Por Víctor López Jaramillo
I
No me gusta la luna, dijiste
es un animal muerto
lleno de ceniza blanca
velado por luces inútiles
ahogadas en la oscuridad.
Miré el río errático
y lo convertí en el funeral de mi voz
ahogué los restos de ceniza blanca
mientras las luces inútiles se perdían en mi boca.