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El imperio contraataca a Carmen Aristegui

Última Hora: MVS anunció el despido de Carmen Aristegui, toda vez que no acepta la condición de recontratar a los periodistas despedidos el jueves. 

Nuevamente, la amenaza de la censura amenaza a la periodista. Ahora, el pretexto es el apoyo “institucional” al proyecto de México Leaks. El viejo PRI pretende regresar en todo su esplendor.

Nuevamente bajo amenaza

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“El camino hacia el poder está pavimentado de hipocresía”

Víctor López Jaramillo

La frase que da título a este artículo define a la perfección la visión que tiene Frank Underwood, protagonista de la serie House of cards, del poder. El poder no se tiene, se ejerce y su única regla es “cazar o ser cazado”.

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Julio Scherer, periodista rebelde

aportación tribuna2 enero 2014

Víctor López Jaramillo

No fue el frío lo que esa mañana me paralizó. No. Lo que me dejó pasmado fue la noticia de la muerte de Julio Scherer García. El teléfono reclamaba atención insistentemente. Primero con el sonido de la alarma, la cual ignoré. A los cinco minutos, pertinazmente el dong que avisa de los mensajes se repetía continuamente. Un par de amigos me informaba, casi al mismo tiempo, que había muerto el más grande periodista de la segunda mitad del siglo XX.

Cauto, exigí como prueba que Proceso, el semanario fundado por Scherer, informara. Y el portal de la revista lo resumió con un titular directo de cuatro palabras: Fallece Julio Scherer García.

La nota firmada por Alejandro Caballero decía que “el fundador de Proceso, murió de un choque séptico. Llevaba poco más de dos años enfermo, principalmente de problemas gastrointestinales. En abril, cumpliría 89 años”.

Corroborado, procedí a informar a amigos. Seguramente, la noticia les amargó esa fría mañana, como a mí. En una mañana sin sol le dijimos adiós al maestro.

En apenas en un mes han muerto dos pilares del periodismo. En diciembre, Vicente Leñero, y ahora, en enero, Don Julio Scherer.

Ambos representan el punto más alto de una generación que decidió rebelarse contra su destino, y al contrario de Prometeo, escaparon del castigo del sistema y abrieron puertas para que otros pudiéramos pasar por ellas.

Magistral mancuerna periodística. No eran ni ying ni yang, pero sus plumas nos enseñaron dos formas de hacer periodismo. Datos certeros, observaciones precisas, siempre buscando la noticia, “desentrañando el lado amargo de la vida”, como definió Leñero al periodismo.

Del ostracismo de Excélsior, que encabezado por Scherer se volvió un referente periodístico mundial, al difícil nacimiento de Proceso y su consolidación como conciencia crítica de la sociedad mexicana.

En el peregrinar de la democracia mexicana —peregrinar que estas alturas está sin rumbo y sin fe, parafraseando a José Alfredo Jiménez— el Proceso de Scherer fue un faro que iluminaba las negras noches del autoritarismo priista. Un faro que sigue alumbrándonos en el invierno del desencanto de la democracia.

La tenacidad de saber mantenerse a flote pese a tener todos los elementos en contra es una de las cualidades que debemos de aprender de don Julio.

También debemos aprender el saber aquilatar el genuino valor de la amistad, porque como escribió, en la derrota tras la salida de Excélsior, a punto de rendirse, los amigos estuvieron para cobijarlo en las horas más bajas y seguir la lucha por una prensa diferente, por un periodismo que no se sometiera al poder político, sino un espacio que diera voz a la ciudadanía, que le sirviera de contrapeso.

Dentro de la historia del periodismo mexicano, el 8 de julio de 1976 será recordado como el Big Bang que provocó el nacimiento de una prensa democrática que se apareció en el escenario para contraponerse a la vieja prensa oficialista y su sostén político.

Proceso, Unomasuno, La Jornada y de ahí una genealogía que hizo que las nuevas  generaciones crecieran con la idea que se puede hacer un verdadero periodismo, que no sea comparsa del poder. Que se puede rebelarse contra el destino trágico y no renunciar a los ideales.

Paradojas del periodismo, mientras en los 70 la prensa norteamericana alcanzaba un punto máximo al evidenciar los excesos del presidente Nixon que terminaron provocando su renuncia, en México, el excesivo poder presidencial de Echeverría daba un manotazo para callar a las voces disidentes en la prensa. Por fortuna, fracasó en su intentona.

Políticos y periodistas, esa simbiosis sobre la que Scherer siempre escribió. Es imposible el matrimonio entre políticos y periodistas, pero inevitable el amasiato.

Escribió Scherer: “La sangre del político no es igual a la sangre del periodista. Corren por venas distintas y alimentan organismos distintos. No hay manera de unir sus torrentes sin envenenarlos. … el periodismo no es blando, como no es tersa la política”.

De Scherer nos queda su ejemplo y sus entrevistas, sus reportajes y sus libros. Sus perlas de sabiduría periodística. Tomemos el tiempo justo de luto y sigamos haciendo periodismo.

Octavio Paz, crítico del poder

Ilustración de Aurora Vizcaíno Ruiz.
Ilustración de Aurora Vizcaíno Ruiz.

Víctor López Jaramillo

La semana pasada comentamos sobre la obra poética de Octavio Paz, de quien celebramos el centenario de su natalicio. Y no hay mejor celebración que recordar al Octavio paz ensayista, al crítico lúcido del poder.

En los años 70, en una entrevista con el periodista Julio Scherer García, Octavio Paz hace un diagnóstico sobre el estado de la derecha y la izquierda en México.

En la página 379, en el tomo titulado El Peregrino en su Patria, el número 8 de las Obras Completas de Paz, se puede leer: “La derecha mexicana ha dejado de pensar en términos políticos desde la derrota de Miramón. Es una clase acomodaticia y oportunista. Su táctica, lo mismo que en la época de Díaz que hora, consiste en infiltrarse en el gobierno. Es una clase que hace negocios pero que no tiene un proyecto nacional. El país, para ellos, no es el teatro de su acción histórica sino un campo de operaciones lucrativas”.

La crítica no es de palabras dulces y sonoras: “La izquierda sufre de una parálisis intelectual. Es una izquierda murmuradora y retobona, que piensa poco y discute mucho. Una izquierda sin imaginación”, dijo el premio nobel de literatura.

Claro, también hizo la crítica al régimen surgido de la Revolución Mexicana y al PRI, que denominó “el brazo político del poder”. En el ensayo El Ogro Filantrópico, publicado en la revista Vuelta en 1978, señaló que el Estado mexicano había sido el agente cardinal de la modernización, sin embargo, él mismo no ha podido modernizarse.

Escribió Paz en ese célebre ensayo: “En un régimen de ese tipo, el jefe de gobierno –el príncipe o el presidente- considera al Estado como su patrimonio personal o personal. Por tal razón, el cuerpo de los funcionarios y empleados gubernamentales, de los ministros a los ujieres y de los magistrados y senadores a los porteros. Lejos de constituir una burocracia impersonal, forman una gran familia política ligada por vínculos de parentesco, amistad, compadrazgo, paisanaje y otros factores de orden personal. El patrimonialismo es la vida privada incrustada en la vida pública. Los ministros son los familiares y los criados del rey. (…) los vínculos entre los cortesanos no sean ideológicos sino personales”.

También acusó Octavio Paz una contradicción en el Estado mexicano: la tecnocracia tiene que compartir los privilegios y riesgos de  la administración pública con los amigos, familiares y favoritos del gobernante en turno. Es un choque entre la sociedad cortesana y la burocracia tecnócrata.

Por ello, Paz manifestó que en el Estado Mexicano convivían tres órdenes o formaciones distintas: La burocracia gubernamental, el conglomerado heterogéneo de amigos, favoritos y familiares y la burocracia partidista, formada por políticos profesionales a los que une no la ideología, sino los intereses.

A casi cuatro décadas de haber sido escritas por primera vez estas palabras, y a la luz del centenario del natalicio del autor, ¿Cuáles siguen vigentes?

Las críticas a la derecha y la izquierda no han envejecido. Y me parece que tampoco los señalamientos al régimen priista. Podemos apreciar esa contradicción en el gobierno de José Calzada, prevalece esa dualidad entre la tecnocracia contra los favoritos del calzadismo por tener los privilegios del  poder en Querétaro, mientras que en la sombra, la clase priista teje sus acuerdos más por interés que por ideología.

Escándalo de Felipe Calderón en Jurica, narra Espino a Scherer

En su nuevo libro, el periodista Scherer narra un episodio bochornoso de Calderón en Jurica.

Escándalo de Felipe Calderón en Jurica, narra Espino a Scherer

En su nuevo libro Calderón de cuerpo entero, el periodista Julio Scherer, tomando como fuente al ex panista Manuel Espino Barrientos, narra un episodio bochornoso de Felipe Calderón en el 2000. Nombrado coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados, Felipe Calderíon armó un escándalo porque no le quisieron servir una botella más en Jurica.

Transcribo las páginas 56 y 57 del libro de Julio Scherer editado por Grijalbo:

Ante la grabadora prendida, narra Espino:

“En 2000, tras haber ganado la Presidencia de la República con Vicente Fox, llegué a la Cámara de Diputados por la vía de la representación proporcional.

Entre la campaña y la instalación del Congreso, yo había tenido una relación promisoria con Felipe Calderón. Su trato conmigo lo atribuía al desempeño con el que había trabajado con la reconstrucción del partido en Sonora, mi circunscripción política.

“Felipe Calderón regresaba de Harvard para tomar posesión como diputado federal. Por mi parte, la excelente relación que mantenía con Luis Felipe Bravo Mena, presidente nacional del PAN, determinó que en cuanto Calderón fuera nombrado coordinador parlamentario del partido, a mí me designara enlace con su equipo legislativo.

“La estrategia se formalizó en la primera reunión que sostuvimos los diputados. La junta tuvo lugar en Jurica, Querétaro, y representó la primer mirada azul en el escenario nacional ya como poder. Ahí, en el hotel, Calderón fue nombrado coordinador de la bancada panista, y yo, subcoordinador.

“Durante el día, de una actividad absorbente, integramos los primeros grupos de trabajo y, por la noche, el gobernador del estado, Ignacio Loyola Vera, ofreció una cena. Ya tarde, me despedí de mis compañeros. Agotado, me fui a dormir.

“Como a la una de la madrugada escuché llamadas a mi puerta. Se trataba del diputado Alejandro Zapata Perogordo, de San Luis Potosí. Le pregunté qué pasaba.”

–          Tenemos un problema con el coordinador, Felipe Calderón. Sigue en el escándalo allá abajo. Se le fue la lengua con algunos diputados, riñó con el gerente del hotel y se metió con los meseros.

–          “¿Por qué todo eso? – le pregunté a Zapata.

–          “El hotel da servicio hasta determinada hora y, ya vencido el plazo, Calderón exige que le sirvan una botella más. Por eso vengo por ti.”

La historia que continuó Espino fue desconsoladora. Me dijo, al término de su relato:

“- ¿Por qué no dejamos el asunto ahí?”