De espacios vacíos y tibiezas políticas


En política ni los espacios vacíos existen y en las coyunturas críticas, los tibios son desechables.

Muestra de ello es la tensión diplomática que se vivió a media semana, en la cual un dubitativo presidente Enrique Peña Nieto perdió valioso tiempo político confiando en el aprendiz de diplomático Luis Videgaray Caso, quien aún no entiende la política de Washington y confía en amansar a un agresivo Donald Trump.

El muro, o la barda como la llamó Carlos Slim, con cargo a la cuenta de los mexicanos, el “si no vienes para pagar el muro ni vengas, Enrique”, el “pues entonces no voy”, la amenaza de deportación de inmigrantes, la intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio vigente desde 1994 y hasta el rechazo de toneladas de aguacates que serían degustados en el Súper Tazón, fueron los temas de la semana de tensión.

Enrique Krauze ha tenido la razón desde que comenzó la campaña presidencial estadounidense: a los tiranos se les enfrenta, no se les apacigua. Y es allí el error de cálculo en Los Pinos.

En el Apocalipsis, en la Biblia se advierte una enseñanza política. En el versículo 3:16 dice que se debe ser o frío o caliente, porque a los tibios se les vomitará. Y he allí que ante la tibieza mostrada por el presidente mexicano, Trump ha sabido aprovechar y marcarle el ritmo político.

Ya se ha dicho, en política los espacios vacíos no existen, siempre alguien los llena y en este caso desde Andrés Manuel López Obrador hasta Carlos Slim han salido a tomar la batuta ante la inoperancia de Palacio Nacional. Ah, y claro, también Acción Nacional se ha subido a la palestra anti-Trump.

El gobierno peñista ha llamado tardíamente a la unidad nacional, un viejo recurso usado por los gobiernos ante las crisis y la amenazas extranjeras. El primero en mencionarlo fue AMLO, quien para sorpresa de muchos dijo que ante las amenazas trumpianas estaría del lado de México y su Presidente.

Y ante la ineficaz retórica de Los Pinos, tuvo que salir Carlos Slim para decir que hay que aprender a negociar con Trump, que toda su táctica y estrategia están en sus libros, lo cual nos lleva a una pregunta básica: ¿en Los Pinos los habrán leído?

Negociator not Terminator”, eso es Trump según Slim. Pero el gobierno peñista acostumbrado a malnegociar solo en los márgenes nacionales, no sabe cómo moverse en arenas internacionales.

Así, el gobierno que prometió las grandes reformas y mover a México se ve paralizado y confiando en que se puede calmar a Trump.

Lo que no leen políticamente es que el norteamericano también busca su legitimidad y a través de acciones contundentes con enemigos externos busca reforzar su posición interna. México, China y los países musulmanes han sido sus blancos, reforzando su postura para disfrazar su impopularidad (recordemos que no ganó el voto popular, sino sólo el Colegio Electoral).

Trump enfrenta una fuerte crítica de la mayoría de la prensa estadounidense, quienes en algunos casos hasta la bandera mexicana han colocado en sus ediciones impresas, y del sector liberal de Hollywood.

Ante tantos flancos abiertos por el presidente estadounidense, se debiera recordar ese viejo adagio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Pero no hay respuesta visible en Los Pinos; todo es a destiempo, con eventos cerrados, con discursos arcaicos donde la élite habla sólo palabras huecas para la élite.

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