Archivo de la etiqueta: Marcos Aguilar

El general Hidalgo Eddy en su laberinto

ALCOHOLIMETRO 2

 

(Publicado el 5 de abril en El Universal Querétaro)

Víctor López Jaramillo

Con las debidas disculpas hasta el más allá a don Gabriel García Márquez por usar el título de su novela sobre los últimos días del libertador Simón Bolívar, gran personaje de nuestra historia latinoamericana, para enumerar los tropiezos de un personaje local. Sin embargo, no encontré mejores palabras para describir los últimos días que vive el jefe de la policía local: está atrapado en su laberinto.

Así es, el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) se encuentra entrampado, perdido políticamente y sin dar resultados en materia de seguridad, con frentes internos y externos abiertos y enfrentándose a un desgaste que, de acuerdo a la versión oficial, ya hasta es físico, pues ha sido operado recientemente.

Desde octubre del año pasado, el nombramiento del general Rolando Hidalgo Eddy causó extrañeza en la opinión pública queretana.

Ante el dilema del incremento de los índices de inseguridad en la capital, el alcalde Marcos Aguilar quiso mostrar una carta fuerte con el nombramiento del general, quien venía precedido de una buena fama en Aguascalientes.

Como a todo gobierno entrante, se le dio el beneficio de la duda, pero de inmediato comenzó a causar polémica con la renta de un helicóptero para abatir el crimen en la capital queretana.

De inmediato, el Eddycóptero, como fue apodado, fue tema en todas las tertulias y objeto de burlas y quejas. ¿Con el helicóptero se abatió la inseguridad? No, pero muchos queretanos acostumbrados a la tranquilidad provinciana se alarmaron por ver un artefacto volar sobre sus cabezas a todas horas del día.

Pero no sólo fue el helicóptero, fueron sus choques con la prensa y sus maneras poco políticas de abordar las temáticas locales lo que fue llevándolo poco a poco al laberinto donde hoy se encuentra.

Después vinieron las primeras denuncias de algunos policías sobre explotación laboral. Denunciaban que no tenían horarios de comidas y que estaban trabajando turnos sin descanso. Fue la primera alerta, pero para el alcalde eso pasó desapercibido.

Después vino el incidente del festejo de los policías. Muchos se quejaron de que sólo les dieron sándwiches y refrescos cuando en años anteriores les ofrecían una auténtica comilona.

Finalmente, dos hechos detonaron la actual crisis política que vive el jefe de policía: una foto donde se ve que usa una patrulla para hacer sus compras familiares y una protesta de policías por las pésimas condiciones de trabajo.

La foto pudiera ser anecdótica, como así la quiso hacer parecer el alcalde Marcos Aguilar, si no tuviera algo de fondo. La reacción inmediata de la opinión pública local fue criticar el hecho. No se fijen en banalidades, dijeron desde el Centro Cívico; sin embargo, esa noticia trascendió y se convirtió en tema nacional, con lo que quedaba demostrado que no era algo banal.

Después vino el anuncio de que le pondrían un vocero al general Rolando y el desmentido por parte de éste. Finalmente tuvo que aceptar al vocero. Eso es una muestra más de que los puentes están rotos al interior de la administración en materia de seguridad.

Y la puntilla fue la protesta que elementos de la policía hicieron por sus condiciones laborales. Una protesta que muestra hasta dónde llega el descontento al interior de la policía por el manejo del general Rolando Hidalgo.

Por lo pronto, al estilo de la política priísta más rancia, el panista Marcos Aguilar anunció que el funcionario encargado de la seguridad tiene problemas de salud y será operado.

Eso, en el arcaico lenguaje de la política que creíamos superado, significaba que se preparaba un relevo. ¿En realidad estamos ante un ajuste en el mando policial, el cual comenzó con la designación de un vocero? ¿O en cuanto el general se recupere de sus dolencias, lo cual esperamos sea pronto, retomará el mando?

Por lo pronto, el general Rolando Hidalgo se encuentra en un laberinto al que ha arrastrado a su jefe, el alcalde Marcos Aguilar, el cual tiene más frentes políticos abiertos, como el de las casas de la cultura, tema que tocaremos en otra ocasión.

 

Anuncios

El dogma de las concesiones #Basura #Querétaro

IMG_7514
Foto: Marissa Sánchez

(Publicado en El Universal Querétaro el 16 de febrero de 2016)

Víctor López Jaramillo

Uno de los pilares de la lógica neoliberal, implementada en nuestro país desde el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) es, explicada a grandes rasgos, que el mercado es la solución a todo, que si algo falla en el modelo económico es porque el Estado interviene y afecta el desarrollo.

Y desde la consolidación del modelo con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), la lógica de quienes toman las decisiones apunta a que privatizar paraestatales o servicios, lógicamente mejorará la calidad de dicho producto.

Y dado que en los últimos 30 años no hay diferencia entre la lógica económica entre Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional, no sorprende que los blanquiazules sigan con la bandera privatizadora.

Sólo así podemos entender la decisión del cabildo con mayoría panista y apoyado pasivamente por la minoría priísta de concesionar (un eufemismo de la palabra privatización) el servicio de recolección de basura. Sólo la regidora del Movimiento Regeneración Nacional se opuso.

Y llama la atención que decidan concesionar a particulares el servicio de limpieza de la ciudad porque precisamente ese rubro ha sido galardonado por organismos internacionales.

En efecto, en 2012 y 2014, el servicio de limpieza del municipio de Querétaro fue reconocido con el premio de la Escoba de Platino por su buen funcionamiento.

Y digo que llama la atención que quieran privatizar un servicio que funciona bien, porque el principal argumento usado por gobiernos neoliberales era que los servicios no eran buenos, por estar prestados por el Estado, y por ello habría que dejar que la mano invisible del libre mercado corrigiera su mal funcionamiento.

Por eso es inexplicable que el gobierno encabezado por Marcos Aguilar pretenda concesionar el servicio de limpia. Su argumento principal es que en unos años el servicio será incosteable para el municipio y que una tercera parte de los vehículos tienen más de diez años de servicio.

La pregunta pertinente es si la concesión de servicios y privatización de paraestatales realmente ha funcionado en este país. ¿El que empresas privadas sean las encargadas de recolectar la basura en realidad le saldrá más barato al municipio? ¿El ciudadano no tendrá que pagar un costo extra para que se lleven la basura de las calles?

Por lo pronto, hechos recientes demuestran que el concesionar los servicios en realidad no garantiza su mejor funcionamiento. Y para ello, está el transporte público de la Zona Metropolitana de Querétaro, que por cierto ha sido uno de los temas discursivos de batalla del hoy alcalde Aguilar.

Una de las principales fallas del servicio de transporte es que está precisamente concesionado y se ha convertido en un pulpo oligopólico que el gobierno no puede controlar. Ni prestan un mejor servicio ni resulta más barato. Bajo esa experiencia local, habrá que preguntarnos por qué habría de ser diferente la concesión del servicio de recolección de basura.

Además, está el tema de los derechos de los trabajadores. Hasta el momento dicen que sus derechos no se verán afectados, pero una cosa es el discurso gubernamental y otra la realidad.

La respuesta la podremos encontrar hasta que conozcamos al ganador o ganadores de la licitación del servicio de limpia.

Y, como dice un clásico de la investigación periodística, habrá que seguir la ruta del dinero para saber a quién o quiénes pretende beneficiar el alcalde y el cabildo y así saber a quiénes están pagando favores de campaña.

Y la seguridad sigue siendo el tema

20ed30ef-58b3-4552-94cc-0b628409ed4f

Víctor López Jaramillo

La seguridad sigue siendo el tema. La nota roja sigue primando sobre la política. Una nota roja que pone en evidencia un problema social. Son recurrentes los enfrentamientos en Santa Rosa Jáuregui, conflictos entre pandillas, asaltos a plena luz del día, robos a casa habitación. Todo eso se integra a nuestra cotidianeidad.

Y no es una exageración periodística, como lo quieren hacer ver algunos actores. El propio Plan de Desarrollo Municipal, presentado por el alcalde Marcos Aguilar Vega, así lo reconoce.

En su apartado sobre el tema, dice que de acuerdo con datos de El Observatorio Ciudadano de Seguridad del Municipio de Querétaro, durante 2014 la tasa de incidencia delictiva alcanzó 20.5 por cada 100 mil habitantes.

El documento dice que, de acuerdo con el estudio Delitos Primero, hecho por el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac), en 2014 los delitos que se incrementaron en la capital son los robos a vehículos, a casa habitación y a negocios, así como el secuestro.

También se cita que, con base en la Procuraduría General de Justicia de Querétaro, “la incidencia delictiva más alta se sitúa en demarcaciones del centro y en las colonias Casa Blanca, Patria Nueva, Fraccionamiento Carolina, Villas de Guadalupe, Frida Kahlo y Las Plazas, entre las principales”.

Y añade, “las lesiones, tipificadas como actos que han causado daño en la salud a otra persona de manera intencional, registraron una baja incidencia, y las zonas de alta incidencia se ubican en el norponiente de la ciudad, en las colonias sobre el camino a Mompaní, Villas de Guadalupe y San Miguel Carrillo; y en el sur, en Vista Alegre Maxei, Lázaro Cárdenas, Comerciantes y la Presidentes”.

La propuesta para combatirlo es, de acuerdo con su Plan de Desarrollo, “disminuir la incidencia delictiva y las zonas de riesgo en favor de quienes habitan el municipio de Querétaro, a través de la atención oportuna y un enfoque preventivo”.

Para ello, se incrementará a mil 500 el número de efectivos capacitados y equipados, y mejorar la percepción ciudadana en seguridad en 5%, de acuerdo al índice de percepción sobre la seguridad por colonia y/o localidad”.

Evidentemente, con cambiar el color del gobierno no iba a cambiar de un día para otro la situación de la seguridad. Sin embargo, es preocupante la actitud por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal ante el incremento.

Su titular, Rolando Eugenio Hidalgo, comenzó la gestión de una manera que mostraba apertura, hasta incluso dio un número telefónico para que le llamaran para denunciar delitos.

Rolando Hidalgo, quien había desempeñado el cargo de secretario de Seguridad estatal en Aguascalientes, ha tenido sus primeros encontronazos políticos.

Primero, al contradecir al gobierno estatal de que ahí no opera el crimen organizado y después, cuando el propio gobernador Domínguez, en declaraciones radiofónicas, dijo que el general encargado de la seguridad municipal aún no conocía Querétaro y que no asistía a las reuniones de seguridad.

Quien asume un cargo público se somete al escrutinio de la opinión pública y debe tener un tacto diplomático para abordar los temas de su competencia.

Este fin de semana, una patrulla que se dirigía a atender un reporte atropelló a un peatón. Una de las explicaciones que dio la policía fue que todo se había generado por atender una llamada de broma. Ese intento de distraer la falla de los elementos policíacos, desviando el tema a las llamadas de broma, las cuales son un delito en sí, de inmediato generó reacciones en la opinión pública.

El tema es y seguirá siendo la seguridad pues, además, fue una de las principales promesas de campaña.

Un mes y contando

969961739__MG_7828

Víctor López Jaramillo

¿Podemos sacar alguna conclusión al cumplirse el primer mes de gobierno de Francisco Domínguez y de Marcos Aguilar? ¿Y el primero de los diputados y alcaldes?

Los tiempos políticos suelen medirse de manera diferente al tiempo, por decirle de alguna manera, normal. ¿Un mes puede ser parámetro para medir el actuar de un nuevo gobierno? ¿Hay una diferencia sustancial con el anterior?

De la euforia de la promesa electoral y los planes en el viento previos a la toma de protesta se ha pasado a la dura realidad de gobernar. El caso más desafortunado es el de los diputados, que empezaron su periodo con el ya mencionado escándalo del aumento de salario y su posterior arrepentimiento.

Tras ese escándalo, la Legislatura ha entrado en un impasse, en una especie de congelamiento político donde ningún actor alcanza a sobresalir.

Pero recordemos que sobre la Legislatura pesan pendientes que la harán salir de su letargo. El primero es la discusión del presupuesto, donde la mayoría panista tiene todo a su favor para distribuir los dineros públicos entre las distintas instancias de gobierno.

Otro punto que hasta el momento no se ha vuelto agenda, pero que con el transcurso de los meses empezará a tomar relevancia es la designación de los dos nuevos comisionados de la Comisión Estatal de Información Gubernamental (CEIG).

En este congreso con mayoría panista recaerá la decisión de nombrar a los integrantes del renovado órgano garante de transparencia en el estado.

Por cierto, en el círculo rojo, que por la mayoría panista ahora quizá debería denominarse círculo azul, ya trascendieron las intenciones de Alejandro Cano, exdiputado panista, de aspirar a ocupar uno de los espacios que se abren en la CEIG. Ya sus sucesores determinarán si nombran al actual presidente municipal del PAN como comisionado y asumen todo el costo político que esto conlleva.

En la pista municipal, el primer mes no ha sido miel sobre hojuelas para el alcalde Marcos Aguilar. Ha estado marcado más por yerros en materia de comunicación que lo han llevado a decir dislates como que su camioneta blindada es un gusto particular.

Otro error del gobierno de Marcos Aguilar ha sido su desencuentro con el gobierno estatal en materia de seguridad. ¿Existe o no el crimen organizado en Querétaro? Para el gobierno del estado sí, para el municipal, no.

Aunque ya presentó su plan maestro, a nivel de comunicación política, parece que el gobierno de Marcos Aguilar aún no termina por cuajar.

En el plano estatal, donde más expectativas se levantaron, pareciera que el gobierno aún no termina de planear. Tras un inicio ríspido por el nombramiento del gabinete y la renuncia de Raúl Iturralde al puesto de coordinador de asesores, el gobierno de Domínguez aún no da color.

Arrancó con entusiasmo cuando pidió a su gabinete que presentara su declaración patrimonial y su no conflicto de intereses, un tema toral en la anterior campaña, pero ha dejado en incertidumbre otro tema principal que prometió: el transporte público.

Aunque antes de tomar posesión Domínguez sentenció la muerte de RedQ, sólo lo eliminó de nombre; sobrepuso a los logotipos una frase de que se trabaja en un nuevo proyecto.

Se entiende que hay proyectos que llevan tiempo, pero no se puede prometer desaparecer una cosa sin tener la nueva propuesta lista.

Terminó el primer mes de gobierno, y si lo tomamos como cabañuelas, todo indica que este primer año será de aprendizaje, ensayo y error.

Publicada el 3 de noviembre de 2015

Sin código de honor, los políticos queretanos

nyco_rats

Víctor López Jaramillo

El código de honor dice que en caso de desastre, el capitán debe ser el último en abandonar el barco y, si es preciso, hundirse con él. Sin embargo, la nueva generación de políticos queretanos del siglo XXI parece desconocer todo código de honorabilidad; ante el hundimiento del barco, son los primeros en huir y salvaguardar su patrimonio, sin importar quien se ahogue.

No, no exagero. Empezaré a desglosar los casos en donde se verá que los capitanes de la política priista del siglo XXI carecen de honor y responsabilidad política y son los primeros en mandar al diablo a las instituciones.

Calzada, el primero en abandonar el barco

Comencemos por el caso más visible: derrotado su partido en las elecciones del 7 de junio, el gobernador José Calzada Rovirosa decidió no concluir su periodo de gobierno, el cual termina este martes 30 de septiembre y solicitó licencia para integrarse al gabinete del presidente de la República Enrique Peña Nieto.

Una vez que el capitán Calzada abandona su barco, “Querétaro, gobierno de soluciones”, comienza el auténtico desmoronamiento de todo proyecto político en el poder ejecutivo estatal y en diversas municipalidades, cada miembro del gobierno ante la ausencia de su capitán decide buscar como salvaguardarse y sobrevivir en lo que arriba el nuevo gobierno.

Bajo el periodo del gobernador sustituto para esta cuarentena política, Jorge López Portillo, los índices de violencia se incrementan a tal grado que el gobernador electo en espera de asumir el poder, el panista Francisco Domínguez Servién, se ve obligado a reclamar y exigir mayor atención para no heredar un desastre.

Sin embargo, encuentra oídos sordos en el gobierno estatal. El sustituto Jorge López Portillo parece más preocupado por aparecer en eventos sociales y posar para su nuevo retrato en el Salón Gobernadores que presenta pomposamente que en mantener el barco con rumbo.

Y en la capital, también abandonan el barco

En el gobierno municipal de la capital queretana las cosas no van de mejor manera. Tras la licencia de Roberto Loyola Vera para competir por la gubernatura, Luis Cevallos toma el mando como presidente interino. En una transición en la que todo parece tranquilo, a menos de 15 días de tener que entregar el mando al panista Marcos Aguilar, Cevallos solicita licencia por motivos de salud y Rafael Rodríguez Tolentino protesta como nuevo presidente municipal interino; así, se desata la inestabilidad.

Comienza una guerra de declaraciones, de acciones sospechosas, de datos que indican que el priismo preparaba su gran año de Hidalgo (ya sabe el dicho popular, querido lector, que –léase aquí un improperio- el que deje algo). Acusaciones sobre una camioneta blindada que nunca se pidió, cambios de uso de suelo, renuncias de altos mandos que no llegan y con ellos, liquidaciones en las que gastar el presupuesto.

Y los diputados, igual

Pero el caos y los abandonos políticos no terminan allí. Los diputados, y aquí de todos los partidos, también contribuyeron a este desorden político.

Primero, el priista Braulio Guerra Urbiola y el panista Apolinar Casillas, solicitaron licencia para irse a ocupar una diputación federal. No se llamó a sus suplentes. Después, Marco Antonio León Hernández se jubiló y tampoco se llamó a su suplente. Es decir, la máxima tribuna del estado no tuvo a tres representantes populares y la última sesión fue una auténtica fiesta privada de los diputados. Al final, solo 18 diputados quedaron tras el receso. Los que quedaron, se pusieron una gorra mandada a hacer para la ocasión que decía: La última y nos vamos. Una pachanga total. Una falta de respeto hacia quienes dicen representar.

Inestabilidad

Visto los números fríos, en menos de 2 meses Querétaro habrá tenido tres gobernadores y tres presidentes capitalinos. Ah, y sesiones con sólo 22 diputados de 25 que debieran ser. Una inestabilidad tal que no se veía quizá desde los tiempos de la revolución mexicana.

Sin código de honor, los funcionarios que han abandonado su barco son la muestra del descrédito que tiene la clase política actual. En particular los priistas, mostraron que pese a que su nombre lo diga, de institucionales no han tenido nada, sólo han buscado asegurar su futuro personal y mandar, ellos solitos, al diablo las instituciones.