Y tú, ¿De qué vacuna eres?



Pocas veces una escena resulta tan icónica para describir una situación como la de una joven argentina llorando a rienda suelta porque no le había tocado la vacuna contra el COVID19 que ella quería y la cual era Pfizer.

Ese video que le dio la vuelta al mundo ejemplifica la histeria global que se ha desatado por la nueva guerra comercial entre los Estados más poderosos del planeta que ahora tiene como campo de batalla el sector salud y la vacuna contra el nuevo virus. La salud de la humanidad como nuevo campo de batalla de la sociedad capitalista globalizada.

Desde que se detectó el nuevo virus, de inmediato, las corporaciones farmacéuticas, que no son instituciones caritativas sino lucrativos negocios, comenzaron a trabajar en una vacuna para salvar el mayor número de vidas posibles, pero en una extensión de la guerra comercial entre Estados Unidos, Europa y China, la marca de las vacunas es el nuevo campo de batalla donde se magnifican los posibles efectos adversos de una marca para resaltar los efectos positivos de otra y allí es donde Pfizer ha tenido mejores relaciones públicas.

La primera víctima fue la Astra Zeneca, porque la distorsión informativa llegó a hacer creer al ciudadano común que ésta causaba trombosis, cuando los números fríos indican que los casos en que esto sucede son realmente excepcionales, pero eso generó la duda entre algunos que no querían ser vacunados con ésta.

Después vino el cuestionamiento contra la vacuna rusa Sputnik V, que se basaban más en prejuicios típicos de la época de la Guerra Fría, porque parecía que esa vacuna la había hecho el mismo demonio de Stalin y nos volveríamos comunistas si nos aplicábamos una dosis. 

Y más recientemente fue la vacuna Cansino, aplicada por el gobierno federal a todo el personal docente. Como si fuera una campaña de desprestigio al gobierno federal (que, por otra parte, ni necesidad hay de organizar una porque el propio gobierno federal se desprestigia solito) algunos sectores de la prensa empezaron a cuestionar la eficacia de la vacuna de origen chino y que incluso llegaron a insinuar (en eso sí se cuidaron, nunca lo afirmaron, solo sembraron la duda) que tenía menos del 5 % de efectividad. Esto ha generado que muchos que recibieron la vacuna duden si están protegidos y algunos quieran ponerse una segunda vacuna de otra marca, lo cual, eso sí, pudiera ser peligroso dado que no hay aun estudios concluyentes.

Por cierto, que casualidad que la única vacuna que no ha sido cuestionada es de marca estadounidense.

Es cierto que cada vacuna tiene un grado de eficacia diferente y algunas protegen más que otras en determinados parámetros, pero todas, hasta el momento, tienen la misma eficacia para evitar la enfermedad grave y hospitalización. En un momento de emergencia global como en el que vivimos, la mejor vacuna es la que nos toca en el momento. No sembremos pánico con información falsa y vacunémonos. De los antivacunas hablaremos en otra ocasión. 

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