Otro septiembre negro


En nuestro imaginario nacional, septiembre es tricolor: el verde, blanco y rojo se adueñan de las calles y la leyenda del águila sobre el nopal devorando una serpiente se estampa en las luces nocturnas para recordarnos la gesta heroica de la guerra de independencia que empezó con una conspiración disfrazada de tertulia literaria en Querétaro.

Y así, en septiembre salimos para celebrar y no solo pintamos todo tricolor, sino que también el ambiente se llena del olor de la manteca en donde las enchiladas queretanas se freirán junto a las gorditas de picadillo para deleitar nuestro paladar. O los litros de tequila y mezcal que se beben a la par que el olor a pólvora de los juegos pirotécnicos se convierte en parte de la escenografía para conmemorar a esta patria que está en esa constante dualidad de destrucción-construcción-destrucción.

Pero este septiembre tiene otro ambiente, y aunque lo hemos decorado de verde, blanco y rojo, debajo de ese maquillaje se advierte el rostro negro que ha dejado este 2020 en nuestro país y el mundo. Si septiembre en otros años como 1985 y 2017 nos habían enlutado, en este 2020 estamos de luto desde finales de marzo cuando en México se detectaron los primeros casos por el nuevo coronavirus.

Ahora —a medio año de la pandemia— casi 70 mil muertos y contando. Y Querétaro muestra señales preocupantes con 200 pacientes hospitalizados y 45 detectados solamente en este domingo y acercándonos a los mil fallecimientos por este nuevo virus.

Es paradójico que en el momento más complejo de la pandemia es cuando más gente se ve en las calles y, de acuerdo con el reporte de Google, los indicadores de movilidad cada vez se acercan a los números que se tenían antes del confinamiento; lo cual nos hace prever un escenario pesimista y, dado el espíritu festivo que nos invade en estas fechas, calcular que en 15 días estaremos con cifras récord en materia de COVID-19.

Pero aún hay algo que podemos hacer: la ceremonia de El Grito en la plaza pública puede esperar un año más y también la fiesta con los amigos y familia extendida; la tradicional kermés familiar puede esperar y gritar “Viva México” disfrazado como el Cura Hidalgo en las calles, también; suena complicado y será un septiembre distinto, pero vale la pena seguir tomando las medidas necesarias para evitar que el virus siga esparciéndose y que estas sean las últimas fechas patrias para muchos.

Además, el nacionalismo mexicano tiene una variante que ningún otro país tiene: el gastronómico. Para evitar concentraciones podemos seguir celebrando a la patria por este año oscuro y aciago desde la tranquilidad de nuestro hogar degustando unas enchiladas o chiles en nogada y hacer que México siga viviendo.

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