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¿Debate? ¿Debatín? ¡Debatidillo! Más ocurrencias que ideas

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Víctor López Jaramillo

¿Qué nos deja el segundo debate entre candidatos a la presidencia de la República? ¿Seguiremos preguntándonos retóricamente quien ganó? ¿Quién perdió? ¿Quién lo aprovechó más? De entrada el diagnóstico es claro: no fue un debate de ideas sino de ocurrencias.

Aprovechemos que aún siguen vigentes las palabras dichas en el debate del 20 de mayo de 2018 en Tijuana, Baja California, para hacer unas breves reflexiones.

De entrada, en este nuevo encuentro verbal entre los candidatos salieron perlas políticas que serán recordadas por años. Lamentablemente, ninguna de esas perlas es producto de alguna idea o propuesta política que permee en el ánimo político.

En el debate, para citar a Paz cuando discutió en ‘Proceso’ con Monsiváis, no hubo ideas sino ocurrencias.

Y hubo en demasía. Si en la víspera Anaya, de la alianza entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, hacía alarde de que aniquilaría en el debate a sus contrincantes con ese video donde sale golpeando una perilla de box en mangas de camisa, el golpeado durante el debate fue él.

Anaya es un hombre muy estudioso, que no deja nada a la improvisación, mide y trata de anticipar a sus rivales. Esa es su fortaleza y debilidad. Eso se ve reflejado en el momento cumbre del debate cuando acecha a López Obrador, candidato de Morena, PT y PES, y se le pone justo enfrente para intimidarlo.

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Sin Bob Dylan, el rock hubiera sido mediocridad #Nobel

Víctor López Jaramillo

Para Julio Figueroa, auténtica Piedra Rodante… o palabrero rodante.

Si el año pasado la Academia Sueca había roto cánones al premiar a una periodista, Svetlana Aleksiévich, este año nuevamente lo hizo al premiar a un rapsoda, a un outsider, a un emblema de la llamada contracultura, a Robert Allen Zimmerman, alias Bob Dylan.

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Ilustración: Aurora Vizcaíno Ruiz

Churchill y el ‘Gabo’

La designación de los Nobel de Literatura nunca está exenta de polémicas.

Una de ellas fue el de Winston Churchill en 1953. Sí, leyó usted bien, Churchill, quien fuera primer ministro británico y cuya tenacidad permitió salir a flote a Gran Bretaña en su lucha contra el nazismo.

¿Churchill era escritor o poeta? No. En todo caso, era historiador. La mayoría de sus obras publicadas son en esa disciplina. La Academia lo explicó así: “Por su maestría en la descripción histórica y biográfica, tanto como por su brillante oratoria, que defiende exaltadamente los valores humanos”. Es decir, fue un premio por su papel en una coyuntura histórica importante de la historia de Occidente.

¿Los premios definen a los mejores o los peores? En la cultura del exitismo neoliberal, . Pero en la lógica de la Academia, los premios de Literatura también reconocen movimientos y destacan a uno de sus miembros. Así lo entendió Carlos Fuentes cuando dijo: “cuando se lo dieron a García Márquez (1982) me lo dieron a mí, a mi generación, a la novela latinoamericana que nosotros representamos en un momento dado. De manera que yo me doy por premiado”.

En esa lógica hay que entender muchas de las designaciones del Nobel literario. Claro, entre designación y designación y en su afán de ser universalista, muchos escritores merecedores del premio se han quedado sin él. Baste recordar a Jorge Luis Borges, que nunca obtuvo ese galardón.

Los tiempos están cambiando

Las redes sociodigitales estallaron tras la noticia de la designación del Nobel a Dylan. Inmerecido dijeron algunos. Es un simple cantante, argumentaron. La contraparte lo festinó y destacaron el valor poético de sus letras.

Acostumbrados a que muchos de los autores premiados fueran poco conocidos en este lado del hemisferio y que sus ventas comenzaran tras el Nobel, en el caso de Bob Dylan fue un tanto diferente.

Desconozco la reacción entre los hablantes de la lengua inglesa pero entre los de lengua española, Dylan es popular pero poco se conoce de su obra letrística, por eso es comprensible que muchos descalificaran el premio, pues solo ven a Dylan como un cantante, no a un poeta acompañado de una guitarra y armónica.

¿Qué premia la Academia al otorgar el máximo galardón a este poeta con voz de borrego con gripe –José Agustín dixit? Como mencionamos antes, Dylan es parte de un movimiento cultural que surge en el siglo XX. Es una de las cabezas más visibles de esa revolución que fue el Rock, de la cual ahora sólo quedan cenizas.

Parménides García Saldaña (1944-1982), escritor de la ‘Onda’, en su ensayo “En la ruta de la Onda” destaca el valor crítico e intelectual de Dylan, porque mientras los Rolling Stones se aprendían a Chuck Berry, Dylan estudiaba a Nietzsche y Kant.

Dice el buen Parménides:

“Para la juventud reunida en torno a Bob Dylan, la folk music no era disipación sino el medio (la obra) para expresar su descontento con acontecimientos de la vida norteamericana: la discriminación racial, la invasión a Cuba, la guerra de Vietnam, la deshumanización del pueblo norteamericano. No pertenecían —estos chavos— a una juventud sonriente —yeah-yeah-yeah— porque el mundo donde habían nacido y crecido era sombrío, destructivo, criminal sanguinario. El paraíso de los cerdos”.

Sin Dylan, el rock hubiera sido mediocridad

Bob Dylan empezó como cantante folk a inicios de los sesenta. Su canción ‘Los tiempos están cambiando’, de tintes proféticos, anuncian una nueva era. Luego vino su conversión del folk al rock con su disco ‘Highway 61 revisited’, en donde viene otra de sus canciones clásicas: ‘Like a Rolling Stone’.

¿Qué le aporta Bob Dylan al rock, uno de los movimientos fundamentales de los sesenta? Para García Saldaña nunca hubo duda:

Sin él, el rock hubiera sido la mediocridad. Dylan fue el único gurú que rechazó ser gurú, fue el único que no quiso aceptar el papel de héroe en la farsa; por esto ahora es el compositor más brillante y genial de los sesenta”.

En el ya citado ensayo, Parménides concluye que sin Bob Dylan:

el rock solo hubiera expresado una rebeldía sin causa, una visión telenovelesca de los jóvenes”.

Y en un alarde de congruencia,

“Bob Dylan renunció, con carácter de irrevocable, a que el Establishment lo hiciera un símbolo disponible para idiotizar a la adolescencia y a la juventud; se resignó, bellamente, con su vocación de hombre, compositor y cantante”,

remata García Saldaña.

La respuesta está en el viento

El argumento de la Academia Sueca para premiar a Dylan fue “por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”.

Líneas arriba argumentábamos que el premio reconoce en Dylan no solo a una expresión poética, sino a todo un movimiento cultural que tuvo su auge en los años sesenta.

Una de las obras seminales de Dylan es la de ‘Blowin’ in the wind’, canción que define una época y que el propio Parménides la explica:

“Blowin’ in the Wind sirvió a dicha minoría (seguidores de la música folk) como símbolo de sus preocupaciones políticas: que los negros después de 400 años de chingaderas, empezaran a ser tratados como seres humanos y no como bestias, que los Estados Unidos dejaran de ser los patrones del mundo y dejaran de asesinar vietcongs, que los Estados Unidos ya no explotaran a los países latinoamericanos, ni fueran los impositores de gobiernos de gorilas como los de Guatemala, Brasil y demás países de este lado del Río Bravo, tales como Colombia, Bolivia, Argentina.”

La de Bob Dylan es una lírica que define una posición política y que define una era. Hoy, ha sido reconocido con el Nobel y Dylan, siendo fiel a sí mismo, no ha dicho nada. Una duda ha empezado a surgir ¿Que dirá al aceptar el premio? ¿ O lo rechazará? Faltan días para ese momento, así que mientras, escuchemos y leamos sus canciones. Recomiendo las traducciones sueltas que alguna vez hizo el propio Parménides y que por falta de espacio no he podido incluir, quizá en una siguiente entrega.

Mr. Waters y el señor Presidente #RogerWaters #RenunciaYa

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La frase Renuncia Ya se pudo leer en los tres conciertos de Roger Waters, fundador de Pink Floyd

Víctor López Jaramillo

De las cenizas de revoluciones

Revolución era la palabra clave cuando Pink Floyd nació en la convulsa segunda mitad de los años sesenta.

Revolución de las conciencias, revolución sexual, revolución social, revolución política, etc.

Hoy, medio siglo después, solo nos quedan cenizas de revoluciones, sin embargo, de esas cenizas surgió un reclamo contra el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

En sus conciertos en México, realizados el 28 y 29 de septiembre y el 1 de octubre en el Foro Sol y el  Zócalo, el cofundador de Pink Floyd envió un claro mensaje político: exigió se esclarezca lo ocurrido en Ayotzinapa hace dos años; el tradicional cerdo volador de sus shows traía un mensaje sobre ese mismo tema y los más de 28 mil mexicanos desaparecidos. Por si fuera poco, en el muro de mensajes del show pidió la renuncia del presidente. Para Roger Waters, rock sin mensaje crítico solo es solo melodía edulcorada. Seguir leyendo Mr. Waters y el señor Presidente #RogerWaters #RenunciaYa

Entretenidos hasta la muerte #RogerWaters

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Víctor López Jaramillo

Tras su separación de Pink Floyd, la historia le dio a Roger Waters, exbajista de dicha banda, la oportunidad de presentar ‘The Wall’ en Berlín, meses después de la caída del Muro de dicha ciudad, en donde estuvo acompañado de gente de la talla de Scorpions, Ute Lemper, Cindy Lauper, Sinead O’Connor, entre otros.

En 1992, con la inercia de dicha presentación, Waters preparó un nuevo disco conceptual a la manera del ya mencionado ‘The Wall’.

Este disco fue el ‘Amused to death’ (Entretenido a muerte) y desde el arte de la portada define el concepto del disco: un mono ve la televisión y a través de ese reflejo cultural, se ve la esencia de la humanidad. Seguir leyendo Entretenidos hasta la muerte #RogerWaters

El general Hidalgo Eddy en su laberinto

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(Publicado el 5 de abril en El Universal Querétaro)

Víctor López Jaramillo

Con las debidas disculpas hasta el más allá a don Gabriel García Márquez por usar el título de su novela sobre los últimos días del libertador Simón Bolívar, gran personaje de nuestra historia latinoamericana, para enumerar los tropiezos de un personaje local. Sin embargo, no encontré mejores palabras para describir los últimos días que vive el jefe de la policía local: está atrapado en su laberinto.

Así es, el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) se encuentra entrampado, perdido políticamente y sin dar resultados en materia de seguridad, con frentes internos y externos abiertos y enfrentándose a un desgaste que, de acuerdo a la versión oficial, ya hasta es físico, pues ha sido operado recientemente.

Desde octubre del año pasado, el nombramiento del general Rolando Hidalgo Eddy causó extrañeza en la opinión pública queretana.

Ante el dilema del incremento de los índices de inseguridad en la capital, el alcalde Marcos Aguilar quiso mostrar una carta fuerte con el nombramiento del general, quien venía precedido de una buena fama en Aguascalientes.

Como a todo gobierno entrante, se le dio el beneficio de la duda, pero de inmediato comenzó a causar polémica con la renta de un helicóptero para abatir el crimen en la capital queretana.

De inmediato, el Eddycóptero, como fue apodado, fue tema en todas las tertulias y objeto de burlas y quejas. ¿Con el helicóptero se abatió la inseguridad? No, pero muchos queretanos acostumbrados a la tranquilidad provinciana se alarmaron por ver un artefacto volar sobre sus cabezas a todas horas del día.

Pero no sólo fue el helicóptero, fueron sus choques con la prensa y sus maneras poco políticas de abordar las temáticas locales lo que fue llevándolo poco a poco al laberinto donde hoy se encuentra.

Después vinieron las primeras denuncias de algunos policías sobre explotación laboral. Denunciaban que no tenían horarios de comidas y que estaban trabajando turnos sin descanso. Fue la primera alerta, pero para el alcalde eso pasó desapercibido.

Después vino el incidente del festejo de los policías. Muchos se quejaron de que sólo les dieron sándwiches y refrescos cuando en años anteriores les ofrecían una auténtica comilona.

Finalmente, dos hechos detonaron la actual crisis política que vive el jefe de policía: una foto donde se ve que usa una patrulla para hacer sus compras familiares y una protesta de policías por las pésimas condiciones de trabajo.

La foto pudiera ser anecdótica, como así la quiso hacer parecer el alcalde Marcos Aguilar, si no tuviera algo de fondo. La reacción inmediata de la opinión pública local fue criticar el hecho. No se fijen en banalidades, dijeron desde el Centro Cívico; sin embargo, esa noticia trascendió y se convirtió en tema nacional, con lo que quedaba demostrado que no era algo banal.

Después vino el anuncio de que le pondrían un vocero al general Rolando y el desmentido por parte de éste. Finalmente tuvo que aceptar al vocero. Eso es una muestra más de que los puentes están rotos al interior de la administración en materia de seguridad.

Y la puntilla fue la protesta que elementos de la policía hicieron por sus condiciones laborales. Una protesta que muestra hasta dónde llega el descontento al interior de la policía por el manejo del general Rolando Hidalgo.

Por lo pronto, al estilo de la política priísta más rancia, el panista Marcos Aguilar anunció que el funcionario encargado de la seguridad tiene problemas de salud y será operado.

Eso, en el arcaico lenguaje de la política que creíamos superado, significaba que se preparaba un relevo. ¿En realidad estamos ante un ajuste en el mando policial, el cual comenzó con la designación de un vocero? ¿O en cuanto el general se recupere de sus dolencias, lo cual esperamos sea pronto, retomará el mando?

Por lo pronto, el general Rolando Hidalgo se encuentra en un laberinto al que ha arrastrado a su jefe, el alcalde Marcos Aguilar, el cual tiene más frentes políticos abiertos, como el de las casas de la cultura, tema que tocaremos en otra ocasión.