Sobre la protección jurídica de la palabra


La semana pasada reseñamos el seminario web organizado por el Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) en conjunto con el semanario Tribuna de Querétaro, en esta ocasión, y con miras a una serie de reflexiones rumbo al Día Internacional de la Libertad de Expresión, a celebrarse el 3 de mayo, comparto las reflexiones surgidas en un segundo webinario, que fue una continuación del diálogo surgido en el primero. 

El segundo seminario, tuvo como nombre La protección Jurídica de la palabra y en el participaron periodistas como Claudia Ivonne Hernández Torres, exdirectora de Radio y Televisión Querétaro, Carlo Daniel Aguilar, docente y coordinador de Centro Universitario de Periodismo de Investigación y Rogelio Hernández, veterano periodista radicado en la Ciudad de México, autor de varios libros, entre los que destaca el de Solo para periodistas. Manual de Supervivencia en los medios mexicanos, editado por Grijalbo. 

Claudia Ivonne Hernández Torres, cuestionó el mecanismo general pero no solo de protección a periodistas sino en general a toda la población porque lamentó que el número de emergencia 911 en realidad es inoperante cuando de una urgencia se trata. Además, propuso mapear las violencias contra periodistas y que, en ello, la UAQ pudiera resultar un buen aliado. 

En tanto, Rogelio Hernández López abrió la discusión con la urgencia de que haya una mejor definición legal de la profesión, que se tiene que cambiar la definición de periodistas. 

Por su parte, Carlo Aguilar no dudó en señalar el discurso presidencial de Andrés Manuel López Obrador como un factor que no abona a detener la violencia contra periodistas y pidió que se moderara el presidente, también cuestionó el que en el mecanismo de protección a periodistas estuvieran incluidos los activistas de Derechos Humanos.  

Esta fue la primera divergencia en el encuentro porque Hernández López explicó que, si bien es un mecanismo, en realidad hay dos protocolos distintos para el caso que sea necesario, ya como periodista o activista. 

El otro punto donde se manifestaron dos puntos de vista los cuales no me atrevo a considerar como divergencia sino más bien visiones distintas sobre la realidad periodística fue que los periodistas locales se enfocaron a señalar que uno de los principales problemas son las pocas garantías laborales para los periodistas queretanos y la falta de seguridad social y diversas prestaciones, tema en el que este reportero coincide. 

Aunque, por otra parte, si bien lo que se discutía era sobre la violencia física, tampoco hay que olvidar que las empresas de medios no garantizan seguridad laboral a sus trabajadores de la información y eso constituye un punto frágil que indudablemente afecta la libertad de expresión. 

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