Blofeo fallido


Nuevamente fue en otoño cuando el transporte público queretano colapsó. Fue un ‘dèja vu’ noticioso, un remake de una mala película donde le ciudadano de a pie es el principal afectado. De septiembre del 2013 al octubre de 2018 no parecen haber pasado cinco años en donde se hayan visto mejora a los sistemas de transporte, por el contrario, todo parece seguir igual, solo con un nombre rimbombantes distintos. RedQ y Qrobús.

En el 2013 era RedQ. Lo presentaron como un modernísimo sistema de transporte inteligente que finalmente solucionaría el problema de la movilidad en la capital queretana en expansión.

Sin embargo fracasó desde el primer día. Entonces, este reportero escribió: “Las escenas de ese temprano otoño donde RedQ hizo su debut, quedan para la memoria colectiva queretana. Miles de queretanos varados, otros peregrinando por las calles de la ciudad y otros tantos viajando en patrullas acondicionadas como transporte público”.

“Prometieron un transporte público moderno, con tarjeta de prepago y hasta con Internet. Entregaron un transporte obsoleto, sin rumbo, con asientos rotos, rutas sin sentido y algunas unidades con Internet. Un fracaso total”.

En este semanario recopilamos las múltiples quejas a RedQ. Desde la agresión de un conductor del servicio de transporte público contra un estudiante de Gastronomía de la UAQ porque quiso hacer uso de su tarjeta inteligente y obtener su descuento, hasta cómo múltiples rutas fallaron y los usuarios tenían que caminar kilómetros y gastar hasta 80 pesos de pasajes diarios. O el caso de quienes tuvieron que cambiar a sus hijos de escuela porque tenían que pagar más servicio de transporte.

Después llegaría el golpe final del gobierno calzadista, quien dijo que se llevaba a los queretanos en el corazón pero incrementó la tarifa de 6.50 a 8.50 pesos.

Las imágenes que vimos el pasado 10 de octubre, cuando los concesionarios de transporte público decidieron dejar de dar el servicio en una parte de las principales rutas que cruzan la ciudad, fue un recordatorio que el cambio de nombre de RedQ a Qrobús no sirvió de mucho. Que hacer ejes troncales para circulación exclusiva de las nuevas unidades de transporte no vino a mejorar el servicio y que ni las rolas de Alex Lora cantadas en la parada de Carretas iban a salvar el proyecto máximo del gobierno de Francisco Domínguez.

En un país que cada sexenio se reinventa y no existe la planeación a largo plazo, se tropieza siempre con la misma piedra. Y en el caso del paro parcial del transporte del 2018 la ruta fue la misma: modernización fallida y después intento de aumento del costo del transporte. Como realizar dicho incremento tras unas elecciones donde el PAN fue aplastado saldría muy caro en términos políticos para el gobierno de Francisco Domínguez, decidió administrar el problema y meterlo a la congeladora para que el tema se enfriara y esperar un mejor momento, como lo hicieron en su momento Francisco Garrido y Calzada que hasta el final de su gobierno permitieron el alza al costo del transporte.

Sin embargo, por las condiciones económicas y el alza constante en los precios del combustible, ha provocado una espiral de incrementos hormiga en los precios, por lo que los transportistas exigen aumentar el costo de pasaje.

Y, atendiendo el consejo que les dio en la campaña de gobernador de 2015 Francisco Domínguez, decidieron poner “patas pa´bajo” la capital paralizando el servicio.

Sin embargo, fue un blofeo malhecho, les falló el cálculo político a los transportistas. No entendieron el humor social y en vez de obtener muestras de apoyo, simplemente consiguieron más rechazo ciudadano. Claro, se podrá argumentar que en realidad no se buscaba el apoyo social, sino simplemente presionar al gobierno para negociar un incremento.

Y como jugadores de póker, pusieron la apuesta muy alta, tasaron la nueva cuota en 15 pesos, un aumento casi al doble del precio base de 8 pesos. El siguiente paso fue el blofeo con la presión del paro parcial pero fracasaron al no saber leer las cartas de la ciudadanía ni le mensaje del primero de julio. Ni tampoco supieron leer el momento político como en los anteriores aumentos que siempre se hacían a final de sexenio estatal tras el resultado electoral.

El resultado fue un blofeo fallido de los transportistas. Y si pedían un aumento de 15 pesos para dejarlo, quizá, en 10 pesos, ahora tendrán que volver a empezar de nueva cuenta la negociación porque la ciudadanía se mostró en contra de cualquier posibilidad de aumento ante el mal servicio que prestan.

La respuesta final le corresponderá al gobierno de Francisco Domínguez que en primera instancia frenó la intentona de los concesionarios y mandó un mensaje claro. Falta ver si se sostiene en su dicho o termina por doblegarse ante los intereses de los transportistas como lo han hecho otros gobiernos.

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