designación y en su afán de ser universalista, muchos escritores merecedores del premio se han quedado sin él. Baste recordar a Jorge Luis Borges, que nunca obtuvo ese galardón.

Los tiempos están cambiando

Las redes sociodigitales estallaron tras la noticia de la designación del Nobel a Dylan. Inmerecido dijeron algunos. Es un simple cantante, argumentaron. La contraparte lo festinó y destacaron el valor poético de sus letras.

Acostumbrados a que muchos de los autores premiados fueran poco conocidos en este lado del hemisferio y que sus ventas comenzaran tras el Nobel, en el caso de Bob Dylan fue un tanto diferente.

Desconozco la reacción entre los hablantes de la lengua inglesa pero entre los de lengua española, Dylan es popular pero poco se conoce de su obra letrística, por eso es comprensible que muchos descalificaran el premio, pues solo ven a Dylan como un cantante, no a un poeta acompañado de una guitarra y armónica.

¿Qué premia la Academia al otorgar el máximo galardón a este poeta con voz de borrego con gripe –José Agustín dixit? Como mencionamos antes, Dylan es parte de un movimiento cultural que surge en el siglo XX. Es una de las cabezas más visibles de esa revolución que fue el Rock, de la cual ahora sólo quedan cenizas.

Parménides García Saldaña (1944-1982), escritor de la ‘Onda’, en su ensayo “En la ruta de la Onda” destaca el valor crítico e intelectual de Dylan, porque mientras los Rolling Stones se aprendían a Chuck Berry, Dylan estudiaba a Nietzsche y Kant.

Dice el buen Parménides:

“Para la juventud reunida en torno a Bob Dylan, la folk music no era disipación sino el medio (la obra) para expresar su descontento con acontecimientos de la vida norteamericana: la discriminación racial, la invasión a Cuba, la guerra de Vietnam, la deshumanización del pueblo norteamericano. No pertenecían —estos chavos— a una juventud sonriente —yeah-yeah-yeah— porque el mundo donde habían nacido y crecido era sombrío, destructivo, criminal sanguinario. El paraíso de los cerdos”.

Sin Dylan, el rock hubiera sido mediocridad

Bob Dylan empezó como cantante folk a inicios de los sesenta. Su canción ‘Los tiempos están cambiando’, de tintes proféticos, anuncian una nueva era. Luego vino su conversión del folk al rock con su disco ‘Highway 61 revisited’, en donde viene otra de sus canciones clásicas: ‘Like a Rolling Stone’.

¿Qué le aporta Bob Dylan al rock, uno de los movimientos fundamentales de los sesenta? Para García Saldaña nunca hubo duda:

Sin él, el rock hubiera sido la mediocridad. Dylan fue el único gurú que rechazó ser gurú, fue el único que no quiso aceptar el papel de héroe en la farsa; por esto ahora es el compositor más brillante y genial de los sesenta”.

En el ya citado ensayo, Parménides concluye que sin Bob Dylan:

el rock solo hubiera expresado una rebeldía sin causa, una visión telenovelesca de los jóvenes”.

Y en un alarde de congruencia,

“Bob Dylan renunció, con carácter de irrevocable, a que el Establishment lo hiciera un símbolo disponible para idiotizar a la adolescencia y a la juventud; se resignó, bellamente, con su vocación de hombre, compositor y cantante”,

remata García Saldaña.

La respuesta está en el viento

El argumento de la Academia Sueca para premiar a Dylan fue “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.

Líneas arriba argumentábamos que el premio reconoce en Dylan no solo a una expresión poética, sino a todo un movimiento cultural que tuvo su auge en los años sesenta.

Una de las obras seminales de Dylan es la de ‘Blowin’ in the wind’, canción que define una época y que el propio Parménides la explica:

“Blowin’ in the Wind sirvió a dicha minoría (seguidores de la música folk) como símbolo de sus preocupaciones políticas: que los negros después de 400 años de chingaderas, empezaran a ser tratados como seres humanos y no como bestias, que los Estados Unidos dejaran de ser los patrones del mundo y dejaran de asesinar vietcongs, que los Estados Unidos ya no explotaran a los países latinoamericanos, ni fueran los impositores de gobiernos de gorilas como los de Guatemala, Brasil y demás países de este lado del Río Bravo, tales como Colombia, Bolivia, Argentina.”

La de Bob Dylan es una lírica que define una posición política y que define una era. Hoy, ha sido reconocido con el Nobel y Dylan, siendo fiel a sí mismo, no ha dicho nada. Una duda ha empezado a surgir ¿Que dirá al aceptar el premio? ¿ O lo rechazará? Faltan días para ese momento, así que mientras, escuchemos y leamos sus canciones. Recomiendo las traducciones sueltas que alguna vez hizo el propio Parménides y que por falta de espacio no he podido incluir, quizá en una siguiente entrega.

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Entretenidos hasta la muerte #RogerWaters

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Víctor López Jaramillo

Tras su separación de Pink Floyd, la historia le dio a Roger Waters, exbajista de dicha banda, la oportunidad de presentar ‘The Wall’ en Berlín, meses después de la caída del Muro de dicha ciudad, en donde estuvo acompañado de gente de la talla de Scorpions, Ute Lemper, Cindy Lauper, Sinead O’Connor, entre otros.

En 1992, con la inercia de dicha presentación, Waters preparó un nuevo disco conceptual a la manera del ya mencionado ‘The Wall’.

Este disco fue el ‘Amused to death’ (Entretenido a muerte) y desde el arte de la portada define el concepto del disco: un mono ve la televisión y a través de ese reflejo cultural, se ve la esencia de la humanidad. Seguir leyendo Entretenidos hasta la muerte #RogerWaters

“El camino hacia el poder está pavimentado de hipocresía”

Víctor López Jaramillo

La frase que da título a este artículo define a la perfección la visión que tiene Frank Underwood, protagonista de la serie House of cards, del poder. El poder no se tiene, se ejerce y su única regla es “cazar o ser cazado”.

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Mis películas navideñas favoritas

Víctor López Jaramillo

Ya puestos en ambiente festivo, con el nuevo frente frío calando hasta los huesos y con la televisión programando infumables películas navideñas, ha llegado el momento de escribir mi top 5 de películas y/o capítulos televisivos navideños.

Quizá mi selección no sea la más ortodoxa del mundo ni la que tenga el mensaje navideño más tierno del mundo, pero precisamente entran en mi top 5 por eso: rehuyen de la melcocha navideña y aportan una sana dosis de humor negro. Empecemos.

1) El Día de la Bestia. Imaginen que el 25 de diciembre no es un día de amor sino el inicio del fin del mundo porque es el día elegido por Satanás para que nazca el Anticristo. Todo esto protagonizado por un sacerdote, doctor en teología, que tras años de estudiar la Biblia ha descubierto que el maligno nacerá en Madrid y tiene que vender su alma al diablo.

Como ayudantes recluta a un metalero y a un conductor de televisión ocultista para impedirlo. El resultado es una excelente comedia de humor negro y un gran banda sonora a cargo de Def Con Dos, Eskorbuto, entre otros.

Para Alex de la Iglesia el 25 de diciembre no son villancicos ni Papa Noel bajando por la chimenea, sino una furiosa canción de metal anunciando el día de la bestia y un gordo metalero con un rifle que entra por la ventana y derriba el árbol de navidad. ¡Una navidad cojonuda!, dirían los españoles.

2) Duro de Matar. Antes de salvar al mundo del Armagedón, Bruce Willis salvó la navidad. O, al menos, su navidad. Aunque para ello destruyó edificios en Los Ángeles, asesinó asaltantes, balaceó a la policía angelina, entre otras linduras.

En el inicio de la saga de John McLane que aun hoy se sigue explotando, todo indica que será una navidad aburrida, hasta que unos asaltantes toman un edificio y el personaje de Willis tiene que entrar en acción y la navidad arde. Imperdible.

 

3) Los Gremlins. Siempre que llega el 25 de diciembre, Santa Clos y sus representantes en la tierra no saben que regalar. Lo mismo le pasa a un inventor fracasado que entra a una misteriosa tienda de objetos orientales y ve un simpático animalito. Pese a la oposición del dueño de la tienda, le venden la mascota que regalará a su hijo.

Bajo la advertencia de que no hay que exponer a Gizmo a luces, no alimentarlo después de medianoche y, sobretodo, no mojarlo, el feliz padre lleva la mascota que será la sensación de Navidad.

Y como no se obedecen las instrucciones, se desata una ola de clones malignos de Gizmo que destrozan la ciudad en plena navidad.

Originalmente pensada como película de terror, el productor Steven Spielberg les vio más filón como personajes de humor y el resultado es esta película antinavideña.

4) La navidad de los Picapiedra. Imposible olvidar este paradójico capítulo. Si se supone que en navidad se celebra el nacimiento de Jesús, los Picapiedra la celebran ¡cientos de miles de años antes de que nazca Jesús! Eso es ser visionario. ¡Ni Nostradamus! Sólo por esa paradoja merece entrar en este top 5.

5) Milagro en Avenida Siempreviva de Los Simpson. Como todo niño que disfruta su infancia, Bart siempre quiere ser el primero en abrir los regalos. Y lo logra, pero accidentalmente quema el árbol de navidad y todos los regalos de la familia.

Lo que sigue en la trama es el intento de Bart de ocultar su error y la cadena de confusiones que de ella se generan. Un clásico de los Simpsons en su mejor etapa.

Este es mi top 5. ¿Y cuál es el tuyo?