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Y ahora, ¿Qué sigue?

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Víctor López Jaramillo

¿Y ahora que nos toca hacer?” me preguntaba angustiado el Tony, amigo mío desde la adolescencia, cuando nos conocimos en el pueblo y luego nos reencontramos en Querétaro. Era la mañana del 3 de julio del 2006. No había ni WhatsApp ni hashtags. Nos comunicábamos a través de simples llamadas telefónicas, un arte hoy perdido.

“Oye, iba rumbo a la chamba, acabo de pasar por Constituyentes y hay un bato agite y agite como loco su bandera de AMLO, vamos ganando, ¿Y ahora que nos toca hacer?” volvió a preguntar con la angustia del que cree que va a ganar una batalla que creía perdida.

Ante lo cerrado del resultado, el árbitro electoral se había declarado incompetente para informar con certeza quien era el ganador la noche del 2 de julio. El presidente Vicente ‘Tepocatas’ Fox había emitido un mensaje en cadena nacional y Televisa a través de un falso Cantinflas le exigía a un Andrés Manuel López Obrador caricaturizado que se rindiera aunque perdiera por un sólo voto.

Mi fúrico amigo aún conservaba su cabello y las dudas que da la loza Seguir leyendo Y ahora, ¿Qué sigue?

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¿Debate? ¿Debatín? ¡Debatidillo! Más ocurrencias que ideas

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Víctor López Jaramillo

¿Qué nos deja el segundo debate entre candidatos a la presidencia de la República? ¿Seguiremos preguntándonos retóricamente quien ganó? ¿Quién perdió? ¿Quién lo aprovechó más? De entrada el diagnóstico es claro: no fue un debate de ideas sino de ocurrencias.

Aprovechemos que aún siguen vigentes las palabras dichas en el debate del 20 de mayo de 2018 en Tijuana, Baja California, para hacer unas breves reflexiones.

De entrada, en este nuevo encuentro verbal entre los candidatos salieron perlas políticas que serán recordadas por años. Lamentablemente, ninguna de esas perlas es producto de alguna idea o propuesta política que permee en el ánimo político.

En el debate, para citar a Paz cuando discutió en ‘Proceso’ con Monsiváis, no hubo ideas sino ocurrencias.

Y hubo en demasía. Si en la víspera Anaya, de la alianza entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, hacía alarde de que aniquilaría en el debate a sus contrincantes con ese video donde sale golpeando una perilla de box en mangas de camisa, el golpeado durante el debate fue él.

Anaya es un hombre muy estudioso, que no deja nada a la improvisación, mide y trata de anticipar a sus rivales. Esa es su fortaleza y debilidad. Eso se ve reflejado en el momento cumbre del debate cuando acecha a López Obrador, candidato de Morena, PT y PES, y se le pone justo enfrente para intimidarlo.

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El arte del lugar común. Una mirada a la @ladictaduraperf

Víctor López Jaramillo

En la creación artística se rehúye al lugar común. Se le considera un punto muerto de la creatividad, un escaño de la mediocridad donde se estanca la innovación.

En cambio, en la política, el lugar común nos define la quintaesencia de una actividad que elude los riesgos, que sabe transitar por caminos ya recorridos y que, como definió Fidel Velázquez, sempiterno líder de la central obrera CTM, quien se mueve, no sale en la foto.

Por ello, la interrogante es el cómo un creador artístico debe abordar ese tema que desborda pasiones que conocemos como política. Desde qué punto de vista tocar el tema. ¿Glorificar lo vano? ¿Repetir las líneas discursivas de los gobiernos en turno? ¿Satirizar?

En el caso del cine mexicano, por fortuna, ha eludido caer en la tentación de volver a los políticos estatuas de bronce en vida, y sí, en cambio, ha optado por decirle al príncipe que va desnudo. Todo ello, con una buena dosis de sátira, ironía y humor negro que quitan a la clase política su aura de infalible y los aterriza a su realidad.

Desde los tiempos de la carpa en México, la crítica a la política a través del humor, es indispensable, un sano espacio donde la opinión pública hacía sentir su voz a través de esos personajes creados por gente como Cantinflas, por poner un ejemplo.

En el cine mexicano hay ejemplos de cómo la crítica al poder se hace desde el humor. Que en la pantalla grande, el actuar de los políticos es absurdo. Por ejemplo, la película Caltzonzín Inspector, de Alfonso Arau, basada en los personajes de Rius. O el filme Ante el cadáver de un líder o la que desde el nombre satiriza el actuar de la clase política: El gran perro muerto.

A esa escuela que evidencia el absurdo de los hombres del poder pertenece el director de cine Luis Estrada. Y contrario a lo que pudiera pensarse de un creador, lejos de alejarse del lugar común, se adentra en él, su obra vive en el lugar común y de ello, es capaz de crear una obra completamente nueva.

Lugares comunes que van desde el título de sus obras como La Ley de Herodes, Un mundo maravilloso, El Infierno y la obra que completa su tetralogía: La dictadura perfecta.

Buscarle un rasgo de originalidad sería ocioso. Esa no es la pretensión de Estrada, sino que a partir del lugar común, nos muestra el absurdo de la política, lo que provoca que el espectador al terminar la película se pregunte cómo es que no lo había notado.

Primero en el microcosmos que recrea en el ficticio pueblo de San Pedro de los Saguaros y su alcalde Juan Vargas, que acaba siendo una representación de la realidad mexicana del siglo XX. Un despistado la pudiera tomar como un documental más que como una obra de ficción.

Lo mismo sucede en Un mundo maravilloso y en El Infierno. Toma los lugares comunes de la realidad mexicana y, como los paleontólogos que juntan unos cuantos restos óseos y a partir de ellos reconstruye todo un dinosaurio, Estrada nos muestra que con los lugares comunes que usa la clase política, se puede evidenciar y denunciarlos.

Su más reciente obra, La Dictadura Perfecta, frase acuñada por el nobel M Seguir leyendo El arte del lugar común. Una mirada a la @ladictaduraperf

Cinco de Mayo, una película descafeinada (y desjuarizada) #CincodeMayo

Película desjuarizada
Película desjuarizada

Víctor López Jaramillo

Van mis reflexiones sobre la película:

1) No podemos pedirle a una película que sea una clase de historia. Sin embargo, tenemos que exigirle fidelidad histórica, aunque se tomen “pequeñas licencias” literarias.

2) Las películas basadas en hechos históricos siempre han tenido una función propagandística, convencernos de lo heroico del pasado. Convertir todo en historia de bronce. Clásico ejemplo de ello son las distintas versiones de El Álamo. Texanos o no, muchos después de ver la película salen gritando ¡Viva El Álamo!

3) En la industria cultural cinematográfica mexicana tenemos un serio déficit de películas históricas. La fiebre del Bicentenario avivó la llama pero no llegó a hoguera.

Hubo un tiempo que había telenovelas históricas. Hoy no hay nada.

4) en un país amnésico como México, siempre se agradecen películas que toquen fibras sensibles del pasado, como la de Hidalgo, protagonizada por Demian Bichir y por la bella Ana de la Reguera.

5) Bajo esta lógica, siempre es refrescante una película como la de Cinco de mayo, la Batalla. Sin embargo, no es una gran película. Tampoco es pésima. Es mediocre. Quizá porqué Televisa tuvo que ver en ella y omitió elementos claves en el discurso.

6) A la historia siempre se le ha dado un uso político. Ya sea para justificar acciones políticas del presente o para desdeñarlas.

Así, es evidente el interés por Televisa de eliminar todo rasgo juarista en la película. ¿Por qué? Porque Andrés Manuel López Obrador ha tomado a Juárez como metáfora histórica y usado su discurso político en contra de los gobernantes neoliberales (a los que compara con los conservadores del siglo XIX que entregan la patria a los extranjeros).

7) Por ello, quizá, Juárez aparece poco, pese a ser uno de los artífices de la defensa contra la invasión extranjera. Sin embargo, tampoco el peso de la trama cae sobre Zaragoza ni Díaz. En la pelíc Seguir leyendo Cinco de Mayo, una película descafeinada (y desjuarizada) #CincodeMayo

Al paso del dinosaurio

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Víctor López Jaramillo
I
Mi tornamesa gira un disco de acetato de Charly García que escupe una melodía que dice que los dinosaurios van a desaparecer. ¡Oh, cruel ironía! Querido Charly, los dinosaurios (esa metáfora tuya para describir a los militares que violentaron la democracia argentina) desaparecieron de la faz albiceleste pero en México se niegan a hacerlo.
Y si los dinosaurios se niegan a desaparecer, nuestros sueños de que México tenga una alternancia que no sea entre élites tampoco van a desaparecer. Los dinosaurios eternos e inmutables siguen entre nosotros pero nuestra esperanza es un recurso renovable.
¿Cuántas veces hemos pasado por un camino parecido? ¿De nuevo tendremos que bailar el vals de la tristeza más triste del mundo? ¿De nuevo tendremos que tomar la ruta de Sísifo para llegar a donde empezamos?
Las luchas por el cambio son de largo plazo, de largo aliento. Eso dijo en el 2000 Cuauhtémoc Cárdenas ante la amarga impotencia de ver que la alternancia era lograda por la derecha con Fox.
Reproduzco las palabras de Cárdenas dichas ese 2 de julio, donde el PAN llegaba al poder tras derrotar al PRI y la izquierda jugaba un papel meramente testimonial:
“Nuestra lucha es una lucha de principios, esto debemos tenerlo muy claro. Sabemos por qué luchamos y sabemos cuáles son las motivaciones que tenemos. Es una lucha de principios por las causas superiores del país, por nuestra soberanía y nuestro petróleo, por la paz con justicia y dignidad en Chiapas, por un gobierno de gente honrada y un gobierno que esté dispuesto, y lo demuestre en la práctica, a combatir la corrupción, por una educación pública gratuita y laica, por un sindicalismo independiente, en fin, es una lucha por México y es una lucha por la reivindicación del pueblo de México…
“La lucha es larga, pero conociéndonos, ¿qué son unos días más? Aquí no puede haber ni desánimos ni flaquezas. Vamos para adelante con la misma convicción y la misma decisión. (…) la lucha evidente- mente no será fácil (…) pero aquí estamos, seguiremos juntos, seremos más, tenemos la razón, nos movemos en el sentido de la historia”.

II
La victoria es alada, siempre vuela, nunca es eterna. Los atenienses quisieron construir a la diosa sin alas para que nunca los abandonara, pero los resultados fueron contraproducentes. El PAN pensó lo mismo y recurrieron hasta a las peores mañas y traicionando su ideal democrático, en el 2006 obtuvieron su última gran victoria. Hoy, son abandonados y huérfanos del poder buscarán las componendas, vuelven a la brega de eternidad, de donde quizá no debieron salir.
Hay victorias sin gloria. En donde el rostro de la victoria queda sucio. Victorias en las que el honor del triunfador queda en duda. La victoria del PRI y Peña Nieto es de ésas. La posible compra de votos que se vio reflejado en las compras de pánico en Soriana. El escándalo de Monex y sus 160 millones para presunta compra de votos como ha denunciado Monreal. Y en Querétaro la operación Círculo Rojo, en donde marcaban con un circulito rojo la casa de los priistas que ya habían sufragado.
El PRI es un partido que fue fundado por una bala. Esa bala que atravesó el cerebro de Álvaro Obregón. Y las balas las usa para explicar su cultura política. A balazos llegamos y sólo a balazos nos iremos, dijo alguna vez Fidel Velázquez. Y el cacique Gonzalo N. Santos dijo alguna vez que en política la moral es un árbol que da moras, si no, vale para pura chingada. Ése es rostro del PRI.
En tiempos amnésicos, la bella Clío no tiene muchos pretendientes, sin embargo, hagamos un esfuerzo para que la historia no muera de soledad. Recordemos la verdadera cara sucia del PRI. Y ante su regreso, impulsemos reformas que impidan que el tricolor restaure la hegemonía criminal que ejerció en el siglo XX.

III

La esperanza es como esa luz al final del túnel. En estos momentos, las esperanzas y los relevos generacionales de lucha están depositados en los jóvenes del movimiento #YoSoy132 y otros que probablemente surgirán.
A ellos, les dedico las palabras que el ex presidente Lázaro Cárdenas dirigiría a la juventud en 1970.
“Es bien cierto que la juventud estudiosa y trabajadora requiere capacitación para integrarse a la sociedad en que vive, pero habrá que tener presente que su problema es también de conciencia y que, si llega a manifestarlo en actos de desesperación, es por su violenta inconformidad con un mundo en que conviven, impunemente, la opulencia y los privilegios de unos cuantos con la ignorancia y el desamparo de muchos. Es natural que en la juventud se acentúe, en razón de su generosa disposición, una preocupación humana por la suerte de sus semejantes”.