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Debaten candidatos a diputado federal en la UAQ SJR

Este 23 de abril se realizó el primer debate entre candidatos a diputado federal por el distrito 02 del estado de Querétaro, el cual comprende los municipios de San Juan del Río, Tequisquiapan y Ezequiel Montes.
En este ejercicio democrático participaron los siguientes aspirantes: Luis Antonio Macías Trejo, del PRI; Esaú Magallanes Alonso, de la Coalición “Por México Al Frente” y Jorge Luis Montes Nieves, de la Coalición “Juntos Haremos Historia”.
El debate, organizado por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el Instituto Nacional Electoral (INE) tuvo como finalidad generar un diálogo en el que se refleje la capacidad de los aspirantes a representar a dicho distrito, a partir del contraste de ideas, planteamientos, plataformas y programas partidistas.
Se planteó como objetivo prioritario, es contribuir a que los electores analicen, reflexionen y razonen sobre las propuestas y perspectivas de los candidatos con miras a un voto consciente el próximo 1 de julio, día de la jornada electoral.
Los temas que se seleccionaron para este debate fueron los de Medio Ambiente, Transparencia y Anticorrupción, además de cuestionarlos sobre el presupuesto federal, una de las principales atribuciones de los diputados federales.

Cabe destacar que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) no respondió a la solicitud de participar en el debate y el Partido Nueva Alianza no tenía candidato definido.

A continuación, un resumen del debate en la plataforma de momentos de Twitter:

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Mis primeros 25 años en el periodismo

Víctor López Jaramillo

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Mi primer nota publicada en El Nuevo Amanecer, con la cual empezaba mi carrera periodística

 

Este 2 de noviembre de 2017 se cumplen 25 años de que publiqué mi primer nota periodística en el semanario El Nuevo Amanecer, con lo cual se iniciaba mi andar en el largo y sinuoso camino del periodismo.

La nota fue publicada en la sección correspondiente al municipio guanajuatense de San José Iturbide en el semanario dirigido por Efraín Mendoza Zaragoza y hacía referencia al servicio social que prestaban estudiantes de la Preparatoria Plan Guanajuato al pintar señalamientos viales.

Tenía yo tiernos 17 años y cursaba el primer semestre de la carrera técnica de Periodismo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) cuando unos compañeros que colaboraban en El Nuevo Amanecer reclutaban aspirantes a periodistas para enriquecer el proyecto editorial.

Fue Jesús Flores Lara quien con Seguir leyendo Mis primeros 25 años en el periodismo

Trainspotting 2, que 20 años son nada…

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Para aquellos antiguos compañeros…

Víctor López Jaramillo

(Advertencia: contiene spoilers)

Quizá José Emilio Pacheco se equivocó cuando en su poema “Antiguos compañeros se reúnen” sentenció:

“Ya somos todo aquello contra lo que luchamos a los 20 años”.

La primera pregunta es que si 20 años después eres todo aquello contra lo que luchaste. Si uno ve la segunda parte de ‘Trainspotting’ llegará a la conclusión contraria: pese a todo, uno sigue siendo el mismo que hace 20 años. Quizá el ficticio médico Gregory House siempre ha tenido razón: La gente no cambia.

Y todo ello lo resume la segunda entrega de ‘Trainspotting’. La síntesis la hace el personaje Begbie cuando se sincera ante su familia:

El mundo cambia aunque uno no cambie.

Ya desde la primera parte, tanto el director Danny Boyle como el escritor Irvine Welsh lo habían anticipado cuando Diane intenta hacer recapacitar a Mark: el mundo cambia, la música cambia, hasta las drogas cambian aunque él siga escuchando a ese “Ziggy Pop”. Es Iggy Pop y sigue vivo y de gira, responde un molesto Mark q Seguir leyendo Trainspotting 2, que 20 años son nada…

La espada de Damocles #NoAlRecorte

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Asamblea informativa vespertina en la explanada de Rectoría de la UAQ donde el Rector Gilberto Herrera Ruiz explicó a estudiantes y maestros las consecuencias negativas para la Universidad el que se aprueben recortes presupuestales a la educación superior. (Foto: Rafael Vázquez)

Víctor López Jaramillo

La espada de Damocles pende sobre nuevamente sobre la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Traigo esto a colación porque la semana pasada circuló la noticia que la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) pasaba por aprietos financieros. Hacienda (SHCP) le había retenido 136 millones de pesos de participaciones federales de los años 2015 y 2016 por adeudos con dicha institución, por lo que la universidad zacatecana se había declarado en quiebra técnica

Con apenas un mes en el cargo, el nuevo rector, Antonio Guzmán Fernández, admitió que no podían cumplir con sus obligaciones contractuales y, por tanto, la universidad quedaba inoperante, según se informó en nota de ‘El Universal’.

Aunque finalmente días después, tras negociaciones con la SCHP, esta liberó recursos a cambio de auditorías académicas y administrativas, además de un programa de austeridad.

Parece un final feliz, pero en realidad es un párrafo más de un largo prólogo en donde se cuentan las penurias económicas que pasan las universidades estatales por el limitante presupuesto que se les otorga.

Y vuelvo con la frase que abrí: Recordará usted lector esa antiquísima leyenda griega que cuenta que a Damocles, habitante de Siracusa, se le fue ofrecido el trono por un día del Tirano (Así era el nombre del cargo, no que fuera un tirano en el sentido actual de la palabra) Dionisio I. Sin embargo, había una pequeña trampa: una vez sentado en el trono, Damocles se dio cuenta que sobre el pendía una espada que en cualquier momento caería sobre él. Esa leyenda puede tener diferentes lecturas.

Desde hace más de una década, la espada de Damocles pende sobre la Universidad Autónoma de Querétaro. Esa espada es la insuficiencia presupuestaria.

Desde los tardíos noventa, cada Rector, o Rectora, haciendo una lectura coyuntural, ha tenido que salvar los obstáculos presupuestarios de la UAQ. Negociando coyunturas, pero impedidos para solucionar el problema estructural que es la falta de presupuesto para la universidad pública.

La situación por la que atraviesa la hermana universidad de Zacatecas es una muestra de lo que puede sufrir la UAQ. Y a eso hay que sumarle lo que ha sucedido este año: la larga huelga que tuvo como antesala el insuficiente presupuesto otorgado para este año.

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Ya se ha advertido que estamos ante el inicio de una situación similar. Que la falta de presupuesto para la educación en todas sus áreas, desde la básica hasta la superior, es la forma de eliminar el pensamiento crítico de una sociedad.

La propuesta presupuestaria actual para la Universidad implicaría que esta tuviera que aumentar sus cuotas o limitar la admisión de estudiantes (tanto del estado como de otras entidades federativas), ambas situaciones que definitivamente irían contra el espíritu de educación para todos.

Detener el crecimiento de la UAQ no es una opción, sería el inicio de una época oscura. La vitalidad de una nación se ve reflejada en el crecimiento y fuerza de sus universidades públicas.

En un momento donde la clase política mexicana goza de enormes canonjías e impunidad y que son una muestra de la degradación de nuestra república, es momento de defender la educación.

El 26 de octubre es un día clave para la defensa de nuestra Universidad. No es el simple argumento de “queremos más dinero” que algunos políticos de pocas neuronas (y poca visión) dicen. Es el presupuesto para seguir impulsando proyectos y transformar a nuestra sociedad. Si matan de inanición a la Universidad, pasaremos del otoño de la duda al cruel invierno de nuestro descontento social.

Por eso decimos, que se recorten los privilegios, no los derechos.

Sin Bob Dylan, el rock hubiera sido mediocridad #Nobel

Víctor López Jaramillo

Para Julio Figueroa, auténtica Piedra Rodante… o palabrero rodante.

Si el año pasado la Academia Sueca había roto cánones al premiar a una periodista, Svetlana Aleksiévich, este año nuevamente lo hizo al premiar a un rapsoda, a un outsider, a un emblema de la llamada contracultura, a Robert Allen Zimmerman, alias Bob Dylan.

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Ilustración: Aurora Vizcaíno Ruiz

Churchill y el ‘Gabo’

La designación de los Nobel de Literatura nunca está exenta de polémicas.

Una de ellas fue el de Winston Churchill en 1953. Sí, leyó usted bien, Churchill, quien fuera primer ministro británico y cuya tenacidad permitió salir a flote a Gran Bretaña en su lucha contra el nazismo.

¿Churchill era escritor o poeta? No. En todo caso, era historiador. La mayoría de sus obras publicadas son en esa disciplina. La Academia lo explicó así: “Por su maestría en la descripción histórica y biográfica, tanto como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos”. Es decir, fue un premio por su papel en una coyuntura histórica importante de la historia de Occidente.

¿Los premios definen a los mejores o los peores? En la cultura del exitismo neoliberal, . Pero en la lógica de la Academia, los premios de Literatura también reconocen movimientos y destacan a uno de sus miembros. Así lo entendió Carlos Fuentes cuando dijo: “cuando se lo dieron a García Márquez (1982) me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado”.

En esa lógica hay que entender muchas de las designaciones del Nobel literario. Claro, entre designación y designación y en su afán de ser universalista, muchos escritores merecedores del premio se han quedado sin él. Baste recordar a Jorge Luis Borges, que nunca obtuvo ese galardón.

Los tiempos están cambiando

Las redes sociodigitales estallaron tras la noticia de la designación del Nobel a Dylan. Inmerecido dijeron algunos. Es un simple cantante, argumentaron. La contraparte lo festinó y destacaron el valor poético de sus letras.

Acostumbrados a que muchos de los autores premiados fueran poco conocidos en este lado del hemisferio y que sus ventas comenzaran tras el Nobel, en el caso de Bob Dylan fue un tanto diferente.

Desconozco la reacción entre los hablantes de la lengua inglesa pero entre los de lengua española, Dylan es popular pero poco se conoce de su obra letrística, por eso es comprensible que muchos descalificaran el premio, pues solo ven a Dylan como un cantante, no a un poeta acompañado de una guitarra y armónica.

¿Qué premia la Academia al otorgar el máximo galardón a este poeta con voz de borrego con gripe –José Agustín dixit? Como mencionamos antes, Dylan es parte de un movimiento cultural que surge en el siglo XX. Es una de las cabezas más visibles de esa revolución que fue el Rock, de la cual ahora sólo quedan cenizas.

Parménides García Saldaña (1944-1982), escritor de la ‘Onda’, en su ensayo “En la ruta de la Onda” destaca el valor crítico e intelectual de Dylan, porque mientras los Rolling Stones se aprendían a Chuck Berry, Dylan estudiaba a Nietzsche y Kant.

Dice el buen Parménides:

“Para la juventud reunida en torno a Bob Dylan, la folk music no era disipación sino el medio (la obra) para expresar su descontento con acontecimientos de la vida norteamericana: la discriminación racial, la invasión a Cuba, la guerra de Vietnam, la deshumanización del pueblo norteamericano. No pertenecían —estos chavos— a una juventud sonriente —yeah-yeah-yeah— porque el mundo donde habían nacido y crecido era sombrío, destructivo, criminal sanguinario. El paraíso de los cerdos”.

Sin Dylan, el rock hubiera sido mediocridad

Bob Dylan empezó como cantante folk a inicios de los sesenta. Su canción ‘Los tiempos están cambiando’, de tintes proféticos, anuncian una nueva era. Luego vino su conversión del folk al rock con su disco ‘Highway 61 revisited’, en donde viene otra de sus canciones clásicas: ‘Like a Rolling Stone’.

¿Qué le aporta Bob Dylan al rock, uno de los movimientos fundamentales de los sesenta? Para García Saldaña nunca hubo duda:

Sin él, el rock hubiera sido la mediocridad. Dylan fue el único gurú que rechazó ser gurú, fue el único que no quiso aceptar el papel de héroe en la farsa; por esto ahora es el compositor más brillante y genial de los sesenta”.

En el ya citado ensayo, Parménides concluye que sin Bob Dylan:

el rock solo hubiera expresado una rebeldía sin causa, una visión telenovelesca de los jóvenes”.

Y en un alarde de congruencia,

“Bob Dylan renunció, con carácter de irrevocable, a que el Establishment lo hiciera un símbolo disponible para idiotizar a la adolescencia y a la juventud; se resignó, bellamente, con su vocación de hombre, compositor y cantante”,

remata García Saldaña.

La respuesta está en el viento

El argumento de la Academia Sueca para premiar a Dylan fue “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.

Líneas arriba argumentábamos que el premio reconoce en Dylan no solo a una expresión poética, sino a todo un movimiento cultural que tuvo su auge en los años sesenta.

Una de las obras seminales de Dylan es la de ‘Blowin’ in the wind’, canción que define una época y que el propio Parménides la explica:

“Blowin’ in the Wind sirvió a dicha minoría (seguidores de la música folk) como símbolo de sus preocupaciones políticas: que los negros después de 400 años de chingaderas, empezaran a ser tratados como seres humanos y no como bestias, que los Estados Unidos dejaran de ser los patrones del mundo y dejaran de asesinar vietcongs, que los Estados Unidos ya no explotaran a los países latinoamericanos, ni fueran los impositores de gobiernos de gorilas como los de Guatemala, Brasil y demás países de este lado del Río Bravo, tales como Colombia, Bolivia, Argentina.”

La de Bob Dylan es una lírica que define una posición política y que define una era. Hoy, ha sido reconocido con el Nobel y Dylan, siendo fiel a sí mismo, no ha dicho nada. Una duda ha empezado a surgir ¿Que dirá al aceptar el premio? ¿ O lo rechazará? Faltan días para ese momento, así que mientras, escuchemos y leamos sus canciones. Recomiendo las traducciones sueltas que alguna vez hizo el propio Parménides y que por falta de espacio no he podido incluir, quizá en una siguiente entrega.