El blog de Víctor López Jaramillo

Hojas queretanas


Víctor López Jaramillo

Como parte del ciclo natural de las estaciones, en otoño, las hojas de los árboles caen lentamente. En el suelo queda lo que en verano fueron orgullosas hojas verdes ahora convertidas en nostálgico recuerdo de lo perecedero de la vida.

También el vientecillo otoñal nos obliga a sacar los suéteres que ante el caluroso clima queretano, los tenemos castigados en el fondo del armario.

Y otoño es época de grandes festivales culturales y ferias del libro. Cabe recordar los grandes niveles de audiencia que alcanzó el Festival Otoño en la Cultura, de la Universidad Autónoma de Querétaro, evento que hoy ha bajado notablemente su perfil.

Convirtamos, pues, este otoño un pretexto perfecto para empezar a leer y compartir lecturas.

Pudiera empezar a recomendar libros para priistas, panistas o izquierdistas. Por ejemplo, pudiera recomendar La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes a los priistas, en donde muestra como la revolución se institucionalizó y se olvidó de donde venía. O quizá la de Las buenas conciencias del mismo Fuentes a los panistas. O a los queretanos que siente que su Querétaro ya se les fue, es ideal que lean Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco.

Para revivir nostalgias, también es recomendable leer Las calles de Querétaro de Valentín F. Frías, donde podrán recordar o los nuevos avecindados saber que una cuadra de la hoy calle Reforma, antes era conocida como Calle de Sal Si puedes o que una cuadra un poco más arriba era conocida como Calle de Buena Vista, precisamente por la buena vista que se tenía de la ciudad desde esa locación.

O que una cuadra de Allende, era conocida como Calle de la Palma Ancha o que la Avenida 16 de septiembre era conocida como calle Del Mexicano.

Para conocer la historia posterior a la caída del Segundo Imperio, recomendamos leer Querétaro devastado. Fin del Segundo Imperio de Blanca Gutiérrez Grajeda, editado por la UAQ y el IEQ en 2007. Es un retrato del Querétaro tras el fin de las hostilidades entre republicanos e imperialistas.

Les comparto un fragmento: “Pedro Cisneros estuvo en el lugar equivocado, el día equivocado. Era comerciante y se dedicaba a vender mercancías de pueblo en pueblo. Con ese fin, procedente de Morelia llegó a la ciudad de Querétaro días antes de que fuera declarada en estado de sitio, mismo que lo tomó por sorpresa. Obligado por las circunstancias, tuvo que permanecer en ella, sobreviviendo con lo que la caridad pública, en medio de la calamidad, pudiera proporcionarle”.

Por otra parte, si lo que quiere es entender como fue el proceso de industrialización de Querétaro, recomendamos leer Del Querétaro rural al industrial 1940-1973 de Eduardo Miranda Correa. Libro editado por la UAQ y Miguel Ángel Porrúa.

Para comprender la historia política de nuestro estado, puede consultar el libro La construcción de la democracia en Querétaro: 1824-1991, también editado por la Universidad Autónoma de Querétaro y el Instituto Electoral de Querétaro. El tomo, coordinado por Blanca Gutiérrez, Martagloria Morales Garza y Evaristo Martínez Clemente.

La edición consta de conjunto de ensayos hechas por científicos sociales en donde abordan las paradojas, contradicciones y aciertos de la evolución de la democracia en nuestro estado.

Finalmente, si está interesado en saber porque el campo queretano perdió ese potencial económico que tenía y entró en declive, debe leer El tiro de gracia al campo queretano, de Ana Cecilia Figueroa Velázquez, en donde relata como nuestro estado sufrió los embates del llamado rifle sanitario que como medida tomó el presidente Miguel Alemán Valdés para terminar con la fiebre aftosa que asolaba a las reses del país.

El resultado fue que sólo los ganaderos acaudalados pudieron sobrevivir gracias a las indemnizaciones generosas. En cambio, los pequeños productores se sumieron en la miseria.

Ésta son algunas recomendaciones para que aprovechando el clima cultural que se vive en esta época, pueda usted leer. Si está interesado, amable lector, los libros recomendados los encuentra usted en la Librería Universitaria de la UAQ o en las diferentes bibliotecas de las Facultades del alma mater.

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Esta entrada fue publicada el octubre 30, 2013 por en Cultura, Literatura.

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