Mis memorias del Mundial México 86: Estadio Corregidora, cuando la Coca-Cola supo a cloro

Pedimos una Coca-Cola, dos Coca-Colas. Apenas nos las sirvieron, mi hermana le dio un trago y de inmediato lo escupió. Volteó enojada a ver a mi padre y dijo: “esto no es refresco”. Mi padre que intentaba poner atención al soporífero partido, le dijo que no dijera nada. Probé y, en efecto, eso sabía a rayos. Era imposible de beberlo. Muchos en las gradas se empezaron a quejar del sabor de la Coca-Cola.

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Nueva división del futbol

Brasil y Argentina, los grandes exportadores de futbol de nuestro continente, en aras de colocar a sus jugadores en un mercado donde impera la fuerza física, han dejado empolvar sus orígenes.

En cambio, siguiendo una lógica de mercado, Europa ha dejado que América produzca esos jugadores de fuerza y marcaje, para ellos producir los de talento.