El Brindis del Ateo

Víctor López Jaramillo Llegó la hora del brindis, la hora en que las burbujas de las copas pelean y se reconcilian para luego morir en una garganta festiva; es justo el momento que precede a los abrazos y decir “¡Feliz Navidad!”. Y todo va bien en la cena (ya saben, estas historias siempre tienen un […]

Tlatelolco, 50 años

Era una tarde de miércoles, ya el reloj rebasaba las seis de la tarde. Faltaban 10 días para que se inauguraran los Juegos Olímpicos que mostrarían al mundo la mejor cara de nuestro país y su milagro político y económico. En vez de ello, México volvió a mirarse en el espejo negro de Tezcatlipoca y vio como de manera violenta se segaban las flores antes de dar frutos, vio la sangre de sus jóvenes correr en el altar de los sacrificios de los crímenes de Estado.

¿Debate? ¿Debatín? ¡Debatidillo! Más ocurrencias que ideas

En este nuevo encuentro verbal entre los candidatos salieron perlas políticas que serán recordadas por años. Lamentablemente, ninguna de esas perlas es producto de alguna idea o propuesta política que permee en el ánimo político.

Mr. Waters y el señor Presidente #RogerWaters #RenunciaYa

En sus conciertos en México, realizados el 28 y 29 de septiembre y el 1 de octubre en el Foro Sol y el Zócalo, el cofundador de Pink Floyd envió un claro mensaje político: exigió se esclarezca lo ocurrido en Ayotzinapa hace dos años; el tradicional cerdo volador de sus shows traía un mensaje sobre ese mismo tema y los más de 28 mil mexicanos desaparecidos. Por si fuera poco, en el muro de mensajes del show pidió la renuncia del presidente. Para Roger Waters, rock sin mensaje crítico solo es solo melodía edulcorada.

Mis memorias del Mundial México 86: Estadio Corregidora, cuando la Coca-Cola supo a cloro

Pedimos una Coca-Cola, dos Coca-Colas. Apenas nos las sirvieron, mi hermana le dio un trago y de inmediato lo escupió. Volteó enojada a ver a mi padre y dijo: “esto no es refresco”. Mi padre que intentaba poner atención al soporífero partido, le dijo que no dijera nada. Probé y, en efecto, eso sabía a rayos. Era imposible de beberlo. Muchos en las gradas se empezaron a quejar del sabor de la Coca-Cola.