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Ante la violencia, oídos sordos

Foto tomada de Negative Space
Foto tomada de Negative Space

Víctor López Jaramillo

Cerrar los ojos ante una realidad no hace que ésta desaparezca. Sin embargo, eso es lo que en los últimos meses, el gobierno del estado ha pretendido. Sin importar su color partidista, las autoridades niegan una realidad lacerante: el incremento de la violencia y, en particular, la violencia contra las mujeres.

Desde 2012, la Consultoría para el Desarrollo del Potencial Humano, Codepeh, había advertido que siete de cada diez mujeres en Querétaro habían sufrido alguna forma de violencia.

El estudio Jóvenes por la equidad, hecho por esta organización no gubernamental, señalaba que las mujeres de 15 a 19 años eran más susceptibles a sufrir violencia en el noviazgo.

Protestas

En 2013, las manifestaciones públicas por el incremento del número de mujeres desaparecidas y que sufrían violencia, tomaron las calles para hacer conciencia sobre esta problemática. Las autoridades hicieron oídos sordos.

Es decir, estamos ante un fenómeno que creció lentamente y que, pese a las advertencias de la sociedad civil, las autoridades queretanas no hicieron nada para prevenirlo.

No les importó el incremento de desaparecidas ni la violencia contra las mujeres.

Estos últimos meses, han sido fatales en cuanto a feminicidios.

Se dispara violencia

En el vacío de poder que se dio entre la licencia que pidió José Calzada Rovirosa para abandonar el gobierno estatal e irse a refugiar al gabinete de Peña Nieto y el breve tránsito por Palacio de la Corregidora de Jorge López Portillo, la violencia se disparó en el estado.

Activistas de organizaciones sociales como T’ek’ei, han alertado que por lo menos se tienen registrados 19 feminicidios. Y decimos que por lo menos, porque en estos casos, las cifras de delitos intentan disfrazarse, como se intentó hacerlo con el asesinato de una profesionista, cuya primera línea de investigación afirmaba que había sido suicidio, sin embargo, ante las contradicciones y la falta de evidencia, dicha versión se cayó rápidamente y sólo quedó admitir la cruda verdad.

Desde profesionistas, empleadas o trabajadoras, la violencia permea a todos los estratos sociales. Algunos asesinatos han sido con lujo de violencia que sólo denota un enorme odio.

Hace un par de semanas, hechos de violencia conmovieron a los queretanos. Primero, el asesinato de una joven en San José El Alto.

Laura Carrillo salió de su trabajo para dirigirse a su domicilio. Nunca llegó. Apareció muerta. Degollada y desollada. La comunidad exige justicia ante tal crimen.

No son hechos aislados, discurso que ya nadie le creería a las autoridades, sino, como hemos explicado, es un fenómeno que ha ido en crecimiento y ante el cual las autoridades permanecen impávidas, sin dar una respuesta concreta.

Alerta de género

La exigencia de implementar una alerta de género que organizaciones civiles han sostenido es algo que el gobierno del estado debería tomar en cuenta.

Se deben aplicar mecanismos de protección y, además, prevención, como señalaron activistas.

Sin embargo, declaraciones como la de la diputada panista Carmen Zúñiga quien, entre otras cosas, dijo que las mujeres deberían “darse a respetar”, evidencian que aún no han comprendido la magnitud del problema. Claro, como cualquier político, la diputada dijo que había sido malinterpretada.

Este no es la primera vez que la política muestra su poca sensibilidad política. Recordemos cuando dijo que el matrimonio entre homosexuales era algo antinatural, (De clic aquí para leerlo –> https://victorlopezjaramillo.com/2012/02/13/los-politicos-antinaturales/ )

Poco a poco, la violencia se ha adueñado de nuestro entorno. Se tiene que actuar inmediatamente. El discurso de las autoridades panistas de que han heredado un desastre no les hace ganar tiempo, simplemente denota que se están tardando en actuar.

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Nuevo gobierno, viejos conocidos

Toma de protesta gabinete (4)

Víctor López Jaramillo

Pareciera que el gobierno de Calzada fue sólo un paréntesis de un régimen panista de largo plazo. El neocalzadismo fue sólo una quimera, una breve pausa panista.

Hoy, Francisco Domínguez, tercer gobernador panista en cuatro sexenios, parece una continuación del gobierno de Francisco Garrido al incluir alfiles de Garrido en puestos fundamentales de gobierno. De un fallido neocalzadismo hemos arribado al postgarridismo.

Terminó la espera

Tras un largo compás de espera, casi cuatro meses, finalmente Francisco Domínguez Servién rindió protesta como gobernador del estado de Querétaro para ser el tercer gobernador emanado de las filas de Acción Nacional, después de Ignacio Loyola Vera y Francisco Garrido Patrón.

En una ceremonia fastuosa en Plaza de Armas, que recuerda al clásico estilo populista del PRI más rancio, frente a lo que será la oficina desde donde tomará las decisiones que rijan los destinos del estado, Francisco Domínguez presentó a su gabinete, en el cual destacaron algunas sorpresas y se confirmaron otros funcionarios.

Herencias de Francisco Garrido

Destaca, como ya hemos mencionado, la inclusión de miembros relevantes del gobierno de Francisco Garrido (2003-2009) en el gabinete de Domínguez, señal inequívoca que el garridismo sigue vivo, que logró sobrevivir al calzadismo con la inclusión de Alfredo Botello, Ricardo Anaya y Marcela Torres en cargos legislativos.

Hoy, Francisco Domínguez echa mano de parte del resto del equipo garridista para formar su gobierno.

Juan Martín Granados en la secretaría de Gobierno, Juan Manuel Alcocer Gamba en Planeación y Finanzas y Alfredo Botello, son los caballos de Troya que hereda Domínguez del gobierno de Garrido.

Acostumbrados a que el país y el estado se refunde cada seis años y todo dependa del estilo personal de gobernar, como decía Daniel Cosío Villegas, por lo menos en el discurso de presentación de gabinete, Domínguez entiende que no puede ser mas así.

Ante una abarrotada Plaza de Armas, el gobernador constitucional dijo: “El cambio de gobierno no significa refundar a nuestro estado; sería irresponsable reiniciar cada seis años. Es resultado del esfuerzo de muchas generaciones, de muchos gobiernos, de miles de ciudadanos, como cada uno de ustedes. Esta alternancia responde al mandato ciudadano. Nuestras instituciones y políticas públicas deben ser mejor para todas sus familias.”

Quizá en el fondo, el mensaje es que viene a continuar la obra panista. O quizá, dándole el beneficio de la duda, entiende que, como decía un viejo adagio, los hombres están de paso mientras que las instituciones permanecen.

Ante el incremento de los índices de violencia en las postrimerías del neocalzadismo, que tuvo como gobernador sustituto a Jorge López Portillo, la respuesta de Domínguez es apostar por la seguridad. En esto, su discurso es igual al que manejó su partido en 2009, cuando priorizaron dicho tema pero los votantes optaron por el discurso neocalzadista del bienestar económico.

Francisco Domínguez señaló que la prioridad de su gobierno será la seguridad, “recuperar la tranquilidad de las familias, que disfruten de sus espacios, de sus banquetas, de sus parques, de sus espacios deportivos, culturales, les daremos certeza de lo que pasa, a fin de que la prevenir con las mejores herramientas para enfrentar a la delincuencia.”

Se inicia el ciclo del gobierno de Francisco Domínguez con muchos proyectos y ánimos renovados. Sin embargo, recordemos que el gobierno de José Calzada también comenzó así y terminó sumamente desgastado. A igual que el gobierno de Francisco Garrido, quien prefería que le dijeran Paco, al igual que Domínguez, que se siente más cómodo cuando le dicen Pancho.

Inicia la montaña rusa de seis años de gobierno. De los protagonistas dependerá repetir el destino y terminar el proceso anquilosados como Garrido o Calzada, o bien, ser capaces de trascender el sexenio.

Sin código de honor, los políticos queretanos

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Víctor López Jaramillo

El código de honor dice que en caso de desastre, el capitán debe ser el último en abandonar el barco y, si es preciso, hundirse con él. Sin embargo, la nueva generación de políticos queretanos del siglo XXI parece desconocer todo código de honorabilidad; ante el hundimiento del barco, son los primeros en huir y salvaguardar su patrimonio, sin importar quien se ahogue.

No, no exagero. Empezaré a desglosar los casos en donde se verá que los capitanes de la política priista del siglo XXI carecen de honor y responsabilidad política y son los primeros en mandar al diablo a las instituciones.

Calzada, el primero en abandonar el barco

Comencemos por el caso más visible: derrotado su partido en las elecciones del 7 de junio, el gobernador José Calzada Rovirosa decidió no concluir su periodo de gobierno, el cual termina este martes 30 de septiembre y solicitó licencia para integrarse al gabinete del presidente de la República Enrique Peña Nieto.

Una vez que el capitán Calzada abandona su barco, “Querétaro, gobierno de soluciones”, comienza el auténtico desmoronamiento de todo proyecto político en el poder ejecutivo estatal y en diversas municipalidades, cada miembro del gobierno ante la ausencia de su capitán decide buscar como salvaguardarse y sobrevivir en lo que arriba el nuevo gobierno.

Bajo el periodo del gobernador sustituto para esta cuarentena política, Jorge López Portillo, los índices de violencia se incrementan a tal grado que el gobernador electo en espera de asumir el poder, el panista Francisco Domínguez Servién, se ve obligado a reclamar y exigir mayor atención para no heredar un desastre.

Sin embargo, encuentra oídos sordos en el gobierno estatal. El sustituto Jorge López Portillo parece más preocupado por aparecer en eventos sociales y posar para su nuevo retrato en el Salón Gobernadores que presenta pomposamente que en mantener el barco con rumbo.

Y en la capital, también abandonan el barco

En el gobierno municipal de la capital queretana las cosas no van de mejor manera. Tras la licencia de Roberto Loyola Vera para competir por la gubernatura, Luis Cevallos toma el mando como presidente interino. En una transición en la que todo parece tranquilo, a menos de 15 días de tener que entregar el mando al panista Marcos Aguilar, Cevallos solicita licencia por motivos de salud y Rafael Rodríguez Tolentino protesta como nuevo presidente municipal interino; así, se desata la inestabilidad.

Comienza una guerra de declaraciones, de acciones sospechosas, de datos que indican que el priismo preparaba su gran año de Hidalgo (ya sabe el dicho popular, querido lector, que –léase aquí un improperio- el que deje algo). Acusaciones sobre una camioneta blindada que nunca se pidió, cambios de uso de suelo, renuncias de altos mandos que no llegan y con ellos, liquidaciones en las que gastar el presupuesto.

Y los diputados, igual

Pero el caos y los abandonos políticos no terminan allí. Los diputados, y aquí de todos los partidos, también contribuyeron a este desorden político.

Primero, el priista Braulio Guerra Urbiola y el panista Apolinar Casillas, solicitaron licencia para irse a ocupar una diputación federal. No se llamó a sus suplentes. Después, Marco Antonio León Hernández se jubiló y tampoco se llamó a su suplente. Es decir, la máxima tribuna del estado no tuvo a tres representantes populares y la última sesión fue una auténtica fiesta privada de los diputados. Al final, solo 18 diputados quedaron tras el receso. Los que quedaron, se pusieron una gorra mandada a hacer para la ocasión que decía: La última y nos vamos. Una pachanga total. Una falta de respeto hacia quienes dicen representar.

Inestabilidad

Visto los números fríos, en menos de 2 meses Querétaro habrá tenido tres gobernadores y tres presidentes capitalinos. Ah, y sesiones con sólo 22 diputados de 25 que debieran ser. Una inestabilidad tal que no se veía quizá desde los tiempos de la revolución mexicana.

Sin código de honor, los funcionarios que han abandonado su barco son la muestra del descrédito que tiene la clase política actual. En particular los priistas, mostraron que pese a que su nombre lo diga, de institucionales no han tenido nada, sólo han buscado asegurar su futuro personal y mandar, ellos solitos, al diablo las instituciones.

Francisco Domínguez y su relación con los medios

Vale la pena preguntarnos, ¿cambiará la relación tras una nueva alternancia en el gobierno del estado?
Vale la pena preguntarnos, ¿cambiará la relación tras una nueva alternancia en el gobierno del estado?

Víctor López Jaramillo

A días del cambio de gobierno, ya se han tocado varios temas que tendrá que encarar el nuevo mandatario, entre ellos el nuevo gabinete, la seguridad, las inundaciones, la presencia de testigos sociales (posibilidad negada por el equipo de transición panista) pero hay un tema que no se ha tocado: la relación entre los medios y el gobierno de Francisco Domínguez.

En una democracia funcional, esta pregunta ni tendría que plantearse puesto que el papel de la prensa es ser el “perro guardián” de la democracia.

LOS ELEMENTOS DEL PERIODISMO

Un periodismo que, de acuerdo con lo planteado por Bill Kovach y Tom Rosentiel, en el libro Elementos de periodismo, debe cumplir con lo siguiente: la primera obligación del periodismo es la verdad. Debe lealtad ante todo a los ciudadanos. Su esencia es la disciplina de verificación. Debe mantener su independencia con respecto de quienes informa. Ejercer un control independiente del poder. Ofrecer un foro público para la crítica y el comentario. Esforzarse porque el significante sea sugerente y relevante. Las noticias deben ser exhaustivas y proporcionadas y debe respetar la conciencia individual de sus profesionales.

De estos nueve puntos, destaco dos: la lealtad ante los ciudadanos y la independencia con respecto de quien informa. La primera consiste en que no se debe tratar a los lectores como clientes.

Si bien un medio debe buscar la rentabilidad, este no debe ser el único fin, sino crear una relación con su audiencia “basada en sus valores, en sus juicios, autoridad, coraje, profesionalidad y compromiso con la comunidad. Al proporcionar todo esto, establecen un vínculo con el ciudadano que la empresa periodística alquila luego a sus anunciantes”, establecen Kovach y Rosentiel.

En el caso de la independencia, significa mantener la mirada crítica de lo que se informa y sobre quién se informa.

¿Y LA PRENSA QUERETANA?

¿Estos puntos básicos se cumplen en la relación entre la prensa queretana y el poder político, en concreto, el gobierno estatal?

Para encontrar una respuesta, podemos citar a los investigadores de la UAQ Germán Espino y Efraín Mendoza en su nuevo libro Los gobernadores, enclaves del autoritarismo en México, sometimiento y subordinación de los medios de comunicación locales, en cuyas conclusiones afirman que: “en Querétaro los medios locales se convierten en voceros del gobierno en tiempos ordinarios pero esto empeora en la época de campañas electorales”.

Y agregan: “en las elecciones de 2012 los medios locales ya no sólo funcionaron como voceros del partido gobernante (PRI), en estas elecciones cruzaron la línea y se convirtieron en los protagonistas de la campaña negativa del PRI. Mintieron, difamaron e insultaron al candidato opositor con absoluta impunidad”.

Vale la pena preguntarnos, ¿cambiará la relación tras una nueva alternancia en el gobierno del estado?

Para ello, baste revisar los antecedentes que ha tenido el PAN en el poder y su relación con los medios.

En el libro ya mencionado, Espino y Mendoza señalan que durante los doce años de gobierno panista no se alteró el pacto establecido desde los tiempos del priísmo hegemónico.

Y destacan la rotación de periodistas, incluso de directores de medios, durante el sexenio de Francisco Garrido (2003-2009). Señalan que estos constantes cambios sólo sirvieron para “consolidar la dominación que ejercía el gobernador Garrido sobre los medios de comunicación locales”.

EL PAN SOMETIÓ A LOS MEDIOS

Los medios estuvieron sometidos al poder del palacio de la Corregidora durante la era panista.

Francisco Domínguez no llega en blanco a la gubernatura. Ya tiene sus antecedentes con los medios. Cuando alcalde, fue criticado en redes sociales por rifar una casa entre reporteros de la fuente durante una de esas tradicionales comilonas que se da a los integrantes de los medios con motivo de las fiestas decembrinas.

Su modelo no se apartó del modelo priista o garridista: la compra de voluntades a través de prebendas a la prensa.

¿Esa será la base de su relación con la prensa durante su paso como ejecutivo estatal?

Si en primera instancia Domínguez ya negó la posibilidad de testigos sociales durante la entrega recepción, ¿habrá la posibilidad de modificar la relación con los medios o seguir con la misma vieja fórmula? Por el momento, dados los antecedentes, no hay visos de cambios.

UNA PROPUESTA

Aunque hay un punto que puede servir de inflexión para Francisco Domínguez, y el bloque panista en general: la aprobación de la Ley para la Protección del Ejercicio Periodístico. Si en un principio, integrantes del gremio rechazaron la propuesta hecha por el priísta Braulio Guerra, era porque mantenía los controles hacia la prensa a través de prestaciones sociales y económicas.

Una nueva ley, en donde se respete el trabajo periodístico y la protección el ejercicio profesional y además se mantenga la independencia del poder, debería ser impulsada por los diputados y promulgada por Francisco Domínguez. Sin embargo, la tentación autoritaria del panismo parece imponerse y no querrá mover ni un ápice la estructura de la relación actual de la prensa, simplemente pedirá un cambio de dueño.

Cuidador de palacio

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Víctor López Jaramillo

En 1949, cuando el gobernador Agapito Pozo Balbás solicitó licencia ante la Legislatura para abandonar el cargo de gobernador de Querétaro, Eduardo Luque Loyola fue designado como gobernador interino para complementar el periodo 1943-1949.

Luque Loyola, quien aspiraba a ser gobernador constitucional, vio así truncadas sus aspiraciones y en vez de gobernar por seis años, tuvo que conformarse con hacerlo por seis meses. Asumió el cargo con la idea de ser “el cuidador de Palacio”, y de seguir la línea marcada por su antecesor, además de resolver los problemas que se presentaran en el resto del periodo, esto de acuerdo al periodista David Estrada, quien así lo narra en su libro “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939-1985”.

Esa frase de Cuidador de Palacio define a la perfección también el papel que jugará el nuevo gobernador sustituto Jorge López Portillo Tostado, quien asumió el cargo tras la licencia de José Calzada Rovirosa, quien parte a la Ciudad de México a integrarse al gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto.

Calzada abandona la gubernatura en pleno proceso de entrega recepción, el momento fundamental de la transición. Traicionando sus palabras de que gobernaría por seis años completos, José Calzada abandona en el ocaso a su barco, para brincarse a otro barco que también parece hundirse pero cuyo capitán, Enrique Peña Nieto, da golpes de timón para salvarlo.

En el más puro estilo autoritario priista, el gobernador deja su cargo para incorporarse al gabinete federal, sin importar lo que suceda en la entidad. Justo como se hacía en la Presidencia Imperial priista, término acuñado por Enrique Krauze, cuando el presidente omnipotente podía remover gobernadores a su voluntad. Lo que sucedió el 27 de agosto de este año es una muestra más del intento restaurador del autoritarismo priista.

Apenas un mes y una  semana faltaba para que Calzada terminara su periodo. ¿Acaso no podía esperar ese tiempo el exgobernador para dejar su cargo en el estado a cuyos ciudadanos tanto quiere, según dijo en su videoinforme hace apenas un mes? No, al parecer, en la Restauración Priista, los deseos del presidente imperial siguen siendo órdenes.

NEGRO HISTORIAL DE JORGE LÓPEZ PORTILLO

Si la genuflexión de los estados priistas al presidente imperial es una de las cosas que preocupa, es más preocupante quién fue designado sucesor. Jorge López Portillo Tostado, llega con un negro historial.

En su currículo como secretario de Gobierno destaca que ha amenazado a comunicadores y ha sido acusado de nepotismo porque gran parte de su familia nuclear labora en gobierno del estado. Se ha enfrentado a la empresa Uber, más porque su hijo es socio de una App rival directa de la empresa, que por asuntos legales.

Es decir, el gobernador sustituto no se ha distinguido por ser democrático ni abierto a la crítica. A sus críticos, como el locutor que criticó la inseguridad, lo llamó putarraco. Así es su nivel de tolerancia.

Tiene un mes de gobierno. Un mes, que estará más absorto en el proceso de entrega recepción que en ejercer acciones de gobierno.

Jorge López Portillo Tostado será gobernador sustituto cuando la Constitución local también prevé la figura de encargado de despacho de la gubernatura. Sin embargo, los legisladores decidieron nombrarlo gobernador. Pero más que gobernador, será un Cuidador de Palacio.